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11 DICIEMBRE 2016
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Giro en el caso Rimsha

V.I.

No hay ningún acuerdo ni sobre su edad ni, mucho menos, sobre su salud mental: Rimsha Masih, fue arrestada en Pakistán a finales de agosto, por haber quemado algunas páginas de un libro para aprender a leer el Corán. Según su familia tiene 11 años; según la policía, 16.

Todos los aspectos en el caso de la última víctima de la controvertida ley sobre la blasfemia de Pakistán, que se usa para atacar indiscriminadamente a las minorías religiosas del país musulmán, son vagos y contradictorios. Rimsha tendría síndrome de Down y no sería ni siquiera capaz de escribir ni de leer, como no deja de repetir el cardenal Jean-Luis Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el diálogo interreligioso. En cambio, Hafiz Mohamed Khalid Chishti, imán de la mezquita más cercana a la casa de Rimsha, en la periferia de Islamabad, afirma que es una «chica normal, y que no tiene problemas de salud mental».

Un tribunal ha dispuesto que una comisión médica estudie las condiciones de salud de la chica, empezando por su edad. Pero son muchos los que dudan que el veredicto sea objetivo en una historia que ha tenido eco a nivel internacional y que se podría convertir en un nuevo "caso Asia Bibi", la mujer cristiana condenada a muerte por blasfemia y que está en la cárcel desde hace tres años, esperando la ejecución de la sentencia.

Justamente cuando la situación de la niña parecía complicarse todavía más, surgió el testimonio de un religioso, Hafiz Mohammad Zubair, en el que se acusa al Imán Jadoon de haber añadido algunas páginas del libro para aprender a recitar el Corán a las que habría quemado la niña. Las páginas añadidas las habría adrquirido el Imán gracias a un habitante musulmán de la población de Mahrabadi.

Este testimonio fue confirmado por otros dos testigos musulmanes, según lo que indicó a la agencia ANSA el mismo Zubair. «Junto con otras dos personas -dijo-, traté inútilmente de impedir al Imán que manipulara las pruebas añadiendo otras páginas a las que había consumido el fuego. Por ello puedo decir que "también él se manchó con el delito de la blasfemia"».

«Yo no me encuentro aquí para decir que Rimsha Masih no quemó las páginas, porque hay testigos que la vieron, pero debo insistir en que el Imán manipuló las pruebas -explicó».

Al conocer esta nueva información, el presidente del Consejo de los Ulema de Pakistán, Tharir Ashrafi, pidió que todos colaboren para que haya un justo castigo para Jadoon en el Tribunal y solicitó que el presidente Asif Alí Zardi haga que se libere inmediatamente a Rimsha y que garantice su seguridad.

Mientras tanto, en Islamabad se ha fijado una nueva audiencia en la que se podría otorgar la libertad bajo fianza a la niña.

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