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22 MARZO 2019

¿Para siempre? ¡Es posible!

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Los Desposorios de la Virgen - Luis JUAREZ

 Esta semana, por una feliz “coincidencia” provocada por la Providencia Divina, vamos a festejar en mi familia dos grandes acontecimientos. Uno es la celebración de los primeros treinta años de mi matrimonio, otro, sólo tres días después, la boda de mi hijo mayor. Estos hechos, junto al sentimiento de sincero agradecimiento a Dios por su bondad infinita, me han provocado algunas reflexiones que deseo compartir con quienes tengáis la amabilidad de leer este tercer post.

 El título intenta expresar la idea de que el matrimonio “para toda la vida”, como se decía antes, es realmente posible, pero sólo “posible”. Es decir, no hay ningún automatismo que garantice el éxito, por muchas que sean las virtudes y cualidades personales o humanas de los cónyuges. La clave está en la forma de construir: puedes edificar por tus fuerzas, tus valores y tus conocimientos, o puedes construir sabiendo que, a pesar de tus limitaciones y debilidades, si dejas entrar a Dios en tu matrimonio las cosas serán más fáciles.

 «¡El futuro de la humanidad se fragua en la familia!», dijo Juan Pablo II en la Familiaris consortio (nº 86). Pero podríamos añadir que no sólo el de la humanidad, de modo abstracto, sino el futuro de cada persona, de cada ser humano. Como dijo también el Santo Papa Juan Pablo II (es santo ya, sólo falta el reconocimiento formal), «la primera estructura fundamental a favor de la ‘ecología humana’ es la familia, en cuyo seno el hombre recibe las primeras nociones sobre la verdad y el bien; aprende qué quiere decir amar y ser amado, y por consiguiente qué quiere decir en concreto ser una persona» (Centesimus annus, nº 39). Por esto la familia tiene un impresionante papel social, aunque no es generalmente reconocido, normalmente por prejuicios ideológicos.

  Pero, ¿por qué el futuro de la persona, de cada persona, se fragua en la familia? Benedicto XVI lo explicó con claridad: «Es necesario reafirmar que el matrimonio y la familia tienen su fundamento en el núcleo más íntimo de la verdad sobre el hombre y su destino; una comunidad digna del ser humano sólo se puede edificar sobre la roca del amor conyugal, fiable y estable, entre un hombre y una mujer» (Discurso a los representantes pontificios en América Latina al final de una reunión preparatoria para la V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano. 17-2-2007). En efecto, la naturaleza humana es relacional, es social. Al mismo tiempo, el hombre es la criatura más indefensa en sus primeros años de vida (y por desgracia, aún antes de nacer a causa de la aberración del aborto provocado). Esta indefensión, esta dependencia, esta incapacidad para sobrevivir por sí mismo, es la que hace que la familia sea una institución natural, el lugar idóneo para desarrollarse. No es un invento o una convención social, es algo intrínseco al ser humano.

 Fruto de la Conferencia a la que antes hemos aludido fue el llamado Documento de Aparecida, texto en el que el actual Papa Francisco tuvo mucho que ver y que, en cierta manera, está en el trasfondo de su pensamiento y acción pastoral. En su número 433, se dice textualmente: «La familia cristiana está fundada en el sacramento del matrimonio entre un varón y una mujer, signo del amor de Dios por la humanidad y de la entrega de Cristo por su esposa, la Iglesia. Desde esta alianza de amor, se despliegan la paternidad y la maternidad, la filiación y la fraternidad, y el compromiso de los dos por una sociedad mejor.» Una sociedad, en definitiva, más humana. Los dos, marido y mujer, pueden –podemos- contribuir a implantar la civilización del amor en la que se defienda la cultura de la vida. Hombre y mujer, apoyados en Dios, con vocación de permanencia –sabiendo que es posible- y abiertos a la vida.

 Y todo esto, en medio de dificultades, tribulaciones, pruebas, sufrimientos, problemas, combinados con alegrías, dones, satisfacciones, consuelos, caricias, bendiciones. Realmente, no todo es fácil. El Papa Francisco lo acaba de reconocer en el encuentro con los jóvenes de Umbría, en su visita pastoral a Asís (4 de octubre de 2013): «…es verdad, se necesita valor para formar una familia. ¡Se necesita valor! … Dos cristianos que se casan han reconocido en su historia de amor la llamada del Señor, la vocación a formar de dos, hombre y mujer, una sola carne, una sola vida. Y el Sacramento del matrimonio envuelve este amor con la gracia de Dios, lo enraíza en Dios mismo. Con este don, con la certeza de esta llamada, se puede partir seguros, no se tiene miedo de nada, se puede afrontar todo, ¡juntos!»

  Todo lo anterior, que puede parecer algo excesivamente teórico o meramente doctrinal, se hace cada día experiencia viva en millones de personas. Pura realidad existencial que, como ya he dicho antes, por pura gracia hemos podido vivir Amparo y yo, y que deseamos que María y David puedan vivir desde el momento de la celebración de su matrimonio.

  Algo parecido expresé ya en un artículo escrito con ocasión de mis veinticinco años de matrimonio. El artículo, con el mismo título que este post, fue publicado el 2 de diciembre de 2008 en Análisis Digital (www.analisisdigital.com/Noticias/Noticia.asp?id=36148&idNodo=-5)

 Una versión ampliada se publicó, con el título de “Camino de salvación”, en la Revista Buena Nueva (mayo 2012, nº 34. www.buenanueva.es/camino-de-salvacion/) Esta revista, cuya lectura recomiendo encarecidamente, tiene el sugerente subtítulo de Revista para la Nueva Evangelización (www.buenanueva.es/?gclid=CI65lvf3kbsCFSkEwwodHzEAWQ). Te invito, amable lector, a leer aquel texto. Gracias a Dios, puedo seguir suscribiendo, punto por punto, lo expresado hace cinco años.

  Doy gracias a Dios por estos treinta años de matrimonio, por los cinco hijos que nos ha regalado y por la boda de David y María, una nueva hija.

 ¿PARA SIEMPRE? ¡ES POSIBLE!

             «La Iglesia prohíbe, la Iglesia obliga, la Iglesia niega, la Iglesia castiga.» Vivimos en una sociedad en la que, desgraciadamente, los prejuicios, los estereotipos, las ideas preconcebidas y los juicios sin conocimiento real de causa, campan a sus anchas. Esto es especialmente significativo en el caso de la religión y, sobre todo, en el de la Iglesia Católica. La gente opina sobre cualquier cosa que tenga que ver con la Iglesia con una ligereza pasmosa, sin informarse o formarse: las cuatro cosas que han oído, han leído en la prensa o les han contado, les dan autoridad y capacidad para juzgar cualquier pronunciamiento o actitud, ya sea relativo a la moral, a los dogmas, a la historia, al papado o a cualquier cosa. El grado de ignorancia y aversión suele ser directamente proporcional al nivel de prejuicios, de desinterés, de incapacidad de empatía e, incluso, de odio.

             Esto es particularmente significativo en todo lo que hace referencia a la moral sexual y familiar. La gente suele entender los “mandamientos” de la Iglesia como un conjunto normas, prohibiciones, prescripciones, encaminadas a limitar la libertad del ser humano y a imponer un modo de vida triste y limitado. La Iglesia impide al hombre que haga lo que “le da la gana”, que sería lo que supuestamente le haría feliz. Habría un deseo de la Iglesia, y sobre todo de su jerarquía, de “fastidiar” a las personas recordándoles que son limitadas y que hay muchas cosas que no pueden hacer por decisión, caprichosa por supuesto, de alguien que se te impone y te limita. Pocos son, desgraciadamente, los que entienden los mandamientos como “decálogo” –diez palabras, en su traducción literal, de vida, de felicidad para el hombre, de principios que se ajustan a la naturaleza constitutiva del ser humano, hombre y mujer-. Lo triste es que ésta, la que pocos reconocen y aceptan, es la verdadera naturaleza de los “mandamientos”: Dios, que es un Padre que nos ama, y la Iglesia, que es “madre y maestra”, nos enseñan cuál es el auténtico camino de la vida y la felicidad para el hombre.

              Es falso, en virtud de lo dicho, que la Iglesia “prohíba” divorciarse o separarse. Es falso que obligue a los cónyuges a soportarse o a mal vivir, creando, además, no sé qué problemas y traumas a los hijos, cuando los hay. Al contrario, lo que la  Iglesia dice es que se puede perdonar, se puede amar al otro, incluso al enemigo. Se puede perder la vida y encontrarla, y esto no son teorías sino experiencia vivida por miles de personas, casadas y solteras, jóvenes y viejas, hombres y mujeres. El amor de Dios es real y efectivo y nos puede ayudar –nos ayuda, de hecho- a vivir los acontecimientos de cada día. Si dejamos, saltándonos todos los prejuicios y las mentiras  que nos cuenta la sociedad, que Dios entre en nuestra vida y en nuestras familias, podemos vivir juntos para siempre, no como una carga o un castigo, sino como un don, una ayuda, una bendición. Es mentira que, ante los problemas y dificultades, sean del tipo que sean, lo mejor sea tirar la toalla y empezar de nuevo en otro lugar o con otra persona. Esta es una concepción radicalmente burguesa, egoísta e insolidaria, de la vida: la búsqueda del interés personal, del triunfo del más fuerte, del “sálvese quien pueda”, pasando por encima del otro, pisándolo o ahogándolo si hace falta. 

             En estos días, en los que estoy celebrando, gracias a Dios, los veinticinco años de mi estupendo matrimonio, y de su maravilloso fruto en forma de cinco hijos, he tenido oportunidad de reflexionar sobre todo esto. Lo primero que debo aclarar es que el hecho de que haya calificado a mi matrimonio, y en consecuencia, obviamente, a Amparo, mi mujer, como estupendo, y a mis hijos como maravillosos, no significa que no hayan sido años llenos de dificultades y problemas de todo tipo: personales, materiales, de convivencia y comunión personal, económicos, sobre la educación de la prole. Nuestra historia, como la de todos los matrimonios y familias, no ha sido un camino de rosas, cómodo y sencillo; no somos “robots” ni personas alienadas e infantiles: es más, me atrevo a decir que somos del tipo de personas más capaces de tomar “la vida en peso”, pues somos plenamente conscientes de nuestras faltas y debilidades, por un lado, y de valorar la realidad y los obstáculos que se nos presentan, por otro. Claro que mi mujer y mi matrimonio son estupendos, pero esto no significa que las cosas sean todos los días como nosotros queremos –para empezar, ni siquiera siempre queremos o pensamos los dos lo mismo-, no significa que los problemas –sobre todo los de nuestros hijos- no nos abrumen. Claro que nuestros hijos son maravillosos, pero eso no significa que ellos sean clones nuestros o personas obligadas a ser como nosotros queremos: Dios los ha hecho libres, como a nosotros, y nosotros procuramos respetar su libertad. Pero la primera condición de la libertad es vivir en la verdad: por eso nosotros cumplimos con nuestra obligación de enseñarles lo que creemos que es la verdad y la felicidad, corrigiéndoles cuando se equivocan y respetando sus decisiones, aunque muchas veces no las compartamos.

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10Comentarios
Nicolás Sánchez García
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¡Enhorabuena!
Os deseo unos felices días y que el Señor os colme de bendiciones. Por cierto, si tu hijo se casa tres días después del día tres de diciembre, se casa en un gran día. El día de San Nicolás.
Un abrazo y ¡ánimo!
Nicolás y María José.
José Javier
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Enhorabuena
Vicente: la alegría no compartida, no es verdadera alegría. Gracias por entregarnos tu experiencia y vuestro matrimonio. Un fuerte abrazo a toda tu familia!
José Luis Amat
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Gracias
Posiblemente, no hemos sabido "vender" el matrimonio, o tal vez ahora hay un desconocimiento muy amplio de lo que consiste. El caso es que creo que hacen falta artículos como éste en el que se exponen con alegría y con realidad la felicidad que supone casarse. Y el caso es qeu a la vista de que la inmensa mayoría de los ciudadanos viven en pareja, hay una aspiración natural a convivir. Gracias por el comentario.
Joaquín Polo
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Se puede
Vicente, enhorabuena por esos 25 (o 30, no lo tengo claro) años de matrimonio. Se puede se fiel hasta la muerte, y millones de matrimonios a lo largo de la historia dan testimonio de ello. El matrimonio, y la familia que está fundada en él es un camino de felicidad, pero, como todo lo que vale, cuesta. Y, como dice Rosa Corazón, "lo más grande que puede conseguir un hombre en esta vida es un matrimonio estable y unos buenos hijos". Yo estoy convencido de ello.
Conchita Mantecón
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¡¡Enhorabuena Vicente!! y por partida doble por tu aniversario y por la boda de tu hijo. Gracias por tu articulo y por transmitirnos unas experiencias estupendas.
Amparo Baviera Puig
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Enhorabuena!!!
Enhorabuena, Vicente!!! Por tu 30 aniversario, por la boda de tu hijo y por el post tan bonito que has escrito. Me ha encantado! Un fuerte abrazo a toda la familia!
Abel Martínez Planells
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Vicente, al celebrar en estos momentos mis 25 años de casado, comparto íntegramente todos tus comentarios, los cuales asumo también como vivencia personal. Felicidades y que podamos seguir cumpliendo muchos más.
Vicente A. Morro López
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Agradecimiento.
Os agradezco mucho vuestros comentarios y buenos deseos.
Estos días han sido muy intensos en mi familia, y muy felices. Un auténtico regalo, absolutamente inmerecido.
Es una pena que por simples intereses ideológicos se pueda atentar contra algo que es esencial para la felicidad de las personas: una familia estable. Un proyecto familiar ilusionante. Después nuestra libertad y las circunstancias marcarán la realidad, pero sin un proyecto inicial que busque la estabilidad y el bien de los demás -de nuestra familia, y de toda la sociedad-, el resultado seguro que es negativo.
De nuevo, gracias a todos.
RAFAEL ROJAS
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profesor
bueno vamos a celebrar los dicioho anos de casados
muy buenos consejos y ejemplo  
en tu vida matrimonial
y muy bonito tu escrito felicidades y bendiciones a tu familia
Vicente Morro López
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MUCHAS GRACIAS
Gracias, Rafael por tus amables palabras.
Te felicito por tus 18 años de matrimonio. ¡Que el Señor nos siga bendiciendo y nos permita disfrutar del Evangelio de la Vida y la Familia y participar en su difusión, hablando bien de las cosas buenas!

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sobre este blog
Vicente Agustín Morro López

Gracias a Dios, 30 años felizmente casado y padre de 5 hijos. Trabajando, por maldición bíblica, y estudiando, por amor a la sabiduría y a la Verdad. Miembro del Foro de la Familia y de la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia. Luchando por la vida,  la libertad y la familia. Mi lema, el del caballo Boxer (Rebelión en la granja): ¡Trabajaré más fuerte!
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¿Para siempre? ¡Es posible!

Juan Carlos Hernández

Analizamos en profundidad con Daniel Innerarity el momento de la campaña electoral. Para el catedrático de Filosofía Política, existe una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político.

En las campañas electorales se producen situaciones de polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Exageramos cuando aseguramos que se disuelve el “nosotros compartido? ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Me da la impresión de que hay estrategias de los partidos, de unos más que de otros, que han puesto en marcha dinámicas que luego son difíciles de parar. En términos estructurales me parece que se podría hablar de una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político. ¿En qué se caracteriza una campaña? En que polariza y se critica al adversario (a veces en exceso). El problema es que luego hay que pactar con él y aquellas estrategias que sirvieron para ganar dificultan posteriormente la acción de gobierno, cuando se requiere la colaboración del adversario.

¿La polarización política es un falso espejo de la vida social? ¿En nuestro espacio público hay sujetos que se narran, hay relaciones interpersonales y relaciones entre entidades sociales más sanas de las que se dan en la política de partidos?

Es normal que en la política haya una dramatización de los antagonismos que no tiene por qué coincidir con el que hay en la vida real. En la política hay siempre esos dos elementos (antagonización y escenificación) y los ciudadanos tendríamos que aprender a descodificar un poco lo que observamos en la esfera política. Lo que ocurre es que a veces en la vida los personajes que interpretamos terminan devorando a la persona que somos.

Los estudios sociológicos reflejan un interés sostenido por lo político, pero una desafección hacia los líderes políticos. Parece imposible pensar en la política como una vocación animada por un ideal. ¿Qué nos ha pasado? ¿Tenemos graves carencias culturales y educativas?

En mi último libro “Comprender la democracia” analizo un problema que me preocupa desde hace tiempo. Hablamos de una ciudadanía que decide y controla, pero lo cierto es que carecemos de las capacidades necesarias para ello por falta de conocimiento político, por estar sobrecargados, incapaces de procesar la información cacofónica o simplemente desinteresados. El origen de nuestros problemas políticos reside en el hecho de que la democracia necesita unos actores que ella misma es incapaz de producir. Una opinión pública que no entienda la política y que no sea capaz de juzgarla puede ser fácilmente manipulable.

'El entrelazamiento de los destinos colectivos impide definir nuestro bien como el reverso del mal de otros'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  5 votos
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¿Para siempre? ¡Es posible!

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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¿Para siempre? ¡Es posible!

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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¿Para siempre? ¡Es posible!

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

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>Entrevista a Daniel Gascón

¿Para siempre? ¡Es posible!

Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Daniel Gascón, es escritor, traductor y editor de la edición española de la revista Letras Libres. “A pesar de las circunstancias actuales, de una conversación pública irresponsable y propensa al antagonismo, las instituciones de la democracia liberal resisten”, afirma el articulista del periódico El País.

En un editorial de este periódico se afirmaba que “la democracia requiere de una conciencia del nosotros, de un bien común para aquellos que pertenecen a una comunidad siempre superior a los intereses de los grupos particulares y a sus diferencias. Es lo que ha desaparecido”. ¿Qué le sugiere esta afirmación?

Me parece que se produce una especie de rechazo a ciertos impulsos disgregadores: social y culturalmente rompen algunos vínculos; económicamente estamos en una situación más inestable e individualista. El mundo del trabajo ya no es como antes, una cierta idea de identidad que tenía que ver con la clase, con lo que eras y hacías, se debilita. El Estado-nación tampoco sirve para muchos de esos problemas. No hay otro modelo económico viable que la economía de mercado desde el 89, pero este tiene fallos y produce injusticias. Creo que son factores que influyen en una percepción de la identidad amenazada, y que eso tiene que ver con el rebrote de los nacionalismos, del repliegue. Defiendes algo que crees que corre peligro de desaparecer.

Muchos grupos tienden a intentar defender sus intereses particulares, que pueden ser legítimos, pero que a veces pueden caer en una estigmatización del que piensa distinto. Mark Lilla habla de una “política de la identidad”. ¿Podría ayudar el juicio de Lilla a explicar lo que está ocurriendo?

Estamos en un tiempo de subjetivismo y polarización. Es más importante el elemento expresivo, nuestra visión sobre el mundo, que lo que sucede fuera. Lilla dice que el énfasis en la identidad por parte de los progresistas ha sido contraproducente, porque debilita la unión que permitiría la victoria de la izquierda. Para él, tienes que ganar para defender los derechos de las minorías, tienes que buscar un discurso que unifique para luego implementar tu programa. Un problema de esa idea es que a lo mejor estás hablando de un mundo que ya no puede ser. El discurso encajaba en una comunidad más homogénea y afianzaba una coalición de votantes que ahora parece más complicada por muchos factores. Otros dirían que ese universalismo, que se presenta teñido de nostalgia, no dejaba de ser un particularismo, y que lo que se presentaba como algo para todos era menos inclusivo de lo que pensamos.

¿Cómo se pueden traducir sus ideas a la realidad española?

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

¿Para siempre? ¡Es posible!

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

¿Para siempre? ¡Es posible!

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

¿Para siempre? ¡Es posible!

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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>Entrevista a Joseba Arregi

¿Para siempre? ¡Es posible!

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Entrevista a Tulio Álvarez

¿Para siempre? ¡Es posible!

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

El otro es un bien, también en política

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>Últimos comentarios

El PP se ha rendido - Vicente, magnífico post. Das en el clavo, el PP ha renunciado a todo lo que ha motivado que muchísimos españoles le diéramos nuestra confianza. Hay un excelente artículo al respecto de Francisco J. Contreras  en Libertad Digital. Es muy penoso que no hayan derogado, completa, la Ley 3/2007, aquella que invertía la carga de la prueba, siendo así que el que es denunciado por discriminación hacia las mujeres tenga que probar que no lo ha hecho. En esa ley se nos impone a todos una ideología -que parte de una falsedad-, la ideología de género. Y en esa ley encontramos este artículo, que el PP no ha tenido narices de derogar al día siguiente de llegar al poder. Se comenta por sí sólo: Art. 14 de la Ley Orgánica 3/2007: (Criterios generales de actuación de los Poderes Públicos). 11. “La implantación de un lenguaje no sexista en el ámbito administrativo y su fomento en la totalidad de las relaciones sociales, culturales y artísticas”. ¡Gracias, sabio amigo! - Por JOAQUIN POLO
Poco futuro - Excelente artículo, es muy completo, se agradece. Es una pena que el ministro Wert, se haya encerrado, sin escuchar a nadie-nadie. Quien saldrá perdiendo de estos desencuentros serán, -una vez más-, nuestros hijos. - Por José Luis Amat
Tutora legal - La desprotección de las "tutoras legales" es realmente significativa... Un juez podría acogerse a esta omisión para privar del derecho de educación a los hijos adoptivos de una pareja de lesbianas...  - Por Anselmo
Gracias, gracias y gracias. - Agradezco de corazón vuestros comentarios. Para mí es un privilegio poder escribir en Páginas Digital. Me parece increíble que haya gente que se moleste en leerme y votar. Espero no defraudar a nadie. Quiera Dios que lo poco o mucho que se pueda hacer desde este blog sirva para acercar a alguien a la Verdad. - Por Vicente Morro López
- animo Vicente¡ muy b uena idea ¡¡¡ - Por benito zuazu sanchez