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9 DICIEMBRE 2016
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Viva la griega

Carmen Mira | 1 comentarios valoración: 3  117 votos
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A mí pena, lo que se dice pena, me la da lo de doña Sofía. Lo del Rey pues que es otra cosa, pero lo de la reina me tiene sobrecogida. Y mira que nos parecía aburrido su estilo, que ella no ha querido estar a ninguna tendencia. Desde hace más de 25 años solo le cose su modista de siempre, Margarita Núñez. Y a la Núñez le tiene dicho que solo quiere vestidos lady y trajes de chaqueta. Y si la cosa es informal lo soluciona con trajes de cuello entallado o un pantalón de lino y una camisa de verano. Que no, que no quiere llamar la atención de ninguna de las maneras.

La verdad es que te pones a pensar en la vida de esta mujer y es que a una se le ponen los pelos de punta. Que te vienes a un país que no es tuyo para ser princesa con un príncipe que tenía difícil reinar y que si reina tenía que ser el hombre del Franco difunto. Y que se pone a patearse España pueblo a pueblo, que hay que currárselo mucho. En un país tan diferente del tuyo.

Y luego cuando ya consiguió remontar lo de la Monarquía llegó lo que llegó. Su madre la mandó de vuelta a España para que, a pesar de todos los pesares, siguiera siendo la Reina. Y la soledad, que solo tiene a su hermana Irene como paño de lágrimas. Pero oye ni un mal gesto, ni una mala cara. Todo por España sin ser española, que España necesitaba Rey y reina para olvidarse de los malos tragos. Y los ha tenido. Y para rematar lo de Urdangarín. Aunque ella siempre ha dicho que “lo principal en nuestra vida son los demás, ése es el valor, y cualquier familia puede tener ese valor".

Sólo una vez se le oyó decir una palabra más alta que otra, que alguna vez tenía que desahogarse. Y no dijo ninguna tontería, todo lo contrario. Mi Sofía estaba para cumplir los 70 y habló de cómo moría la gente en Calcuta y ni corta ni perezosa dijo mi reina aquello de que no era partidaria de la eutanasia, y que “la vida y la muerte no están en nuestras manos”. En qué hora, se echaron todos encima de la griega. Había dicho en una frase lo que no se puede decir. Querida Sofía, pues claro que ni la vida ni la muerte están en manos de una, qué tontería. Por eso, mi estimada reina, por tu sentido común, por tu sacrificio que es sacrificio del amor, por tu servicio a España –ya me he venido arriba– echaré mucho de menos tus trajes de chaqueta, que son de tan señora de verdad que enseguida te olvidas de cómo son. ¡Qué leches!: ¡Viva la griega!

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1Comentario
Pablo Berenguer O`Shea
|
Viva la vieja
La reina también se opuso, en la misma entrevista, al aborto y al matrimonio homosexual. El responsable de comunicación del PP dijo aquello inolvidable: todavía quedan señoras mayores católicas que creen esas cosas. Ejerzo mi derecho de autodeterminación para confesar humildemente al poder: yo también soy una vieja supersticiosa, hagan conmigo lo que proceda.

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