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21 SEPTIEMBRE 2017
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'Los partidos son cada vez menos portadores de ideas y más de intereses espurios'

José María Gutiérrez Montero | 0 comentarios valoración: 3  108 votos
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Mikel Buesa analiza la situación en que quedan los partidos políticos españoles tras las elecciones europeas del pasado fin de semana.

¿El resultado de las elecciones europeas es fruto de la crisis económica o de una crisis institucional?

Creo que el resultado de las elecciones europeas refleja ambos elementos. Por una parte, las consecuencias acumulativas de la crisis económica dan lugar a demandas de solución que ni el PP ni el PSOE han sabido administrar. Por otra, es evidente que España atraviesa por una crisis institucional que se expresa en la hipertrofia de sus Administraciones Públicas, en los excesos de gasto, los derroches y la corrupción. Todo esto ha producido una desafección de los ciudadanos con respecto a los principales partidos que, en las encuestas, supera el 50 por ciento del electorado tanto para el PP como para el PSOE. Es esa desafección la que explica el bajo nivel que alcanza el voto a dichos partidos en estas elecciones y la que concede una oportunidad a los partidos pequeños, sean emergentes o ya establecidos.

¿Por qué tantos votantes del PP han dejado de votarlo?

Porque el PP no ofrece ni ideología (discurso político) ni empuje en el programa reformista. Porque ha contrariado los intereses de las clases medias con sus medidas fiscales. Porque no ha solucionado los problemas institucionales y más bien ha optado por una política lampedusiana, como por ejemplo en el tema judicial. Porque ha dejado a un lado el tema del aborto. Y porque frente a las demandas de cambio que le auparon al poder practica más bien lo que yo suelo denominar como la "pachorra conservadora".

¿Qué debería hacer el PSOE?

El PSOE se enfrenta a su desaparición si no abandona sus veleidades izquierdistas (los residuos del zapaterismo) y retorna al espacio del centro-izquierda asumiendo un programa reformista de las instituciones y redistribuidor de la renta compatible con la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, la tentación de disputarle el espacio a la extrema izquierda es muy fuerte. Por ello, no estoy seguro de que logre encauzar su recuperación.

¿A qué se debe el fenómeno Podemos?

Podemos es básicamente la expresión de una minoría radical y antisistema que existe en todas las sociedades. Hasta ahora esa minoría se repartía entre los que se abstenían de votar por despreciar la democracia y los que votaban a partidos radicales de carácter nacionalista. Ahora, los primeros y parte de los segundos han encontrado en Podemos una vía de expresión política que también ha atraído al segmento más izquierdista de IU. Creo que se van a quedar y que van a ir ocupando una parte de la representación institucional, primero en los municipios y los parlamentos regionales y, después, en el Congreso de los Diputados.

¿Qué cambios habría que hacer en los partidos políticos para volverlos a conectar con la sociedad?

Los partidos políticos necesitan volver a la ideología. El problema del PP o el PSOE no es ni la ausencia de democracia interna ni de falta de apertura a la sociedad. Su problema estriba en que son cada vez menos portadores de ideas y cada vez más de intereses espurios. Me refiero al interés de sus dirigentes y cuadros por vivir de la política, cuando no también de aprovecharse de la política para enriquecerse (como ocurre con la minoría corrupta). Y lo que quieren los ciudadanos son políticos honrados que defiendan unas ideas capaces de dar solución a los problemas de la sociedad. Por tanto, lo que les hace falta es más ideología, más debate programático, más formación de sus cuadros. Y, no nos confundamos, las elecciones primarias no solucionan este problema; simplemente lo ocultan.

¿Sería útil una reforma electoral?

Sí, aunque no olvidemos que el sistema electoral está constitucionalizado y que, por tanto, para cambiarlo se requiere una reforma de los correspondientes artículos de la constitución. Dicho esto, lo que hay que optar es por mantener el sistema proporcional o por ir a fórmulas mayoritarias a partir de circunscripciones uninominales; o tal vez por un sistema mixto. Los tres tienen ventajas e inconvenientes. Este es un tema a debatir con serenidad y, si fuera posible, con distancia respecto a los intereses inmediatos de los partidos.

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