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5 DICIEMBRE 2016
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>Desde el escaño

Dos modelos de sociedad

Eugenio Nasarre

Del discurso de Rubalcaba me sorprendió, y me decepcionó también, que no haya aprendido nada de la crisis que llevamos padeciendo ¡cinco años ya!. Fue un discurso defensor de la socialdemocracia más rancia, la que hace descansar todas las políticas de carácter social en el Estado. Con tintes demagógicos y emotivos lo que Rubalcaba iba reivindicando era la pura y simple vuelta al modelo de un "Estado de bienestar", en el que solamente los poderes públicos son los protagonistas de las políticas sociales. Lo que iba prometiendo en sanidad, educación, servicios sociales, vida laboral, era sencillamente el retorno a la España de antes de la crisis, como si fuese una Arcadia feliz. Ese soñado "Estado de bienestar" tendría la misión de ampliar indefinidamente los "derechos sociales" ciertamente bajo su administración y control. ¿Y dónde queda el papel de la sociedad? ¿No es necesario hablar de "responsabilidades" a la par de "derechos"? ¿Dónde cabe la iniciativa social?

El problema de este modelo no es sólo si resulta viable, es decir, sostenible económicamente, sino a qué tipo de sociedad conduce. A mí me parece asombroso que el partido socialista, como principal fuerza política de la izquierda, no haya extraído lecciones de la crisis. El déficit colosal que hemos ido acumulando en estos años prueba que la sociedad española se había lanzado hacia un camino consistente en vivir por encima de sus posibilidades. Hay una dimensión económica en esta cuestión, ciertamente, pero también otra, de mayor enjundia, de orden moral. Y éstas son las cuestiones que en España urge debatir en profundidad. No podremos superar la crisis sin que en la sociedad española se produzca un cambio de mentalidad.

En la posición de Rajoy, al defender sus políticas y combatir las afirmaciones de Rubalcaba, había una sana invocación al realismo. Las apabullantes cifras se convertían en los argumentos más convincentes. El problema de nuestra sanidad, por poner un ejemplo, es que ha llegado a tener dieciséis mil millones de euros de déficit. Implícitamente latía el mensaje de que habíamos construido entre todos un estado de cosas que no resulta posible mantener. Los nuevos tiempos nos exigen reformas y nuevos planteamientos.

Este debate de fondo apareció sólo tangencialmente en el hemiciclo de la Cámara. Y es el que -insisto- no puede eludir la sociedad española. Salir de la crisis no es sólo una cuestión contable. El centro-derecha tiene una gran responsabilidad: no sólo la de impulsar las políticas que devuelvan dinamismo a la economía del país sino alumbrar y explicar con tenacidad un renovado "modelo social" basado en los principios de libertad, responsabilidad y protagonismo de la sociedad. Lamentablemente el Rubalcaba del debate sobre el estado de la nación está muy lejos de esta tarea tan ardua como imprescindible para la sociedad española.

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