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7 DICIEMBRE 2016
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"El verdadero problema es si una situación inesperada puede ser acogida como posibilidad de un bien"

José María Gutiérrez Montero | 0 comentarios valoración: 3  136 votos
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La doctora Eva Martínez es médico de familia y colaboradora del Proyecto Miriam, que apoya a mujeres embarazadas en situación de dificultad. Este jueves participará en la presentación del manifiesto de Comunión y Liberación, titulado “Es bueno que tú existas”. Será a las 20.30 horas en la Fundación Pablo VI de Madrid.

¿Qué le mueve a apoyar el acto de este jueves?

Creo que es necesario aportar un juicio distinto sobre este tema, un juicio que huya de ideologías y debates abstractos, que tenga en cuenta el drama de la mujer ante un embarazo que no espera, que ocurre a veces en circunstancias personales o económicas muy difíciles, o ante un hijo que no es como ella hubiera deseado, y que a la vez no censure el hecho de que el "no nacido" es una nueva vida que se inicia en su seno. Y no sólo debemos hacer un análisis teniendo en cuenta todos los factores, sino que también es necesario dar una respuesta, si existe verdaderamente hoy un lugar donde se puede acoger a ambos, madre e hijo, afirmando la positividad de la vida en cualquier circunstancia. Donde se puede decir a cualquiera: es bueno que tú existas.

¿Qué destacaría del manifiesto de Comunión y Liberación?

Destacaría precisamente eso, que aborda el tema desde una perspectiva ante todo profundamente humana, porque tiene en cuenta el drama de la mujer, y también tiene en cuenta el hecho irrefutable de que se trata de una nueva vida, y que va al fondo del problema, más allá del "derecho a decidir". El verdadero problema es si una mujer puede tener razones para acoger una nueva vida cuando no es lo que entraba en sus planes, se trate de un bebé sano o enfermo. Más aún, el verdadero problema es si una situación inesperada, no programada, puede ser acogida como posibilidad de un bien. También destacaría el final del manifiesto, los cristianos no tenemos nada que imponer, sino que en esta circunstancia tenemos una responsabilidad: la de mostrar esta posibilidad de bien, esta positividad de la vida en cualquier circunstancia. Mostrar que existe este abrazo incondicional, que como dice el manifiesto sigue en medio de nosotros, a través de hechos.

¿Es capaz el aborto de solucionar el problema que supone para la mujer el embarazo no deseado?

Yo creo que no. Al contrario, mi experiencia es que para muchas mujeres empiezan nuevos problemas, ya que se arrepienten profundamente de haber abortado, y entienden que ya no hay vuelta atrás. Viven después con una herida que dura toda la vida. Con el aborto siempre hay dos víctimas, el bebé que nunca llegará a nacer, y la mujer, que muchas veces sufre en soledad después de haber abortado. Además, creo que el embarazo no puede ser reducido a un "problema que solucionar", ya que se trata de la gestación de una nueva vida humana, y yo creo que el ser humano nunca puede ser visto como un "problema que solucionar", sino como alguien con un valor infinito, con un deseo infinito de amar y ser amado.

¿Es apropiado vincular soledad y ausencia de significado al aborto? ¿Cómo es posible una compañía verdadera para la mujer?

Absolutamente apropiado. En mi experiencia muchas de las mujeres que abortan lo hacen porque no se sienten apoyadas, se sienten solas en la siempre difícil y desproporcionada tarea de tener un hijo, no esperado o con problemas. Ven las dificultades reales que el embarazo o el hijo supondrán (perder el empleo, el rechazo de su pareja o de su familia, no cumplimiento de sus planes de futuro, sufrimiento ante un hijo enfermo...) y no encuentran una verdadera compañía que las acoja y que les muestre que esas dificultades reales no son toda la realidad, y que el hijo que llevan en su seno es un bien en sí mismo, un bien mayor que todas esas dificultades que, vuelvo a repetir, existen y son reales. La ausencia de significado lleva a negar la positividad, el bien que es siempre la vida.

Yo participo en el Proyecto Miriam, que es un proyecto de ayuda a mujeres embarazadas o con bebés de hasta dos años que tienen muchas dificultades, decimos "en riesgo de exclusión social". Abandonadas, maltratadas por sus parejas, inmigrantes sin familia, situaciones de pobreza extrema... Y los voluntarios que participamos las acompañamos estando con ellas, damos algo de ayuda material pero sobre todo ofrecemos esta compañía, este abrazo que les dice, a ellas y a sus hijos, es un bien que tú existas. Y percibimos que esto es lo que necesitan. Sus problemas siguen siendo sus problemas, desgraciadamente pocos podemos solucionar, pero esa mirada hacia ellas y sus hijos les da esperanza, y la vida de sus propios hijos, el hecho de que estén, es también para ellas motivo de esperanza, de alegría, de intuición de que es posible caminar, aun en medio de todas las dificultades.

¿Es correcto vincular el aborto a la libertad de la mujer? ¿Cómo se realiza verdaderamente la libertad de la mujer?

El debate que reduce la libertad a la mera decisión es un debate equivocado. La libertad no es sólo capacidad de decidir sino más bien capacidad de decidir aquello que nos hace ser más felices, que nos hace ser más humanos, más nosotros mismos. Es evidente, si miramos nuestra experiencia, que sólo por el hecho de decidir no nos sentimos libres, sino más bien la experiencia de la libertad llega cuando elegimos lo bueno, lo bello, lo que nos hace felices. Según mi experiencia, las mujeres que abortan no se sienten más libres después, al contrario, viven con un peso, "atrapadas" en su error, salvo que encuentren una mirada que las libera después de su error. En cambio, ninguna de las mujeres que conozco que han decidido seguir adelante con su embarazo me ha dicho nunca que se haya arrepentido, o que esa decisión haya sido un peso, al contrario, expresan la certeza de haber hecho algo bueno, algo que ha cambiado su vida para siempre, y para bien.

En el manifiesto se destaca una fragilidad de la sociedad, al discutir sobre el aborto abstractamente, sin partir de la experiencia real. Para usted, como médico, ¿qué significa partir de la experiencia?

Para mí partir de la experiencia significa primero partir de la evidencia científica de que estamos hablando sin ninguna duda de un nuevo ser humano, único e insustituible, cuya dotación genética es distinta de la madre desde el momento de la concepción, y que "dirige", por sí mismo, todo el proceso de la gestación. Un ser humano que tiene un valor infinito. Y también significa mirar el drama de la mujer, con el que me encuentro cotidianamente, que sufre la decisión del aborto por esa situación de soledad profunda de la que habla el manifiesto. Partir de mi experiencia es también reconocer, en mí misma y en otras personas, que existe aquí y ahora esa mirada capaz de abrazar cualquier circunstancia, por dolorosa e imprevista que sea, de acompañar a la mujer y de decirle a ella y a su hijo: "Es bueno que tú existas".

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