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7 DICIEMBRE 2016
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Venezuela: ¿victoria ilegítima?

Rafael Luciani

La máxima autoridad electoral venezolana, el CNE, está compuesta por cinco rectores, cuatro de los cuales son chavistas, explícitamente. La rectora principal del CNE, la Sra. Tibisay Lucena, anunció al país que el candidato oficialista, Sr. Maduro, habría ganado por mucho menos de un 2 %. Luego de este anuncio, los cuatro rectores chavistas salieron de la sala de prensa y se quedó el único rector independiente, el Sr. Vicente Díaz, para pedir una auditoría del 100 % de los votos en razón de las innumerables irregularidades que surgieron durante el proceso y que no fueron atendidas, a pesar de las constantes denuncias de la oposición. Entre ellas vale contar el uso de los fondos públicos del gobierno central para pagar la campaña electoral, la intimidación a todos los empleados públicos y a beneficiarios de los programas sociales del gobierno, llamados "misiones", el cambio de centros de votación donde la oposición tendría mayoría para impedir que votasen y, en fin, la inequidad en todas las condiciones en las que se desarrolló todo el proceso electoral previo. De todo esto han sido testigos los venezolanos de todas las posiciones políticas, así como los "acompañantes electorales", como los llama el CNE, que visitan al país para observar el día de la elección.

Ante el pronunciamiento del CNE, el candidato de la oposición, el Sr. Capriles, expresó que la victoria de Maduro era "ilegítima" y pidió, ajustándose a la ley, que se hiciera el reconteo de los votos. El mismo candidato oficialista, al dirigirse al país tras conocer su victoria, dijo que debía hacerse la auditoría del 100 % de los votos por la paz política del país. Sin embargo, al día siguiente, una vez que el CNE decidiera juramentarlo anticipadamente, el Sr. Maduro negó haber dicho eso y sostuvo que no aceptaría la auditoría. La misma rectora principal del CNE dijo que no haría una auditoría de los votos. ¿Simples contradicciones? Sería ingenuo pensar de esa manera. El chavismo se está jugando su sobrevivencia política en medio de situaciones que nunca esperaron.

Capriles le ha dicho al país: “nosotros creemos que ganamos las elecciones; el otro comando cree que ganó. Cada quien está en su derecho. No pido que me proclamen, sino que se cuente cada voto”; y le recordó al Sr. Maduro que "por qué había accedido al reconteo de lo votos una vez escuchados los resultados de la elección, y al día siguiente lo rechazaba".

Siempre acostumbrados a estar detrás de la voz de su comandante, el difunto Hugo Chávez, el chavismo se encuentra en medio de una situación económica heredada e insostenible si continuan con las mismas políticas que, hasta hoy, Maduro dice que mantendrá. Tienen una deuda moral con el país de más de 150.000 muertos en los años de gobierno de Chávez, como fruto de la inseguridad. Ahora se encuentran con un país dividido en dos partes por igual. El discurso inaugural de Maduro sigue insistiendo que el chavismo es mayoría y que la otra mitad del país debe ser sometida al proyecto socialista de Hugo Chávez.

 

Ante esta incertidumbre son muchos los países que están pidiendo el reconteo de los votos como medida que traería paz en la dividida Venezuela y despejaría las actuales incertidumbres sobre la legitimidad o no del triunfo del candidato oficialista. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el Sr. Insulza, manifestó su apoyo al “recuento completo” de los votos y ofreció la ayuda del organismo. Sin embargo, la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, se refirió a esto como una “injerencia en la soberanía nacional”. ¿Por qué tanto miedo? ¿Por qué si el mismo candidato oficial aceptó el reconteo, tal y como lo establece la ley electoral venezolana, luego lo rechaza?

Esta semana Henrique Capriles pidió que en cada Estado se marchara hacia la sede regional del CNE. Asimismo, llamó a no realizar la gran marcha en Caracas que ya había sido convocada por él, para evitar caer en la provocación de los actos de violencia que el gobierno está tratando de provocar, al infiltrar miembros de grupos oficialistas entre los manifestantes. Los cacerolazos son ya comunes como signo de protesta ante la situación. Y a esto se le ha comenzado a añadir la movilización pacífica en las calles. Ante tal situación, el presidente de la Asamblea Nacional, el ex-militar Diosdado Cabello, expresó que este martes solicitará que “se dé inicio a una averiguación penal a Capriles". Mientras Capriles llama a la paz, el cumplimiento de lo que establece la ley y la no violencia en todo momento; las máximas autoridades del gobierno, como el Vicepresidente Ejecutivo, el Sr. Arreaza, yerno del difunto Chávez, declaró en su Twitter que "la oposición le teme a los grupos de motorizados chavistas en las calles, hay que sacarlos...". 

Cabe siempre la gran pregunta ante todo regimen hegemónico y totalitario, ¿se entiende que el poder es para servir al pueblo? ¿o para tener más poder y someter a los que no forman parte de su ideología única que, en este caso, como está comprobado, se sostiene sobre una cantidad inmensa de dinero fruto de los ingresos petroleros, como nunca los tuvo Venezuela en toda su historia contemporánea? Vendrán días muy difíciles. No sabemos qué sucederá. Pero, ciertamente, ya Venezuela inició una nueva etapa en su historia política.

Rafael Luciani. Profesor Titular de la Universidad Católica Andrés Bello. Doctor en Teología Dogmática

 

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