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9 DICIEMBRE 2016
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>Desde el escaño

Razones para votar

Eugenio Nasarre

De esos vínculos son de los que quiero hablar. Creo que deberían ser determinantes en muchos catalanes para decidir si van a votar y cuál va a ser su voto. Hay una costumbre electoral en Cataluña que consiste en que mucha gente se queda en casa en las elecciones autonómicas. Piensan, acaso, que no son las suyas. Pero la cita electoral del 25 de noviembre no es una elección autonómica más. Tiene un significado radicalmente distinto. Nadie ya se puede sustraer a él. El culpable de este significado es Artur Mas, que las ha convocado para poner en marcha un proceso que conduce a la secesión, a la ruptura con el resto de España. Lo demás en estas elecciones simplemente no existe. Es irrelevante. Es cierto que del resultado de las urnas no se ventila directamente la secesión. Pero de él sí depende que en Cataluña se dé o no un salto, que sería de enorme envergadura, de extraordinaria gravedad, en la dirección que ha trazado Artur Mas.

Estoy pensando en esa gran mayoría de ciudadanos (el 75 por 100 según las últimas encuestas) que viven en Cataluña y que no se sienten "solamente catalanes"; de aquellos que se sienten al mismo tiempo "catalanes y españoles". ¿No están, al declararse así, reconociendo unos profundos vínculos, existenciales, históricos, culturales, con el conjunto de los españoles? ¿No sufrirán ellos mismo si esos vínculos se rompen, aunque los voceros del nacionalismo pretendan edulcorar el gran trauma que una secesión comporta? ¿Qué pasará en Cataluña si el proceso impulsado por Artur Mas cobra fuerza tras el 25 de noviembre y no se detiene a tiempo? La división en la sociedad catalana crearía una situación difícilmente soportable. Todos estos procesos tienden a radicalizarse. El desbordamiento de la legalidad en muchos campos sería una tentación permanente. Y muchos de los que viven en Cataluña se sentirían desamparados y reclamarían la protección del Estado, cuya misión es la defensa de los derechos y libertades de todos los españoles con arreglo a la ley.

La Unión Europea ya ha dejado claro que no es posible permanecer en la Unión como resultado de una secesión unilateral. El diseño delirante de Mas resulta sencillamente imposible. Pero eso no quiere decir que se detenga por sí solo. El "día después" del 25 de noviembre es muy importante. La sociedad catalana tendrá que reflexionar y actuar para evitar que se convierta en la víctima del proceso mismo. Será un tiempo de mucho esfuerzo por parte de todos para gestionar una situación que puede conducir al abismo. Y no me refiero sólo a los políticos, que tendrán que asumir la responsabilidad que les compete, sino al conjunto de la sociedad catalana, enfrentada a una posible quiebra de su convivencia.

Pero si el "día después" es importante, lo es más el 25 de noviembre. Los electores catalanes deben ser conscientes de lo que se juegan con su voto. Y esa mayoría de ciudadanos que se sienten tanto catalanes como españoles deben pensar, también, en el resto de los españoles, en los que no podemos votar, a la hora de acudir a las urnas. 

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