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10 DICIEMBRE 2016
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¿Europa?, ¿pero es que esto es Europa?

José Andrés-Gallego | 1 comentarios valoración: 3  82 votos
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Lo siento. Soy de los españoles –si muchos o pocos, no sé– que ni siquiera saben si las elecciones son el sábado o el domingo.  No voy a engañarles. No nos jugamos nada y, conmigo, no juegan. Me importa más la familia humana que Europa. Y encima, soy hispano.

Un día, en clase, un alumno peruano me interpeló cariñosamente ante los demás: "Maestro, ustedes los españoles tienen que optar: o están con Latinoamérica o están con Europa". Retrocedí de espaldas hacia la puerta –sin quererlo– como quien va a impedir que nadie escape: "No me da la gana. Soy, como todos ustedes, hispano y, por tanto, tan latinoamericano como ustedes y tan europeo como cualquier otro europeo. Y, si eso me hace difícil de gobernar, que se adapten a la realidad los que pretenden gobernarme. A mí no me meten en un concepto definido por ellos para, así, manejarme mejor. Si quieren gobernarnos, que se adecúen a nuestra realidad, no al revés". Guardaron el más absoluto silencio.

Posiblemente, no se esperaban la respuesta. Así que no añadí que la Unión Europea no es ni siquiera Europa. Es un corral, un enorme, limpio, pulido, comodísimo, gigantesco corral proteccionista, donde lo principal es defenderse de los inmigrantes y poner aranceles altos a sus productos. Eso, y alimentar a los millares de parados que nos ha costado la oligarquía que nos gobierna. Porque llamar "democracia" a esto avergonzaría hasta a Rousseau. Esto es una oligarquía de empresas especializadas en gestionar la cosa pública. Las elecciones son, en realidad, una licitación cuyas condiciones ponen ellos mismos –los empresarios– para impedir que otros ganen el concurso.

Si Europa tiene una realidad histórica, no es ésta, desde luego. Y, si es ésta, ya es hora de enmendarla. Si Alemania ha de ser la locomotora, tiene que serlo con la magnanimidad que requiere la entera familia humana, no el corral de la UE ni mucho menos las cajas de ahorro alemanas como terreno prohibido a la fiscalización del BCE (por ejemplo). Si España, Italia y Grecia han de ser algo más que un PIG, menos preocupaciones por que sean españoles, italianos o griegos los que ocupen no sé qué vicepresidencia y más vergüenza para ajustar la propia vida a las necesidades de los que no tienen. Los de dentro y los de fuera: o sea sin mermar un euro la ayuda que necesitan los excluidos de la UE.

Se ha muerto Suárez. Hizo el milagro de la Transición (no sé si con la ayuda de los servicios de información, de donde acaso recibió dosieres sobre los procuradores franquistas en Cortes a quienes había que invitar a hacerse el harariquiri por propia voluntad si no querían ver aireadas sus vergüenzas). Ahora no se avergüenzan. Ahora necesitamos un Gandhi. O decirles que no. Votar a favor del mal menor está muy bien. La cosa es pensar si –hoy– el mal menor no es darles testimonio de que o cambian, o se van, o nos ponemos de espaldas. Les quedan cinco días para respondernos, y de manera que lo oigamos.

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1Comentario
Sandra Gómez
|
¿En serio?
¿De verdad dice estas cosas en serio? ¿"No nos jugamos nada"? Abstengámonos todos, muy bien, y ya verá lo que les importa (la abstención ni tiene representación ni cubre escaños).
Votemos a otros, destruyamos su bipartidismo, mandémosles a casa y veremos.
Si no cree en ellos, no les haga el juego, por favor.
Saludos.

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