Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
7 DICIEMBRE 2016

Te cuento

| 0 comentarios valoración: 3  125 votos
Vota 1 2 3 4 5
Resultado 3  125 votos

Hay que ver, lo aficionados que están algunos, a poner etiquetas; casi apostaría que también nosotros, con facilidad, cogemos algunas para ser colocadas. Etiquetas a la vista de todos; se puede leer en ellas: “este es un superficial”, “aquél no tiene personalidad” “todo es hipocresía en fulano” “y la señora mengano siempre mintiendo”, “esa se casó por el dinero” , "fulanito se ha liado con fulanita"… y un sin fin de ellas, que atraen la novedad del escaparate ante su diversidad, pero no por su originalidad y belleza.

¿Una vez colocada, quien la quita?... Y se nos olvidan, las que un día nosotros mismos nos pusimos; aquellas que conscientemente y casi con certeza son reales. Nos miramos en el espejo ,y deberíamos empezar a reconocer nuestra bajeza, la superficialidad de nuestra vida.

La codicia que nos asalta, la gula que no controlamos; la ira que no dominamos, la lujuria que escondemos, la pereza que excusamos, la envidia que nos lleva a estados de ansiedad, la soberbia que se instala cada vez más en este mundo hedonista,  la falta de caridad que practicamos al colocar tantas etiquetas equivocadas. Encendemos la mecha sin calcular lo que puede destruir el detonante.

Pero ya podemos empeñarnos en poner falsas etiquetas externas; ninguna de ellas puede colocarse en el corazón humano, ninguna de ellas puede empañar el brillo que le ha sido otorgado por el Altísimo.

¿Quién puede mostrar toda la verdad sobre el prójimo? Teresa de Jesús tibia, pasó a ser Santa Teresa de Jesús. Dimas el ladrón, pasó a ser San Dimas.  El joven alocado Francisco, se convirtió en San Francisco de Asís. Cualquier perdido, puede encontrar el camino. Cualquier tibio, puede convertirse en un apasionado.  Nadie puede penetrar a fondo en el corazón de los demás. Sólo Dios, puede adentrarse en mi  alma, ¡Solo Dios!

¡Cuántas etiquetas mal colocadas, se convierten en destrucción irreversible!¡Cuantas palabras emitidas frívolamente, asolando toda una vida ajena y desconocida!

¿Y que significa que Dios pueda entrar en mi corazón? Nada más y nada menos que la luz. Un corazón iluminado, puede reconocer su mal, romper con su pecado, resistir a las tentaciones diarias, tener la oportunidad de ofrecer un Sí, sin reservas. “Nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios” (1Cor, 2, 10-11).

Cuando ese Sí se instala de verdad en mi corazón, puedo llegar a ver a los demás, de la misma forma en que Dios los ve. Con ojos de misericordia, con la certeza de que ese amor llega a todos. “No etiquetemos y no seremos etiquetados”.

>Comentar

* campos obligatorios
0Comentarios

<< volver

sobre este blog
Angelo

Casado y padre de cinco hijos. Apasionado de mi familia. El mejor título que se me ha otorgado en la vida es el de la paternidad. Agradecido por tanto bien recibido. Feliz de haberme encontrado con Dios tras años de caminar perdido. Estoy convencido de que este mundo se puede cambiar, llevando amor aunque no se reciba. Y yo quiero empeñarme en ello
Búsqueda en los contenidos de la web

La imagen del día

>SÍGUENOS EN

Julián Carrón sobre los desafíos de Europa

Marcados con la N de nazareno

Persecución en Kaduna

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

Ministerio de educación y cultura

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja

>Últimos post

27 FEBRERO 2015

Llamad y se os abrirá

6 OCTUBRE 2014

YO SOY EL QUE SOY

1 OCTUBRE 2014

La mamá

17 SEPTIEMBRE 2014

Pepito

15 SEPTIEMBRE 2014

Escampará

>Últimos comentarios

- Llevas razón por eso  cuando nos acordamos de que nuestros hijos son hijos de Dios es cuando nos sentimos en paz. El miedo, en cambio, aparece cuando te olvidas de que Jesuscristo ha muerto por tu hijo, por cada hijo - Por Puri
- Amén, amén y amén. Es como dices. Y, como dices, lo ha sido. Lees a Aristóteles y cuando te hace una valoración de la juventud parece escrito por un padre de hoy en día. (Ángelo, estos de Páginas Digital ¿no se pasan de control de seguridad? He tenido que marcar hasta la talla de calzoncillos). Un abrazo bien fuerte. - Por Rafael

>DESCARGA NUESTRA APP