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18 DICIEMBRE 2017
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¿Se puede clonar al Neanderthal? Los límites de la biología sintética

Nicolás Jouve

Church es uno de esos investigadores que persiguen fantasías que ellos mismos se fabrican, que piensan que la ciencia lo puede todo y que no se han de establecer límites al quehacer científico. En su mente se fabulan una serie de ideas a cada cual más discutible, no solo por lo que podría considerarse desatinado, poco ético o peligroso, sino por algo más importante en la tarea de los investigadores, por no plantearse el por qué, el para qué y las consecuencias de sus investigaciones.

El filósofo alemán Hans Jonas ha reflexionado sobre los límites de la ciencia y ha denunciado el hecho de que la ciencia actual se caracteriza por una capacidad creciente de abordar cualquier tema pero también por una confusión sobre los fines de las investigaciones. El ser humano, señala Jonas, ha aumentado su poder dominador de la naturaleza, pero no se ha preocupado por crecer con la misma intensidad en el conocimiento de las consecuencias de ese poder [2]. Algo que también señalaba el médico y genetista francés Jerome Leujene (1926-1994), cuando denunciaba una situación alarmante de nuestro tiempo al significar el «desequilibrio cada vez más inquietante entre su poder que aumenta y su sabiduría, que disminuye» [3].

George Church habla de muchas cosas en la entrevista aunque aquí consideraremos solo algunas de ellas. Pero antes de analizar los imaginarios proyectos de Church, trataremos de precisar que se entiende por biología sintética. La Royal Academy of Engineering del Reino Unido, publicó un informe en 2009 en el que definía la Biología Sintética como una «actividad que busca diseñar y obtener mediante ingeniería productos con base biológica, instrumentos y sistemas nuevos, así como rediseñar sistemas biológicos naturales ya existentes» [4].

Un ejemplo de esta actividad lo ofrece la noticia de la síntesis de un genoma artificial. A mediados de 2010, los investigadores del Craig Venter Institute (JCVI), una organización de investigación genómica sin fines lucrativos con sede en Maryland y California, publicaron en la revista Science los resultados de un largo proyecto por los que se construía por primera vez una «célula sintética bacteriana autoreplicante». El equipo del doctor Venter, con la ayuda de unos sintetizadores de ADN asistidos por ordenador, había conseguido ensamblar, base a base y pieza a pieza, un genoma sintético de más de un millón de bases nucleotídicas, a imitación del genoma natural de la bacteria Mycoplasma mycoides. Al comentar este importante avance tecnológico muchos investigadores señalaron que lo que se había hecho no era crear vida en el laboratorio, como enfáticamente se divulgó en algunos medios de comunicación, sino imitar, recrear y reemplazar el genoma natural de una bacteria por uno idéntico sintetizado en el laboratorio [5]. Más de dos años después, ese comentario sigue en pié. Es necesario mantener unas buenas dosis de realismo y prudencia sobre lo que hace la ciencia y no caer en el fácil tópico del "jugar a Dios" que rodeó el trabajo de Venter y que tan feliz hace a quienes creen en el poder omnímodo de la ciencia.

Ahora, George Church, desvela sus proyectos de crear ADN sintético, resucitar especies extinguidas, producir especies y organismos nuevos en el laboratorio, y producir seres humanos longevos e inmunes a enfermedades.

Una de las ideas de Church es la de clonar un Neanderthal. Para ello piensa Church que dado que ya se pueden sintetizar genomas y clonar mamíferos, ¿por qué no recrear el genoma de nuestro pariente más próximo extinguido hace unos 30.000 años? Church pretende producir unos 10.000 fragmentos del genoma del Neanderthal, ensamblarlos, colocarlos en el orden adecuado, introducirlos en una célula madre y producir un embrión para implantarlo en el útero de una mujer voluntaria "extremadamente aventurera", según sus propias palabras, para que el hipotético embarazo llegue a término. Sin embargo, por mucho que se empeñe Church y por muchos miles de dólares que se apliquen, hoy es técnicamente imposible sintetizar el genoma completo de un Neanderthal. Se trata de un genoma de unos 3.175 millones de bases nucleotídicas (tamaño semejante al humano), mientras que a lo más que se ha llegado en síntesis de genomas es a recrear el genoma de Mycoplasma, de tan solo 1 millón de bases nucleotídicas.

En este momento es técnicamente irrealizable la síntesis de un cromosoma de un organismo superior, muchísimo más complejo que el de una bacteria, ya que además de ADN tiene muchas otras biomoléculas, entre las que se encuentran en primer lugar las proteínas. No es posible ensamblar en el orden adecuado los miles de fragmentos de ADN para reconstruir los hipotéticos 46 cromosomas -supuesto fuesen 46- ni de ahí fabricar una célula madre.

Pero además el simple propósito de recrear una vida Neanderthal se saltaría todas las normas éticas habidas y por haber, entre ellas la prohibición de la clonación humana. Church no se plantea la dignidad de la criatura humana o Neanderthal que de sus experimentos surgiese, ni la de la hipotética madre de alquiler que se prestase a un embarazo tan exótico como antinatural. Pero sobre todo, ¿por qué y para qué queremos un clon de Neanderthal? Lo más curioso es la respuesta que Church da a esta pregunta cuando explica que se trata de crear no uno solo, sino una cohorte de Neandertales, simplemente por curiosidad, para aprender de ellos, para saber cómo pensaban.

En el fondo lo que hay detrás de este proyecto es un materialismo exacerbado al suponer que en el ADN está la clave para llegar a saber qué les pasaba por la cabeza a unos seres extinguidos. Es como decir que un niño o un adulto humano, hacen cosas o piensan como consecuencia de los genes que tienen y solo por sus genes. Esto no es así. Los genes que están en el origen de toda vida humana, son importantes para que una persona desarrolle sus capacidades físicas e intelectuales, pero es el aprendizaje, el esfuerzo personal, el estudio y las influencias ambientales las que labrarán su personalidad, su forma de pensar y el comportamiento y la forma de estar y proceder en la vida. Al menos en el caso humano, es el ambiente el que hará que quien posea los mimbres genéticos adecuados llegue a ser un buen matemático, un gran escritor o un excelente artista, como resultado de un largo proceso de interacción del genotipo y el ambiente. ¿Va a regalar Church a sus clones un ambiente semejante al entorno en que vivieron sus ancestros para llegar a aprender cómo pensaban y por qué se extinguieron?

Ante la insistencia del entrevistador sobre los inconvenientes de su idea y la imposibilidad de llevarla a cabo por estar prohibida la clonación humana reproductiva en todos los países desarrollados, Church dice que para evitar los problemas legales habría que cambiar las leyes. Para mí que todo esto es de una ingenuidad sorprendente.

Habla de los seres vivos como si se tratase de máquinas, objetos mecánicos compuestos por piezas móviles que interactúan con la única diferencia de que son increíblemente complicados y precisos. Se trata sin duda de un enfoque reduccionista y radicalmente materialista. Pero además infundado y utópico. El más simple de los seres vivos que nos rodean, como por ejemplo una bacteria, tiene infinitamente más elementos materiales y mayor complejidad de funcionamiento y de interacción entre sus componentes que la máquina más perfecta y más compleja que nos podamos imaginar, como un Boeing 747, el colisionador de hadrones o el superordenador más rápido del planeta. Aunque pudiéramos crear información genética y diseñar un genoma hipotético que cubriese todas las funciones que deseáramos reunir en un organismo vivo ¿qué hacemos con él? Sería solo la información (los planos) pero volveríamos a lo del Neanderthal... ¿cómo crear una célula con esa información?

Church, en su idílica imaginación va más allá, habla de que se puede cambiar el código genético y crear nuevas especies. Otra afirmación utópica y sorprendente. Aunque sepamos mucho sobre la evolución y el código genético ¿cómo vamos a suplantar algo que ha pasado por todos los filtros de la selección natural y que lleva existiendo 3.600 millones de años? Da la impresión de que a este visionario lo que le sobra es imaginación y exceso de fe en una ciencia sin límites. Por eso llega a afirmar que los científicos están en mejor posición que nadie en el planeta, porque realmente pueden imaginar todas las diferentes escalas y toda la complejidad de lo que nos rodea.

En mi opinión hay que ser más humilde. La biología sintética acaba de empezar y por medio de ella se pueden hacer modificaciones en los genomas más sencillos para dotarlos de propiedades inéditas y de gran utilidad. Las bacterias capaces de crear biocombustibles, vacunas, fármacos, etc., y las plantas y animales transgénicos son una realidad desde hace años. Yendo más lejos la modificación genética de los seres vivos es casi tan antigua como el hombre mismo, cuando domesticó los animales salvajes y las plantas silvestres.

Crear seres humanos inmunes frente a los virus es otra utopía que Church cree posible por medio de la modificación de los genomas y la ingeniería celular. Es verdad que la tecnología de la modificación genética de las células es ya una posibilidad como lo demuestran las excelentes investigaciones del último Nobel de Medicina, Shinya Yamanaka, La reprogramación genética de las células con fines terapéuticos es una de las vías más prometedoras de las investigaciones biomédicas aplicadas a la medicina regenerativa. Mediante esta tecnología se podrán aumentar las defensas o hacer terapia génica para solucionar una enfermedad determinada en un individuo determinado, pero de ahí a pensar que se pueden crear seres humanos inmunes al virus del SIDA o cualquier otra patología infecciosa es ignorar que el genoma de los virus o de otros microorganismos patógenos es capaz de mutar a un ritmo aun mayor del que nos daría tiempo a introducir genes de resistencia en el genoma humano.

Además de todo lo anterior hay que insistir en los aspectos materialistas y apearse de la falsa creencia del poder omnímodo de la ciencia. El problema efectivamente es que en el mundo actual, heredero de la ilustración y del modernismo, este tipo de mensajes arrastran a mucha gente y es ideal para las ideologías dualistas que nos reducen a pura materia y nos igualan a cualquier otra especie, aunque de forma contradictoria otorgan al hombre el poder de jugar a Dios.

No es casualidad que la portada del último libro de este profesor de Harvard, «Regénesis», presente una imagen "deconstruida" del génesis de la capilla sixtina [6]. En el último capítulo de este libro afirma George Church que la biología sintética y el transhumanismo constituyen el futuro cercano de la humanidad. Fue Donna Haraway, una de las fundadoras del transhumanismo, autora del manifiesto "cyborg" que tanto daño está haciendo dentro de la ideología de género, quien utilizó la metáfora de un cyborg, una especie de híbrido entre máquina y ser humano, como una estrategia política a utilizar en favor de los intereses del socialismo y el feminismo radical [7]. Pues bien, Haraway, y ahora Church, dicen que el futuro de la humanidad serán los cyborgs. Sólo pensarlo produce escalofríos.

Nicolás Jouve de la Barreda es catedrático de Genética, Consultor de Pontificio Consejo para la Familia y presidente de CíViCa

 

[1] Interview with George Church: Can Neanderthals Be Brought Back from the Dead?. En Spiegel On Line Internacional: www.spiegel.de/international/zeitgeist/george-church-explains-how-dna-will-be-construction-material-of-the-future-a-877634.html

[2] Jonas, H. (1995). El principio de responsabilidad. Ensayo de una ética para la civilización tecnológica. Herder, Barcelona

[3] Lejeune J. (2002). Il messaggio della vitta. Cantagalli, Siena.

[4] Royal Academy of Engineering: «Synthetic Biology: scope, applications and Implications». Report 2009: www.raeng.org.uk/news/publications/list/reports/Synthetic_biology.pdf

[5] Jouve, N. (2010) Crear vida es una ficción. Arbil, 115:  www.arbil.org/arbil115.htm

[6] Church G. y Regis, E. (2012). «Regenesis. How Synthetic Biology Will Reinvent Nature and Ourselves». Basic Books. Town Hall Seattle.

[7]  Haraway, D. (2007). "A Cyborg Manifesto: Science, Technology, and Socialist-Feminism in the Late Twentieth Century".

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