Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
9 DICIEMBRE 2016
Búsqueda en los contenidos de la web

Nosotros y Cataluña

Fernando de Haro

En España, por desgracia, todos tenemos demasiada facilidad para asegurar que el otro vive en el error y a veces nos damos una prisa excesiva en usar gravísimas descalificaciones. Un ejemplo de ello es esa moda nefasta de llamar fascista o totalitario al prójimo. Hemos querido evitarlo como quien evita el peor de los males.

Cuanto más compleja es una cuestión más ejercicio de la razón requiere. Escuchar y dejarse interpelar por el diferente es bueno: exige reformular la propia experiencia, espolea la búsqueda de una verdad que siempre es ardua, poliédrica, paradójica. Afirmar principios es un ejercicio relativamente fácil pero meterse en el barro de la historia, juzgar en caliente situaciones cambiantes constituye un ejercicio apasionante pero más complicado. Provoca a veces contradicciones, avances, retrocesos y necesarias correcciones. Menos mal. La ideología, que reduce la complejidad de la realidad, siempre está al acecho. En el foro sobre la independencia de Cataluña hemos querido escuchar voces que no eran las nuestras, que no eran las de nuestros columnistas habituales o que incluso eran claramente diferentes a nuestra posición editorial. Lo hemos dicho alguna otra vez, no tenemos miedo a hablar con nadie que tenga algo razonable que decir.

Vamos con el tema de Cataluña. Es difícil sintetizar qué ha ido diciendo este periódico como propio en las últimas semanas. Un punto evidente es que España tiene una historia de la que sentirse orgullosa: construyó una nación temprana, territorialmente plural y diferente a los Estado-nación que surgieron al final del XIX en Europa. La nación es un término cultural, prepolítico. Eso permite abrir la posibilidad de que haya naciones compuestas de otras naciones. El término "nación de naciones" se usó en la Transición. Y en estas páginas lo ha vuelto a utilizar José Andrés Gallego. Otra cuestión clara es que la unidad es un valor moral, económico, histórico y político. Y hemos dicho que hay ciertas formas de nacionalismo, no todo, que al exaltar la independencia como solución a todos los males instrumentalizan la crisis antropológica que sufre nuestra sociedad. 

Pero la libertad es una cosa muy seria. En todas las dimensiones de la vida y por supuesto en la convivencia democrática. Y no se puede resolver una crisis tan grave como la que está sufriendo España afirmando sacrosantos valores que para muchos han dejado de serlo. Y hay una parte importante, muy importante, de los catalanes que no se reconocen en el actual modelo territorial. Por eso nos parece que lo más constructivo en esta situación es proponer fórmulas que den soluciones. Si no admitimos el dogma de la nación-Estado, ¿por qué no vamos a admitir el término nación? Nuestra Constitución del 78 es una estupenda Carta Magna. Pero todos sabemos que no solucionó bien el problema del modelo de Estado. Se inventó la fórmula de las Comunidades Autónomas con competencias que no tenían los contrapesos del modelo federal. ¿Por qué no utilizar abiertamente el modelo federal? ¿Por qué no reconocer ciertos hechos diferenciales para Cataluña? Similares preguntas se pueden hacer respecto al modelo de financiación que todos sabemos que no funciona. Lo que hace falta en este momento es altura política para formular propuestas novedosas. Madrid no puede estar siempre a la contra. Por eso hemos dicho que "tenemos que hablar".

Algún lector nos reprocha que hayamos hecho elogios a Unió. La política es el mundo de los grises. Unió ha cometido sin duda errores. Pero es un partido con sensibilidad social, que sabe lo que es la subsidiariedad, que fomenta buenas políticas familiares. Y es un partido no independentista. Apoyamos a Unió en este momento porque es la formación que puede obligar a Mas a marcharse y puede hacer que una parte del nacionalismo sigue siendo nacionalismo pero no soberanismo. Mañana veremos qué pasa. Si Unió no consigue cambiar el rumbo de las cosas quedará sepultada.

Nada está cerrado. Entre los que hacemos este periódico el debate es intenso. Hay entre nosotros quien piensa por ejemplo que el acuerdo para la reforma de la Constitución es inalcanzable. O que la idea de la "nación de naciones" es un arcaísmo medieval. Este buscar juntos es lo que nos hace estar vivos. Gracias a todos. 

<< volver

La imagen del día

>SÍGUENOS EN

Julián Carrón sobre los desafíos de Europa

Marcados con la N de nazareno

Persecución en Kaduna

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

Ministerio de educación y cultura

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja

>DESCARGA NUESTRA APP