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9 DICIEMBRE 2016
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Los votantes esperan

Nicolas Jouve, catedrático de Genética y presidente de CíViCa | 0 comentarios valoración: 3  388 votos
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Se ha cumplido el pasado día 5 de julio el tercer aniversario de la Ley del aborto que aprobó el partido socialista y a la vuelta del verano serán ya dos desde que el Partido Popular dijo en su programa electoral que la maternidad debe estar protegida y apoyada y que promovería una ley de protección de la maternidad con medidas de apoyo a las mujeres embarazadas, especialmente a las que se encuentran en situaciones de dificultad, a lo que añadió que impulsaría redes de apoyo a la maternidad y que cambiaría el modelo de la actual regulación sobre el aborto para reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores.

Es difícil saber cuántos votantes del PP depositaron su voto el 11 de noviembre de 2011 confiados en esta promesas aun no cumplidas, pero intuyo que serán muchos a los se añadirán los cientos de miles que creyeron con mayor o menor convencimiento en las restantes promesas incumplidas, abandonadas o incluso traicionadas. Lo cierto es que ha pasado tiempo suficiente como para apelar a la conciencia de nuestros gobernantes y exigirles que recapaciten. Cada día que pasa 300 bebés son arrancados del vientre de su madre y sacrificados sin piedad… En tres años habrán sido más de 360.000… Un encarnizamiento reproductivo inexplicable desde una mínima ética social.

¿A qué está esperando el PP para afrontar sus compromisos electorales en relación con la maternidad y la reforma de ley del aborto? El desvarío que parece aquejar a una parte de nuestra sociedad y de nuestros políticos solo ha de resolverse con un regreso al sentido común, una regeneración moral que suponga la aceptación de la vida humana como el más preciado de nuestros bienes. Es preciso volver a la cordura y dejar de considerar el aborto como un derecho. Es preciso volver a la sensatez y poner el derecho a la vida de los no nacidos por encima del derecho a decidir sobre si quiero o no quiero que mi hijo vea la luz. Es preciso volver a mirar de frente el bien inmenso que es tener un hijo y ofrecer a la sociedad y a las mujeres en particular las medidas de protección y apoyo que harán posible su maternidad y beneficiarán de paso a una sociedad que se empobrece demográficamente y envejece a marchas forzadas.

Una de las cosas que más sorprende de la indecisión del gobierno por afrontar sus propias medidas reformadoras es el hacerlo sin avergonzarse de una división interna en esta materia, que desde luego no se manifestó durante la campaña electoral, en la que se llegó a prometer la derogación de la Ley Aído. Es triste tener que oír que respecto a la reforma de la ley del Aborto el Partido Popular está dividido y que parece que hay un sector que se está imponiendo. Habrá que recordar, una vez más al actual Gobierno, que sus predecesores sacaron adelante la ley que entró en vigor ahora hace tres años, sin siquiera haberla planteado en su programa electoral y mediante un proceso inusualmente acelerado en los órganos legislativos, como ya explicamos en un artículo publicado en Páginas Digital el 4 de Abril de 2009. El gobierno del PSOE no fue un modelo de atención a todos los aspectos del problema: científicos, médicos, jurídicos, sociales y éticos, ni se buscó el debido consenso público en un tema tan delicado y que abría una brecha en la sociedad. Solo se atendieron razones políticas e ideológicas. Todo parece indicar que estas mismas ideas, junto a poderosos grupos de presión, están imponiendo sus opiniones incluso por encima de las promesas electorales y los deseos de quienes votaron al Partido Popular.

Por ello, conviene recordar que a pesar de lo que piensen los gobernantes la mayoría de quienes les votaron siguen esperando, pero el tiempo pasa deprisa. Cientos de niños mueren a diario por la ignominiosa ley del aborto de 2010 y si finalmente el PP renunciase a derogarla pasará a convertirse a la luz de sus votantes en un partido que da la espalda al derecho a nacer y a la dignidad de todos los seres humanos. Entonces se le acabará el crédito electoral.

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