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3 DICIEMBRE 2016
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"La monarquía es estabilidad"

¿Qué papel jugó la monarquía en llevar a buen término la transición?

Yo creo que jugó un papel decisivo. Charles Powell calificó a Don Juan Carlos de "piloto del cambio" y probablemente sea una expresión muy acertada. La monarquía sirve de elemento integrador entre diferentes corrientes ideológicas: al no constituir, en realidad, un elemento de ninguno de los dos bloques enfrentados en la guerra, nadie podía acusarle de pertenecer a uno o a otro. Por otra parte, el monarca ejerció desde el principio el papel de moderador entre las diferentes fuerzas políticas, papel que éstas aceptaban en la medida que percibieron que Don Juan Carlos no quería ser un segundo Franco, sino que, renunciando a la mayor parte del poder recibido del general, su objetivo era abrir una nueva etapa en la Historia de España marcada por el diálogo y el entendimiento, en aquello que se acabaría conociendo como "consenso".

¿Qué importancia tuvo en España la recepción del Concilio?

Fue de gran trascendencia, y no puede negarse que generó una importante división. Una parte de los católicos españoles pensaban que elementos como la libertad religiosa podían resultar contraproducentes para la unidad de España. Otros, en cambio, pensaban que el Concilio era el medio para una necesaria modernización de la Iglesia y para una homologación con otros catolicismos. La asimilación de las disposiciones del Vaticano II fue, por tanto, un proceso complejo, pero real, saliendo de ello una Iglesia española plenamente posconciliar.

¿Cuál fue la relación del Rey con el llamado "Gobierno de la Reforma"?

Tengo la impresión de que fue muy buena. El Gobierno se encontraba encabezado por alguien (Adolfo Suárez) que contaba con su "visto bueno" aunque en realidad era la apuesta personal de Torcuato Fernández-Miranda, que era la auténtica persona de confianza de Don Juan Carlos desde que Franco muriera. Se trataba, por otra parte, de un gabinete formada por personas jóvenes y preparadas que en un solo año, y en circunstancias muy difíciles, lograron cuestiones tan complejas como la "defunción" de las Cortes franquistas, la legalización del Partido Comunista y la convocatoria de las primeras elecciones plenamente democráticas desde hacía cuarenta años.

¿Por qué no en España una democracia cristiana? 

Por varias razones. En primer lugar, porque no contaba con el apoyo de la jerarquía católica española: Tarancón y sus principales colaboradores no querían que hubiera de nuevo un partido confesional en España, como sí había sucedido con la CEDA durante la II República. En segundo lugar, porque los demócratacristianos se encontraban profundamente divididos, especialmente entre los que habían colaborado con el General Franco (caso de Federico Muñoz Silva, por ejemplo) y los que habían estado en la oposición democrática (Gil Robles, Ruiz-Giménez, etc.). Y en tercer lugar, porque a mediados de los setenta la democracia cristiana no gozaba de una auténtica base social que le permitiera poner en marcha un partido confesional, ni era ya el momento de la democracia cristiana, cuyo protagonismo en los principales países de la Europa occidental había tenido lugar en las dos-tres décadas posteriores a la guerra mundial.

¿Los obispos españoles se mostraron inicialmente "sorprendidos" de las conclusiones del CVII? ¿Qué les permitió pasar de la sorpresa a la adhesión?

Se mostraron muy sorprendidos porque el catolicismo español había estado al margen de la renovación teológica que había tenido lugar en países como Francia o Alemania. Si se acabaron adhiriendo fue, sobre todo, porque surgió una nueva generación episcopal con una mentalidad diferente que se apoyaba en un clero que, en no pocos casos, se había formado en países de renovación teológica. El caso más claro, el actual Cardenal-Arzobispo de Madrid, Don Antonio María Rouco Varela, quien se formó en Alemania y llegó al episcopado nada más iniciarse la Transición.

¿Por qué sigue siendo conveniente una monarquía en España?

Porque es, ante todo, un elemento de articulación, integración y vertebración fundamental en nuestro país. Tengo la sensación de que los españoles no son mayoritariamente monárquicos, pero sí "juancarlistas", y, a pesar de los problemas actuales, tanto Don Juan Carlos como Doña Sofía gozan de un prestigio y aceptación muy importantes. Es cierto que la república ya no evoca los temores que generaba antaño, pero la realidad es que la monarquía actual coincide con la etapa de mayor estabilidad y desarrollo en toda su Historia reciente, y creo yo que en algo habrán tenido que ver los actuales Reyes de España.

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