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6 DICIEMBRE 2016
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'Las clases medias están perdiendo bienestar'

María Borrero

El último informe FOESSA habla de un aumento de la fractura social.
¿Qué importancia tiene el fenómeno?

Se trata de un problema creciente, fundamental para entender los problemas de desarrollo social de España y que ha alcanzado una gran magnitud, tanto en el plano cualitativo como cuantitativo. El aumento de las desigualdades sociales y económicas supone un punto de ruptura respecto a lo que ha sido nuestra trayectoria en las últimas décadas, en las que gracias a grandes acuerdos sociales se consiguió rebajar el alto grado de desigualdad que tradicionalmente ha caracterizado a nuestra sociedad. El ensanchamiento de las diferencias de renta en la crisis en muy pocos años, precedido por las grandes dificultades que tuvimos para reducirlas en la anterior etapa expansiva, pone en riesgo esos avances. La mayor preocupación es que estas diferencias se conviertan en estructurales y tardemos de nuevo décadas en recuperar los logros sociales que tanto tiempo costó conseguir.

Los ingresos medios de las personas más ricas de España son siete veces
más que el nivel medio de ingresos de quienes tienen menos rentas. Y desde
el comienzo de la crisis, esta diferencia se ha incrementado en un 30%. ¿Es
una diferencia importante?

Se trata de un nivel de desigualdad muy alto en el contexto comparado. El crecimiento de la desigualdad en España en la crisis ha supuesto un brusco retroceso en el proceso de acercamiento a los niveles medios de bienestar de la Unión Europea. Ya antes de la crisis, en la etapa expansiva no se habían reducido esas diferencias respecto a los indicadores europeos. Con el desarrollo de la recesión, el gran aumento de la desigualdad en nuestro país y el hecho de partir de niveles relativamente altos han hecho que pasemos a ocupar una de las primeras posiciones en el ranking de países de la UE con mayor desigualdad. Somos, junto a Bulgaria y Lituania, uno de los países con mayor desigualdad. 

El porcentaje de hogares en los que todos los activos están sin trabajo
ha aumentado del 2,5% del total al 10,6% del total de hogares. En términos
absolutos, el Informe indica que se ha pasado de 380.000 hogares en esta
situación antes de la crisis a más de 1.800.000 a finales de 2012. ¿Qué
relevancia tiene ese fenómeno?

Se trata de uno de los datos más importantes para entender cuáles están siendo los efectos de la crisis sobre los hogares españoles. Dentro del dramático crecimiento del desempleo en la crisis, uno de los rasgos más adversos de lo que está pasando es el empeoramiento de los indicadores que reflejan la incidencia del paro desde la perspectiva del hogar. En crisis anteriores, como al comienzo de los años noventa, el hogar y, sobre todo, el empleo de la persona principal del hogar, jugaron un papel importante como colchón del desempleo de jóvenes y cónyuges. En esta recesión el paro ha golpeado severamente a muchas familias, con varios hogares en los que todos los activos están en paro y con un crecimiento de la tasa de paro de las personas que son sustentadores principales de sus hogares incluso mayor que el de la tasa de paro de la economía española.

¿Estos datos suponen una destrucción de las clases medias?

Más que una destrucción de la clase media, los datos que van apareciendo nos indican que los efectos de la crisis están siendo muy desiguales por grupos de renta. Probablemente, el rasgo más destacado de la crisis en términos de grupos de renta es el hundimiento de las rentas más bajas. En muy poco tiempo ha crecido muy rápido la incidencia de las formas más severas de pobreza. En el otro extremo, los ingresos de los que más tienen han seguido creciendo en la crisis y lo han hecho por encima de la media de la sociedad. Los grupos con rentas medias, que no sé si podemos asimilar a clases medias, han tenido pérdidas de renta y empleo que les han hecho retroceder posiciones en la escala social, aunque en menor medida que lo que ha sucedido con los hogares más pobres. Sí es cierto que algunas de las medidas de ajuste a la crisis y los recortes en servicios básicos de bienestar han afectado especialmente a las clases medias.

El Informe FOESSA indica que asistimos a un proceso de
empobrecimiento que eclipsa a los más pobres. ¿Por qué se produce este
fenómeno?

Con el desarrollo de la crisis, la pobreza se ha hecho más extensa y más intensa. En general, el conjunto de la sociedad española se ha empobrecido en términos medios en estos años, al disponer en la actualidad de un nivel medio de renta que en términos de capacidad adquisitiva es inferior al que teníamos hace una década. En este contexto, los hogares más pobres y especialmente aquellos con vínculos muy débiles con el mercado de trabajo parecen cada vez más una realidad invisible en términos de integración social y aportación económica. La crisis ha agudizado los procesos de exclusión social que venían tomando forma desde hace años. No somos todavía una sociedad dual pero tampoco se mantiene el ordenamiento vertical propio de modelos sociales anteriores, caracterizado por la permanencia de un segmento reducido en la cúspide de la pirámide social y un bloque mayoritario de la población en su base. Los altos niveles de exclusión social actuales son el resultado de un cambio en las pautas de organización social, sin un interés objetivo de la población "integrada" porque exista esta exclusión pero resultando los excluidos "prescindibles" para el adecuado funcionamiento del modelo económico.

¿Cuál puede ser la mejor respuesta a esta situación?

La recuperación de la economía y de los niveles de empleo es una condición necesaria para recuperar parte de nuestros niveles de bienestar social pero no resultará suficiente. Es difícil pensar en rebajar los actuales niveles de desigualdad y pobreza sin aumentar el volumen de recursos destinados a la protección social. Además de ese mayor esfuerzo cuantitativo, resulta urgente corregir las insuficiencias de nuestras redes de seguridad económica, estableciendo, como la mayoría de los países europeos, un sistema que garantice un nivel de protección básica a todos los ciudadanos.

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