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8 DICIEMBRE 2016
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'Actuaron como perros de caza pero vale la pena seguir la lucha'

A.C.D.D. | 0 comentarios valoración: 3  106 votos
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En la ciudad de Mérida la estudiante Giselle Rubilar, quien participaba en una manifestación de profesores y alumnos de la Universidad de Los Andes, resultó herida por disparos provenientes de un pelotón  de la Guardia Nacional. En la noche del mismo día, en San Cristóbal, fue asesinado Daniel Tamayo, estudiante de la Universidad Experimental del Táchira, con un disparo en el pecho. Otras tres personas fueron heridas por disparos que les hicieron  guardias nacionales.

El Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica  había hecho seguimiento a la detención de un millar de estudiantes. No se les permitió comunicarse con familiares y abogados, no levantaron constancia del estado físico, los despojaron de sus billeteras y celulares, presentaban señales de heridas con perdigones, amenazados de muerte, y algunas muchachas  dijeron que habían sido víctimas de agresión sexual. Destaca  el informe que 18 estudiantes estuvieron dos días en un calabozo, sin ventilación, sin que se les permitiese bañarse, durmiendo en colchonetas  y sin provisión de alimentos. Según el informe 16 dijeron haber sido objeto de torturas y tratos crueles, obligados a permanecer de rodillas con el tronco erguido durante varias horas y fueron bañados con gasolina. En términos similares informaron numerosos estudiantes que habían sido detenidos. En el informe de las muchachas era constante que los guardias amenazaban violarlas.

Hay un caso que llama especialmente la atención. El de Mauricio Octaviani, 20 años, estudiante de la Universidad Santa María. Lo que dijo al Centro de Derechos Humanos de la UCAB es un testimonio con hechos y con palabras  de lo que está ocurriendo en Venezuela. Se estaba manifestando en la plaza Altamira, dice, cuando apareció un grupo de motorizados de la Guardia Nacional. “Me cercaron, me golpearon, me tiraron al suelo, donde me pateaban. Uno de ellos con el tacón de la bota me propinó un golpe en el rostro y cuando finalmente me permitieron ir a una clínica me diagnosticaron hemorragia  conjuntival. Los soldados actuaron como perros de  cacería, fue la imagen que me dieron al atacarme en la forma que lo hicieron, reflejaban odio, rabia.  Pero vale la pena seguir la lucha”.

Este joven estudiante refleja el ánimo, coraje y propósito de los muchachos que han desafiado el despotismo de Maduro. Le será muy difícil derrotarlos. En la marcha con motivo del Día de la Juventud, los motorizados armados que utiliza la Guardia Nacional agredieron a los manifestantes estudiantiles produciéndose la muerte del dirigente Pedro Bastidas. Llamaron a la madre para que recogiera el cadáver en el Hospital Los Andes, cuyo director se hizo presente en la sala donde murió Bastidas y dijo estas palabras: “Pidamos a Dios que nos perdone, yo me siento culpable porque soy militante del PSUV y me pregunto  cómo le doy el pésame a esta señora, la madre de Bastidas. Así no podemos seguir. Enviaron a la Universidad, seguramente con pocos recursos, a un muchacho para que se lo graduáramos de médico hoy lo que entregamos es un cadáver. Así no podemos seguir. Esta estúpida matanza no puede seguir”.

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