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9 DICIEMBRE 2016
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Lo que no se dice del "caso Mari Luz"

Raquel Martín

Desde luego que mucho dolor y desgarro. Pero lo peor debe de ser la impotencia de saber que tu hija ha sido asesinada por un fallo en la Administración de Justicia que impidió encarcelar a su debido tiempo a su asesino, y que los responsables de este error no es que hayan asumido algún tipo de responsabilidad, es que ni han pedido el mínimo perdón por lo sucedido.

Veo a la secretaria judicial y al juez Tirado con parte de responsabilidad en la desgracia de Mari Luz -porque el principal responsable sin lugar a dudas es el asesino- y me lleno de perplejidad. Y pienso en el padre de la niña cuando oye sus declaraciones a través de la televisión. Ni una mínima disculpa a la familia de la víctima.

Desde luego que el caso Mari Luz está desvelando una grave enfermedad en nuestra sociedad. A la deshumanización galopante hay que sumarle una falta absoluta de asunción de responsabilidades. Nadie reconoce su culpa o su error. En el trabajo, con los amigos, ante los fallos... todo el mundo se encoge de hombros en el mejor de los casos, porque la mayoría de las veces se echa la culpa a otro o a la "circunstancia".

Por supuesto que la gran asignatura pendiente de nuestra democracia es la modernización de la justicia y su correspondiente dotación de todos los medios necesarios para ejercerla correctamente en el siglo XXI. Toda la razón del mundo tienen los jueces y el personal de justicia, con los secretarios judiciales a la cabeza, para exigir derechos; pero obligaciones también tienen. Y lo que está pasando con este caso es que nadie quiere responder por un fallo que tiene nombres y apellidos. Nadie quiere asumir su responsabilidad. No parece existir la responsabilidad individual.

Además, la huelga encubierta de los jueces no ha sido una protesta "inocente" para pedir mayores y mejores medios sin más. La gran paralización de la justicia de esta semana está en cierta medida envenenada. Ha tenido como objetivo presionar al nuevo Consejo General del Poder Judicial para evitar al juez Tirado una condena mayor de los 1.200 euros impuestos, tal y como ha recurrido la Fiscalía.

Hay un error del que nadie quiere responder, se echa la culpa a la falta de medios, y encima se presiona para evitar que se pague con justicia por él. Pero este desgraciado caso está desvelando más cosas. Es curioso ver cómo los que se hacían cruces cuando se conoció el fallo judicial que propició el asesinato de Mari Luz y se escandalizaban son ahora los que aplauden entusiastas a los huelguistas, única y exclusivamente por manifestarse contra el Gobierno, porque se pide la dimisión del ministro de Justicia.

¿No era antes acuciante el deseo de hacer justicia de manera implacable con la familia de la menor? ¿No era urgente que alguien pagara por lo sucedido, aparte del encarcelamiento del asesino? Todos estos deseos de justicia se volatilizan en muchos si, por este caso, se puede atacar y debilitar al Gobierno de Zapatero.

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