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3 DICIEMBRE 2016
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La mentira belga: ningún niño tiene que sufrir

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Bélgica se convierte en el primer país del mundo que permite el acceso a prácticas de eutanasia a menores sin límite de edad.

Las reacciones de signo contrario no se han hecho esperar. El pasado 30 de enero, 58 parlamentarios de la Asamblea del Consejo de Europa redactaron una Declaración escrita, que sin embargo no implica al Consejo entero, donde se afirma que el Senado “presume de forma errónea que los niños son capaces de dar un consentimiento informado a la eutanasia y que pueden comprender el grave significado y las complejas consecuencias asociadas a tal decisión”.

Luego añaden que “este voto del Senado belga traiciona a los niños más vulnerables al aceptar que su vida no tendría ningún valor intrínseco y que, por tanto, deben morir”, y “promueve la idea inaceptable de que la vida puede ser indigna de ser vivida, volviendo a poner en discusión la base misma de una sociedad civilizada”.

A este propósito, los firmantes del llamamiento recuerdan a sus colegas belgas la Recomendación n. 1418 de 1999 que anima a “los Estados miembros del Consejo de Europa a respetar y proteger de todas las formas posibles la dignidad de los enfermos terminales o de los moribundos, acogiendo la prohibición de eliminar a los enfermos terminales o personas que están al borde de la muerte”. Los parlamentarios recordaban también la Resolución n. 1859 de 2012 de la misma Asamblea parlamentaria, donde se explicita que “la eutanasia, entendida como muerte intencionada por acto positivo o por omisión de un ser humano que depende de otros se perpetra por motivos de presunto beneficio suyo, debe estar siempre prohibida”.

Haciéndose eco de esta iniciativa política, también algunos médicos belgas han alzado su voz. De hecho, 38 pediatras han publicado una carta-llamamiento en "La Libre Belgique” con el título “Fin de la vida de los niños: una ley inútil y precipitada”. En ella se pone de manifiesto que “esta ley no responde a ninguna exigencia real” y que“la mayoría de los equipos médicos que tienen a su cargo a niños en fase terminal, a domicilio o en el hospital, deben admitir que nunca se han encontrado en su trabajo ante una petición de eutanasia espontánea y voluntaria expresada por un menor. En el estado actual de la medicina –continúan los pediatras– los medios para atenuar el dolor están ampliamente disponibles en nuestro país, más incluso que en otros. Es evidente que hoy ningún paciente, y por tanto ningún niño, tiene que sufrir”.

La apresurada discusión en el Parlamento –celebrada sin escuchar a los pediatras ni a los expertos del sector que habían pedido ser escuchados– “crea la impresión de que la situación de nuestro país es dramática y que hay por tanto que actuar con urgencia. Desmentimos esta falsa impresión y afirmamos que la situación de nuestro país está lejos de ser dramática”. Luego los pediatras señalan el efecto contagio que los padres, aun de forma inconsciente, podría provocar en sus hijos, animándoles, “consciente o inconscientemente (…) a poner punto final. No es incongruente pensar –continúa la carta– que un niño dotado de una sensibilidad particular perciba la opción de la eutanasia como una solución o incluso como un deber, sobre todo si percibe que sus padres ya no soportan verle sufrir”. No existe “ningún modo objetivo” de verificar la voluntad eutanásica real del pequeño, puesto que nunca puede existir en los niños. Se trata –concluyen los pediatras–de una valoración ampliamente subjetiva y sujeta a diversas influencias”.

Los pediatras belgas han encontrado solidaridad entre sus colegas canadienses. La Coalition des mèdecisn pour la juistice sociale, una asociación de médicos de Quebec, ha realizado un video en el que, gracias también a la intervención de algunos niños (puesto que el tema les afecta de cerca), se pide al rey de Bélgica que no firme esta ley. La memoria viaja inmediatamente al rey Balduino, que dimitió de su cargo por un día con el fin de no firmar la ley belga que legitimó el aborto en suelo belga. Un rey amigo de los niños. Por otro lado, en Quebec está en marcha una propuesta de ley que se votará a finales de mes para legalizar la eutanasia, por lo que este tema es particularmente candente allí en este momento.

Contra esta ley que permitirá eliminar a seres humanos sin solución de continuidad desde su concepción hasta su retiro, también se han posicionado los obispos de Bélgica y los representantes de otras confesiones religiosas que hace unos meses firmaron una declaración conjunta. Además, los días 6 y 8 de febrero se celebraron varias vigilias de oración en Bruselas, Lovaina y Basse-Wavre, que contaron con miles de participantes. El arzobispo de Malinas-Bruselas, monseñor André-Joseph Léonard, no utilizó medias tintas para dirigirse a creyentes y no creyentes:“Atrevámonos a decir a nuestros conciudadanos: «Nunca es demasiado tarde. ¡Ahora es el momento!». Sacudamos nuestras conciencias y, con respeto, también las de nuestros hermanos y hermanas en la humanidad. Ha llegado el momento de actuar. ¡Contamos con vosotros!”.

¿Y qué decir del Protocolo Groningen sobre la eutanasia neonatal en Holanda? Este país ha sido acusado de reiterar las prácticas mortales de la Alemania nazi, sustituyendo la piedad de hoy por los horrores de ayer. No es más que una polémica ideológica, egoísta y cruel. Los vientos de la “muerte dulce” soplan del norte y nos traen semillas letales que si encuentran terreno fértil pueden hacer crecer la mala hierba de la eutanasia infantil.

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1Comentario
Jesus Manuel Munoz Caro
|
Paliativos y Dolor
Lo que en verdad existe es una atencion inadecuada del enfermo terminal, tanto por falta de unidades de cuidados paliativos y unidades del dolor. El proceso del enfermo terminal es visto como algo ajeno y por ello no se acompaña. Una correcta atencion desde el punto de vista medico, de los cuidados y desde el punto de vista emocional hace disminuir drasticamente la demanda de poner fin a una situacion terminal. El problema fundamental es que cuando el Estado oferta la eutanasia, no solo no subsana el error de la correcta atenci'on a estos pacientes, sino que lo agrava. Una solucion incorrecta desde todos los puntos de vista posibles

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