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3 DICIEMBRE 2016
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>Entrevista a Mikel Buesa

'UPyD es estatalista e intervencionista'

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www.paginasdigital.es entrevista a Mikel Buesa, uno de los fundadores, junto a Rosa Díez, de UPyD. Crítico con la deriva del partido que abandonó, analiza el segundo congreso que ha celebrado el pasado fin de semana.

¿Qué ha aportado este segundo congreso de UPyD?

Me parece que este congreso de UPyD no ha aportado nada nuevo sobre este partido. Se ha reafirmado en los aspectos políticos e ideológicos que ya estableció en su primer congreso. Unos principios que, a la defensa de la unidad española, añade el federalismo, un cierto estatalismo que se plasma en propuestas de intervencionismo político y económico del Estado, el laicismo y la defensa de status quo actual en materias como el aborto o la familia.

Por otra parte, no ha habido la menor renovación de la dirección del partido, consolidándose así el mismo grupo que lo ha gobernado con mano férrea sin admitir la menor discrepancia. No olvidemos que UPyD es el partido que más expedientes de expulsión ha abierto a sus militantes en los últimos años.

Con respecto a este continuismo en la dirección, lo significativo no es que Rosa Díez haya logrado un resultado a la búlgara, sin oponentes y con casi todos los votos emitidos. Lo significativo es que, teniendo más de 9.000 afiliados con derecho al voto, sólo lo hayan ejercido unos 1.300; es decir, el 15 por ciento.

UPyD ha conseguido protagonismo con la crisis política que ha provocado en Asturias. ¿Qué papel puede tener este partido en el futuro?

La crisis asturiana pone de manifiesto el potencial desestabilizador de UPyD si entra en coaliciones de gobierno. Ese potencial se deriva del hecho de que el partido de Rosa Díez no se plantea una política reformista basada en la gestación de consensos entre las fuerzas políticas, sino más bien una política de imposición de sus propuestas. Estas propuestas se basan aparentemente en unos principios generales que parecen razonables (por ejemplo, la proporcionalidad de la representación electoral). Sin embargo, la interpretación que hace UPyD de esos principios es ad hoc. Así ha ocurrido con respecto a las propuestas de reforma electoral que ha defendido para Asturias y para la Comunidad de Madrid; unas propuestas que son contradictorias en su contenido, aunque ambas compartan el objetivo de dar al partido de Rosa Díez una mayor representación electoral.

Creo que del análisis de cómo se ha ido desenvolviendo la política de UPyD en la legislatura actual, con apoyos contradictorios a otras fuerzas políticas y con un hábil empleo de la demagogia electoralista, se concluye que este partido, más que contribuir a la transformación de España, puede acabar desestabilizando el sistema político.

Rosa Díez ha convertido la unidad de España en uno de sus argumentos fundamentales. ¿Basta esto para que el partido sea una referencia?

Es evidente que no. Conviene puntualizar que los que defiende Rosa Díez no es propiamente la unidad de España, sino la unidad del Estado español, al que considera la garantía de las libertades públicas. Por tanto, su nacionalismo tiene un carácter estatalista que concede al aparato del Estado una clara preeminencia sobre la sociedad civil. Dicho de otra manera, contra lo que mucha gente cree, Rosa Díez no defiende la nación cívica, sino el Estado único. Paradójicamente, esta posición se encuentra a un paso del totalitarismo. No sorprenden, por ello, las posiciones intransigentes de su partido, su escaso talante negociador y su afán por imponer sus propuestas mediante la explotación de su posición institucional (como es el caso de Asturias y como fue el caso del País Vasco durante los días en los que se creyó que Patxi López sólo podría gobernar con su apoyo).

UPyD insiste mucho en la regeneración democrática y en la apertura a la sociedad civil pero es un partido muy personalista y un partido de cuadros. ¿No es eso una contradicción?

Claro que es una contradicción. UPyD es un partido férreamente centralizado en el que toda la acción política emana de su líder. Es Rosa Díez la que sale en los medios de comunicación, la que avala la línea política, la que veta posibles candidatos, etcétera. Lo hace con la ayuda de unas pocas personas que figuran jerarquizadas en el consejo de dirección del partido. Y, a su vez, se reprime la iniciativa de las agrupaciones locales, llegándose incluso, en muchas ocasiones, a la expulsión de quienes no se quieren plegar al centralismo de la dirección. En resumen, UPyD no es, precisamente, el paradigma de la regeneración democrática, sino todo lo contrario.

El programa del partido sigue siendo muy estatalista y muy laicista, ¿es una herencia de su origen socialista?

El programa actual del partido (que difiere sustancialmente del que llevó a Rosa Díez a su escaño en el Congreso en las primeras elecciones a las que se presentó bajo las siglas de UPyD) bebe de las fuentes socialistas. En él se han eliminado las referencias liberales. Ese es el motivo por el que sus propuestas son muy intervencionistas, por el que se concede la primacía a la acción del Estado y se margina a la sociedad civil y por el que se hace del laicismo una referencia totalizante que se contrapone al hecho religioso (en lo que influye sobre la identidad individual y sobre la moral pública).

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