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9 DICIEMBRE 2016
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'Ésta no es la ley de la concertada'

Enrique Chuvieco | 0 comentarios valoración: 3  161 votos
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En las puertas de su XII Congreso, José María Alvira, secretario general de la Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE), apuesta porque “todos deberíamos sentarnos con el objetivo de mejorar la educación, respetando las posturas legítimas y la libertad de enseñanza, reconocida por la Constitución”, planteamiento que no seguido el Ministerio, “que no ha querido” fomentar el diálogo, ni la oposición, que recurre “a eslóganes y frases rancias”, en referencia al anteproyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Reivindica ajustar el módulo económico a lo que vale un puesto escolar, mayor autonomía para los centros y valorar la demanda social de los colegios religiosos, en alusión a la anulación de algunos conciertos en Andalucía, al tiempo que indica “las graves situaciones” que afectan a la concertada por los recortes económicos en “un sector prioritario para el futuro de nuestro país”.

¿Cuáles son los objetivos del Congreso “Escuela creativa, emprender, participar, dar sentido?

Reforzar nuestra identidad, conocernos los que trabajamos en diferentes provincias en lo mismo y con las mismas ideas y visualizarnos en la sociedad: quiénes somos y cuál es nuestra manera de enfocar la educación. En este Congreso queremos insistir en la creatividad, innovación –utilizando los nuevos medios digitales- y en nuestras raíces, que aparecen en el logo; esto es, a partir de lo que somos como centros católicos.

A su juicio, ¿cuáles son los problemas de la enseñanza en España?

No haber conseguido establecer un diálogo entre todos los agentes. Cuando se plantea este debate, siempre se hace en términos viscerales, poco serenos, en los que se tiende a enfrentar escuela pública y escuela privada, confesional y no confesional.

Todos deberíamos sentarnos y tener como objetivo mejorar la educación, respetando las posturas legítimas diversas y la libertad de enseñanza, reconocida en la Constitución.

La calidad es otro problema. Hemos conseguido una escolarización total y lo que reclama ahora todo el mundo es mejorar la calidad. Ahí estamos todos de acuerdo, aunque diferimos posiblemente en los indicadores. Los resultados de estudios internacionales manifiestan que hay que mejorar en lo académico, pero yo creo que, además, debemos ayudar a los chicos y chicas a crecer como personas.

¿Qué perspectivas tienen ante LOMCE?

Intentamos aportar soluciones para mejorarla, aunque no nos gusta el proceso tal y como se ha llevado por parte del Ministerio en cuanto a crear un ambiente de diálogo y consenso, que no ha sabido o no ha querido favorecer. Dicho esto, por parte de la oposición política y social tampoco ha habido actitud al respecto, porque recurre a eslóganes y frases hechas –algunas rancias-. Por ambas partes ha faltado ese ambiente sereno para debatir.

Por otro lado, la ordenación académica se complica demasiado en el proyecto de Ley, a pesar de que el Ministerio pretendía lo contrario. No nos gusta tampoco el planteamiento que se hace de los centros concertados, porque no resuelve los problemas que hemos tenido siempre: el módulo económico, la autonomía de los colegios y considerar seria y concretamente la demanda social de las familias para satisfacer las necesidades de escolarización a la hora de concertar centros. Sobre la autonomía de los colegios, se expone en los grandes principios pero se contradice en el articulado. En cuanto a las pruebas externas, nos parece bien que se haga una evaluación de resultados, que estén bien diseñadas y con criterios claros, que se evalúen competencias; pero que eso venga compensado por una mayor autonomía. Si la cedemos para la concesión de un título, la demandamos para nuestro funcionamiento.

Por supuesto compartimos el objetivo fundamental de mejorar la calidad de la enseñanza. Estamos de acuerdo con la estructura de cuatro años de ESO y dos de Bachillerato y FP (al principio se habló de poner tres y tres, que no nos parece bien) y otros aspectos que se mejoran.

Por lo que dice no han contado con Uds. para redactar la nueva ley

Deberían haber contado más y mejor con nosotros. El Ministerio dice siempre que ha estado abierto a sugerencias, pero no ha calibrado quiénes eran los interlocutores. Nosotros no somos más, ni mejores, ni los únicos, pero representamos al mayor porcentaje de escuelas concertadas. Deberían haber valorado esto pero no han sabido calibrarlo.

Partidos y organizaciones de izquierdas dicen que beneficia a los colegios concertados

Esta no es la ley de la concertada, a pesar de lo que dicen algunos grupos. La regulación de los conciertos se mejora algo, pero era una buena oportunidad para haber resuelto una cuestión que viene de antaño. Por ejemplo, ajustar el módulo económico a lo que supone el coste real, porque tal y como está no puede asegurar la gratuidad total, como se proclama, ya que no llega a cubrir todos los gastos. Vuelvo de nuevo sobre la autonomía: hay quien piensa que el hecho de ser concertado equivale a casi público, pero no es así: el titular sigue siendo una entidad privada de iniciativa social y nos corresponde a nosotros dirigirlo para respetar la libertad de creación y dirección de centros. Y, reitero, la demanda social debe ser un factor determinante a la hora de concertarlo y, si cumple todos los requisitos, debería renovarse sin que tenga que pasar nuevamente cada seis años por los mismos trámites.

¿Cree que hay sensibilidad por parte del Ministerio con relación a la educación concertada?

Yo hecho en falta mayor sensibilidad. Creo que hay miembros del Grupo Parlamentario Popular que sí son sensibles, pero por parte del Ministerio observo desconocimiento e insensibilidad respecto a lo que supone la enseñanza concertada.

¿Qué papel cumple la escuela concertada de iniciativa social en España?

El principal: hacer real el principio de libertad de enseñanza como proclama la Constitución. Lo hace a través del concierto, que nos parece una buena herramienta, pero mejorable, como vengo diciendo, que da posibilidad a las familias para elegir teóricamente el centro educativo sin impedimentos económicos; en la práctica, no llega a todo.

¿Y en cuanto al cheque escolar?

No acabamos de verlo porque no garantiza suficientemente el principio de libertad, ya que se presta más a que los centros pongan los precios que quieran. Consecuentemente, no se garantizaría tampoco el principio de equidad, para nosotros muy importante.

Delegados de enseñanza de obispados vascos acaban de reiterar su denuncia de que la asignatura de Religión está fuera del horario escolar ordinario sin ninguna alternativa, en contra de la ley y de una sentencia del Tribunal Supremo. ¿Por qué persiste esta anomalía desde el año 2008 y no es sancionada ni cambia?

A algunos políticos no les satisface la enseñanza de la religión y no respetan la ley y los acuerdos internacionales. No nos parece bien. Nosotros estamos de acuerdo en que a la religión se le dé categoría académica, como otras asignaturas, y que tenga una alternativa seria. Además, es una asignatura optativa por lo que no obliga a nadie.

¿Cuáles son los principales retos que enfrenta la escuela católica hoy?

Uno de ellos es la identidad de sus centros, motivado por el descenso en vocaciones religiosas. Los laicos están afrontando bien este reto, pero tenemos que seguir pendientes de este tema, compartiendo con ellos la misión. Otro es la viabilidad, que tiene que ver con lo que hemos hablado anteriormente sobre la concertación. Uno más es el que compartimos con todos los colegios y se refiere a la mejora de la calidad.

¿Qué opinan los padres que llevan sus hijos a las escuelas católicas?

El hecho de que haya muchas solicitudes es un índice de que la sociedad valora la enseñanza de los centros católicos. Aunque no siempre se hace por motivos exclusivamente religiosos, se valora el buen nivel académico y de formación humana, el funcionamiento ordenado, la atención a los chicos y se les da una educación en valores humanos y cristianos que, para muchos padres, son componentes esenciales. En cualquier caso, los padres que llevan a sus hijos a nuestros colegios saben cual es el proyecto educativo y conocen y respetan esa formación cristiana.

¿Cómo está afrontando la crisis económica la escuela católica en España? ¿Se están llevando a cabo en líneas generales programas de austeridad, como por ejemplo el reciclaje de libros o recortes como los que afectan a otros ámbitos?

A la bajada del sueldo de los profesores y a reducir el módulo del concierto que reciben los centros. Se han suprimido unidades de apoyo o incluso se ha eliminado la concertación de algunas aulas. Con todo, creo que todos los centros están desarrollando su labor con la misma dedicación de siempre, a pesar de que los recursos son más limitados. Hay voluntad de hacer bien la tarea, aunque las circunstancias no sean las mismas.

Algunas familias han tenido que renunciar a algunos servicios (comedor…) que no están subvencionados en la escuela concertada; se han puesto en marcha algunas iniciativas de reutilización de libros. En algunas Comunidades Autónomas se están presentando situaciones más graves: a veces la partida de Otros Gastos (que forma parte del módulo de conciertos también ha sido recortada) llega a los centros con mucho retraso. En alguna otra se suprimen los conciertos de FP de Grado Superior, lo que va a suponer la eliminación de numerosos grupos, el encarecimiento de las tasas y el despido de cientos de profesores.

Somos conscientes de la situación económica de España y podemos entender que haya políticas de recortes. Pero la enseñanza —toda la enseñanza y también la concertada— lleva años sufriéndolos. La educación es un sector prioritario para el futuro de nuestro país y no podemos seguir recortando recursos, porque todo tiene un límite.

Muchas escuelas sufren dificultades para mantenerse actualmente en España. ¿Es posible impedir los cierres? ¿Cómo?

Un mandato que viene desde la LODE es hacer un estudio del coste real del puesto escolar, pero es una tarea que está todavía pendiente. Hace unos años se creó una Comisión ministerial, con participación de agentes sociales, que casi culminó la tarea, pero quedó interrumpida. Otra manera es que se respete esa demanda social, como un indicador para mantener los conciertos que existen. Ni siquiera pedimos aumentar nuestra presencia, pero que, al menos, no se retiren donde hay demanda. En Andalucía, está ocurriendo y afortunadamente hay sentencias judiciales que han echado atrás estas decisiones de la Comunidad Autónoma. El riesgo es que pueda suceder en otras.

¿Ocurre preferentemente en Comunidades gobernadas por la Izquierda?

Donde gobierna la izquierda lo hacen por motivos ideológicos. Por ejemplo, en Andalucía han suprimido conciertos -lo han dicho públicamente- allí donde había muchas solicitudes con el argumento de que cerca había un centro público con vacantes. En otros sitios no se aborda así, pero no se tienen en cuenta las peculiaridades de la población que se atiende o de la que solicita el centro. Pero también hay que reconocer que ciertos gobiernos de izquierdas han sido dialogantes. Normalmente, la izquierda conoce mejor la realidad educativa y está dispuesta a dialogar; es más pragmática, pero, indudablemente, no favorece la concertada en sus planteamientos.

¿Qué opinión le merece la huelga convocada para octubre?

Forma parte de un movimiento de oposición que obedece más a motivos ideológicos que a un análisis riguroso de la ley. Como he dicho, ésta es muy mejorable, pero esta protesta, como otras del año pasado, me parece que se hace para desgastar al Gobierno. Existe una manipulación de los estudiantes, a los que se les dice que es la Ley de la concertada y que favorece a la enseñanza privada, que no se basa en argumentos reales.

Por desgracia, este debate, que estaba bastante superado hace años, se ha recrudecido en los últimos tiempos como se han recrudecido en la sociedad –y me salgo del tema educativo- con posturas extremas en la manera de entender la vida en común, nuestra historia, nuestro presente, el hecho religioso… Falta un debate sereno de todas estas cuestiones, por ejemplo, que se pudiera debatir rigurosamente el hecho religioso, como un elemento histórico y social de la realidad.

Recientemente, unas oposiciones para profesores constataban algunos datos sobre su nivel bajo de conocimientos, ¿cree que es adecuada su formación para cumplir las exigencias y retos que plantea educar?

Más allá de las anécdotas, me preocupa que el número de aprobados fuera muy bajo. Tanto en la escuela pública como en la privada, los profesores tienen un buen nivel. Cuando se alude a su desmotivación, creo que es fruto de las renovaciones de las leyes educativas cada cuatro u ocho años. En este sentido, habría que contar más con el profesorado para elaborar las leyes.

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