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9 DICIEMBRE 2016
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>Cristianos de Oriente

Egipto en un punto muerto

Maria Laura Conte

«La situación en Egipto está en un punto muerto, en un impasse, entre dos fuerzas políticas opuestas que siguen ignorándose una a otra y -hasta hoy- imposibilitan el diálogo. Por una parte, está la corriente islamista, por otra, la no islamista. Esta última ha presentado algunas propuestas a la Presidencia para atenuar el enfrentamiento, así como para tratar de reducir la violencia que hay por las calles. Han pedido enmiendas a la Constitución, que no tutela todos los derechos, humanos, económicos y sociales, como cabría esperar de una nueva Constitución fruto de una revolución. Asimismo, quieren un nuevo gobierno, un gobierno de coalición entre las distintas fuerzas existentes, que pueda permanecer neutral durante las elecciones, y también destituir al Procurador General, que fue impuesto por la Presidencia y no elegido por el Tribunal Supremo. En los pasados meses ha habido reiteradas violaciones de los derechos humanos y ataques a la magistratura, una institución extremadamente respetada en Egipto y en el extranjero. Se ha contestado la violación de la libertad de expresión, la libertad de escritores y periodistas. Pero ni el partido en el Gobierno ni el Presidente han tomado en consideración todas estas reivindicaciones y, por este motivo, se da este enfrentamiento entre las dos fuerzas políticas».

¿Las próximas elecciones lograrán introducir un cambio, permitirán salir de esta situación de estancamiento?

No, porque sólo una de las dos partes va a participar en las elecciones. Los partidos no islamistas, en efecto, han declarado que boicotearán las elecciones hasta que no se acepten sus peticiones. Y parece ser que mantendrán firmemente esta posición. No quieren participar en la cita electoral para no legitimar a los demás. 
¿Y los islamistas? ¿Cómo reaccionan ante la amenaza de boicoteo?
Están intentando encontrar miembros de la oposición dispuestos a dialogar con ellos, pero hasta ahora todos se han negado a hacerlo.

En su opinión, ¿qué solución es factible?

Buscar flexibilidad en ambas partes, porque el país se encuentra en un estado de caos grave. Todavía no se ha pronunciado la última palabra.

¿Qué esperanzas abriga?

Espero que ambas partes sean capaces de flexibilidad. Veo que algunos miembros de la oposición no están de acuerdo con la propuesta de boicoteo de las elecciones y quizás así surjan nuevas ideas en los próximos días ante la cita electoral que se avecina.

¿Entrevé señales en esta dirección?

No, pero nosotros esperamos. El mayor desafío es proyectar el futuro del Estado egipcio. La visión islamista del Estado (una teocracia) es distinta de la de las fuerzas de la oposición (una democracia), pero podrían encontrar una plataforma común si las personas sensatas de ambas partes asumieran el mando de la situación.

¿La grave situación económica del país no está obligando a un cambio de rumbo, independientemente de las cuestiones entre partidos?

Naturalmente. Cada vez hay más personas enojadas por el aumento de los precios, por los nuevos impuestos que tienen que pagar. Ven que aumenta la injusticia y este descontento creciente constituye una provocación para quien trata de gobernar el país.

¿Cuál es la posición de los Coptos en este contexto?

Los coptos están muy contrariados a causa de la modalidad de repartición de los escaños del Parlamento y la delimitación de las circunscripciones electorales. En efecto, numerosas circunscripciones han sido ideadas para impedir que los candidatos coptos obtuvieran el escaño incluso en áreas del país donde los cristianos -si no son mayoría- son un número conspicuo. El crecimiento y el poder de la tendencia islamista han aterrorizado a muchos cristianos coptos. Temen por su futuro y perciben el riesgo de que se les trate como a ciudadanos de segunda clase. Sin embargo, puedo decir que de momento no hay persecución contra ellos, a lo sumo hay discriminación. Representan una parte importante de la población egipcia, que está muy preocupada por el porvenir. Tanto es así que algunos han decidido emigrar. Por este motivo yo lucho por sus derechos, al igual que lucho por defender a cada ciudadano. Debemos recordar que Egipto fue uno de los primeros países que firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Las jóvenes generaciones han tenido un papel importante en la revolución. ¿Dónde están hoy?

Las jóvenes generaciones, los jóvenes revolucionarios, musulmanes y cristianos, sienten que se les ha robado la revolución. Están enfadados y creo que se unirán al boicoteo. Querría recordar también la importante participación de los jóvenes coptos en la revolución del 25 de enero. Hubo muchos mártires en esas circunstancias. Pedían derechos, no limosna. Durante la revolución se vivió una solidaridad y un clima amistoso muy profundo entre jóvenes coptos y musulmanes. Por eso, hoy reina un gran descontento: ese clima amistoso no duró y sentimos la necesidad de que se recupere por el bien de Egipto.

¿Cómo ve el pueblo al Papa Tawadros II?

Creo que es una gran bendición para los coptos y los musulmanes egipcios tener a un hombre tan sabio y patriótico como guía de la Iglesia cristiana, que es una de las instituciones más importantes del país. Su sabiduría congenia con la del Shaykh de Al-Azhar, Ahmed al-Tayyeb, líder de la comunidad musulmana. Ambos son sabios, a ambos preocupan los intereses de Egipto y ambos luchan por la unidad nacional.

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