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8 DICIEMBRE 2016
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>Entrevista a Shahira Amin

El nuevo Egipto es viejo con los cristianos

Pietro Vernizzi

"Que Morsi no esconda la cabeza bajo tierra y que reconozca que en Egipto se discrimina a los cristianos. Estoy profundamente decepcionada después de que estos días se hayan verificado los actos de violencia entre musulmanes y coptos, y que el presidente de la República haya intentado liquidar el asunto como una pelea común entre grupos de personas cualesquiera". Son palabras de la periodista egipcia Shahira Amin, ex vicedirectora de Nile TV, la emisora estatal, de la que dimitió a principios de 2011 en señal de protesta para dedicarse a la actividad independiente. "Hoy, los medios con más libres que con Mubarak, pero el país teme perder las libertades que ha conquistado. Entre los signos más alarmantes, el arresto del director de Al-Dostour, el diario de los cristianos coptos". 

En los últimos días los medios han atacado insistentemente al presidente Morsi. ¿Es señal de la libertad que ha alcanzado la prensa egipcia?

Hoy los medios son mucho más libres que bajo Mubarak, pero el país teme perder estas libertades. Hay varias señales alarmantes. En particular, el hecho de que la Shura, o Cámara Alta del Parlamento, dominada por los Hermanos Musulmanes, haya reemplazado a los directores de los diarios de propiedad estatal. Por no hablar de la suspensión de un canal de televisión independiente, y de la detención del director del periódico Al Dostour (propiedad de los coptos).

¿Se perfila una nueva censura bajo la bandera de la sharía islámica?

Para calmar los ánimos, Mohamed Morsi ha hecho uso de su poder legislativo para aprobar una norma contra la detención de periodistas, para que estén más tranquilos. Sin embargo, al mismo tiempo el parlamentario liberal Abou Hamed, organizador de una protesta reciente contra los Hermanos Musulmanes, ha sido investigado con la acusación de haber conspirado para derrocar el régimen.

Con estas premisas, ¿llegará Morsi a llevar a Egipto hacia la democracia?

Su tarea es realmente difícil. Desde hace un año y medio, la situación económica del país se ha derrumbado, las inversiones huyen al exterior, el turismo aún no ha vuelto a la normalidad. El presidente tendrá que trabajar mucho para demostrar que la economía egipcia ha vuelto a funcionar, y no podrá hacerlo solo. La sociedad civil y las fuerzas revolucionarias deben seguirlo para ayudarle a conseguir que cada cosa vuelva a recuperar su eficacia.

¿Qué clima se respira en el país?

Cada vez se extiende más por Egipto una auténtica fobia hacia los Hermanos Musulmanes, y la consecuencia es que numerosas personas se niegan incluso a estrechar la mano del presidente. Morsi ha dedicado mucho tiempo a formar el nuevo gobierno, y el motivo es que numerosas personalidades han rechazado la invitación a ser ministros. En parte porque Mohamed Tantawi continuaba en su puesto como presidente del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, y muchos temían ponerse de parte de Morsi, su enemigo número uno. Ahora es probable que las fuerzas liberales concedan al presidente la posibilidad de gobernar en un escenario de estabilidad política, y espero que así sea.

Para Morsi, cristianos y musulmanes, hombres y mujeres, ¿tienen derecho por naturaleza a ser iguales entre sí?

Los Hermanos Musulmanes están evolucionando y cambiando. Durante muchos años han permanecido en la sombra, y ahora que están en el poder necesitan reformar sus ideas. Ellos son los primeros en darse cuenta. Antes de que fueran elegidos en el Parlamento, sus líderes eran totalmente contrarios al hecho de que un cristiano o una mujer fueran elegidos presidentes. Ocho meses después, le hice la misma pregunta a Essam el-Erian, vicepresidente de Libertad y Justicia, el partido de los Hermanos Musulmanes, y me respondió: "Si eso es lo que quiere la gente, nosotros lo apoyaremos".

¿Cómo se explica este cambio?

Cuanto más les permitamos integrarse en la sociedad, más moderadas serán sus ideas. Los propios salafitas, el grupo de ultra-conservadores, serán cada vez más aceptados como parte del país e irán atenuando sus posiciones. Pero si intentamos marginarles, sucederá lo contrario, se radicalizarán.

¿Y si los salafitas  y los Hermanos Musulmanes quisieran marginar a los cristianos?

Morsi anunció que nombraría a un vicepresidente copto y todavía estamos esperando que lo haga. En su consejo presidencial, para mi gran decepción, sólo ha elegido a un cristiano. Sin embargo, me parece que algunos coptos no han querido trabajar ni unirse a él. Es una enemistad muy larga y no se resolverá de hoy para mañana. Necesitamos reconciliación, diálogo, confianza recíproca y ninguna concesión a quien fomente el odio.

¿Los islamistas están realmente dispuestos a dialogar?

Hace unas semanas se verificaron varios actos de violencia sectaria en Dahshur, y quedé profundamente decepcionada porque el presidente no reconoció que el origen de estos enfrentamientos fue el odio religioso. Morsi ha intentado resolver el caso como una riña común entre grupos de personas cualesquiera. Todo eso es falso, tenemos que reconocer que en Egipto existe un problema y que los coptos son discriminados. Sólo así podremos hacer algo para cambiar la situación, pero si hacemos como los avestruces y metemos la cabeza bajo tierra todo quedará como antes.

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