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7 DICIEMBRE 2016

¿Qué es el centro político?

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En muchas ocasiones los partidos políticos se autodefinen como opciones de centro-derecha o de centro-izquierda. Esto suele ser una táctica electoral acertada que, salvo en situaciones de fuerte tensión social como en 1936 o en el 2004, suele dar buenos resultados electorales. El PSOE gana las elecciones generales de 1982 presentándose como una opción moderada de izquierda frente a los comunistas (imagen potenciada desde distintos sectores nacionales y europeos) o el PP gana por mayoría absoluta en el 2000 después de insistir machaconamente que eran un partido de centro.

Pero, ¿qué significa el centro político? Parece que basta con decir que se es de centro para llegar a la virtud. Pero, si en un punto intermedio entre la derecha y la izquierda está la virtud, ¿si ambas están equivocadas no seguiríamos cometiendo el mismo equívoco?

El centrismo lo que muestra, en muchas ocasiones, es un estado de indefinición o de un cierto relativismo cultural. La inhibición de los grandes partidos frente al desafío de los nacionalistas no es ser de centro es simplemente no asumir las responsabilidades propias. La mentalidad que se expresa en “la economía lo es todo”, y es que supongo que la niña angloparlante de Rajoy también era de centro, expresa bien el relativismo cultural del que hablaba. Al final la imagen centrista expresa más un cálculo electoral que una verdadera vocación.

La dictadura de lo políticamente correcto para dar la imagen de centrismo se vio claramente en la inacción de la derecha española frente al matrimonio homosexual. El desacuerdo frente a este tipo de matrimonio, lo que no significa que uno no pueda tener amigos homosexuales y estimarlos profundamente, se estigmatiza como extremista cuando el extremismo no radica tanta en la radicalidad de las ideas (entendida la radicalidad no como violencia sino como creencia en los propios ideales) sino en la percepción o no del otro como un enemigo. Porque es verdad que la primera violencia, aunque no se exprese físicamente, empieza a nivel personal cuando en la cafetería ves a alguno leyendo un periódico nada afín a tus ideas y surge en uno la tentación de mirarlo con cierto desprecio.

Sí al centro como postura que ve en el otro no a un enemigo sino a un potencial compañero de camino. La carencia de esto se expresa en los grandes partidos en su incapacidad para tener unas líneas comunes a la hora de temas importantes como la política exterior, la educación, la seguridad nacional… o incluso, como ha reclamado recientemente el expresidente Felipe González, para poder llegar a estar en coalición.

Un termómetro de centrismo bien entendido es la relación que mantienen los partidos políticos con la Iglesia. Se la puede ver como a un adversario o reconocerla como una realidad que puede aportar un bien para la sociedad y con la que se puede colaborar aunque no se compartan sus creencias.

Sí al centro, no entendido como relativismo cultural sino, como búsqueda de la verdad. Sí al centro como postura que más que denunciar o reaccionar frente al error del otro (habrá que hacerlo también cuando corresponda) busca ser original y proponer alternativas realistas.

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1Comentario
Sandra Gómez
|
Con cariño, discrepo.
Querido Juan Carlos.
Permíteme que te tutee pero es que me resulta simpática tu foto. Creo que eres el único que la publica en su blog y eso ya merece mi simpatía, aparte de gustarme tu sonrisa. Eso no quita que, si te he entendido bien, te tenga que contradecir en alguna cosa de las que dices.

Y te contradigo en eso de la derecha y la inacción frente al matrimonio homosexual. Si inacción es manifestarse en las calles con los obispos, si inacción es presentar un recurso al constitucional contra la ley y si inacción son las cientos de declaraciones en los medios de toda la derecha, entonces yo debo de ser una marciana de visita. ¡Pero hijo de tu tiempo! ¡Si no ha habido nada más retrógrado, insistente y pelmazo que el PP hablando de este tema para oponerse! Eso sí, todos como tú, con un montón de amigos homosexuales a quienes “estiman profundamente” pero a quienes no les dan lo que legítimamente piden. ¡Y un cuerno! Con amigos así prefiero volverme a Marte, qué quieres que te diga.

Y un último apunte. A la Iglesia se la puede ver, como dices, como alguien con quien colaborar, pero es que hace y dice cosas tan, tan raras que o no es lo que dice, o disimula de vicio, o algo se me escapa. Estoy alejadísima de sus posturas y me parece una institución plutoniana (Plutón está más lejos que Marte de la Tierra) pero reconozco que algunas cosas que hace están bien aunque no sé si por equivocación. Pero de acuerdo con algunas cosas que "hace". No de lo que dice sobre cosas que no le competen ni importan ni sabe.

Un abrazo, corazón.

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Y ahora qué? - Pues se les habrá quedado una cara de pasmarotes... porque ahora ¿qué harán Uds.? La ley más trascendental dicen, y el PP les ha vuelto a dar. El PP "capaz de defender los valores". ¡Me parto! Si es que no escarmientan. Y de políticas a favor de la maternidad, la adopción... pues brillan por su ausencia más burda. Ea, ea... Uds. dale que te pego con el voto bobo. Saludos. - Por Sandra Gómez
Con cariño, discrepo. - Querido Juan Carlos. Permíteme que te tutee pero es que me resulta simpática tu foto. Creo que eres el único que la publica en su blog y eso ya merece mi simpatía, aparte de gustarme tu sonrisa. Eso no quita que, si te he entendido bien, te tenga que contradecir en alguna cosa de las que dices. Y te contradigo en eso de la derecha y la inacción frente al matrimonio homosexual. Si inacción es manifestarse en las calles con los obispos, si inacción es presentar un recurso al constitucional contra la ley y si inacción son las cientos de declaraciones en los medios de toda la derecha, entonces yo debo de ser una marciana de visita. ¡Pero hijo de tu tiempo! ¡Si no ha habido nada más retrógrado, insistente y pelmazo que el PP hablando de este tema para oponerse! Eso sí, todos como tú, con un montón de amigos homosexuales a quienes “estiman profundamente” pero a quienes no les dan lo que legítimamente piden. ¡Y un cuerno! Con amigos así prefiero volverme a Marte, qué quieres que te diga. Y un último apunte. A la Iglesia se la puede ver, como dices, como alguien con quien colaborar, pero es que hace y dice cosas tan, tan raras que o no es lo que dice, o disimula de vicio, o algo se me escapa. Estoy alejadísima de sus posturas y me parece una institución plutoniana (Plutón está más lejos que Marte de la Tierra) pero reconozco que algunas cosas que hace están bien aunque no sé si por equivocación. Pero de acuerdo con algunas cosas que "hace". No de lo que dice sobre cosas que no le competen ni importan ni sabe. Un abrazo, corazón. - Por Sandra Gómez
La mirada al pasado es fundamental para entender el futuro - Sinceramente. Discrepo del Sr. S. La solución es más DEMOCRACIA EN CATALUÑA: menos nacionalismo secuestrando ámbitos culturales y menos chantaje social por parte de quienes adoctrinan. Lo que no tiene sentido es obligar a la mayoría de los catalanes y al resto de los españoles a comulgar con las ruedas de molino nazionalistas. Por cierto, la separación no crea sinergia alguna y quien ha de regenerarse, ciertamente, es toda la sociedad. Quien ha escrito el comentario anterior parece no saber nada de HIstoria antigua y medieval: Los visigodos llegaron a toda Hispania, incluida Cataluña y se sintieron una unidad antes de la llegada de Tariq. Que, en ningún momento, hubo ocupación manu militari, sino que las revueltas en Cataluña que sofocó el Conde-Duque de Olivares eran de carácter social y no reivindicaciones nazionalistas. Que los Decretos de Nueva Planta de Felipe V se debieron a que Cataluña apoyó a los Austrias, sin que hubiera Constitución de ningún tipo. Que Cataluña se aliara con el francés se debe a cuestiones dinásticas y no de tipo nazionalista. Que el único chauvinismo aquí es el catalanista de Maciá,  y el cortijo o masía catalana que el Sr. Mas ha creado. Que el nazionalismo catalán vive de un pasado imaginario e ideologizado. Eso de mirar al futuro, como se dice ahora "es para partirse la caja". La Diada fue otro invento para justificar una usurpación del poder que ciertos nazionalistas no quieren dejar. Que nazionalsocialismo y nazionalismo son lo mismo (aunque nacionalismo se escriba con "c", en el fondo lleva la "z" en el subconsciente ideológico-colectivo). Lo dicho: menos demagogia y más democracia real. - Por Francisco Medina
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