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4 DICIEMBRE 2016
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Aire fresco al Rey

Francisco Pou | 0 comentarios valoración: 3  39 votos
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España no sólo ha sido siempre un pueblo de reyes, sino también de reyezuelos. Por eso, el debate “monarquía o república” en un pueblo con una crisis que pide cuidados intensivos es poco más que inútil. Por ahora.

Monarcas nacionalistas, como las meigas, ‘haylos’ y muchos en algunas autonomías, aspirando a una denominación de estado, pueblo, nación o imperio. Igual que hay “monarcas” en los pasillos de los partidos políticos. Sagas de ‘los de siempre’ defendiendo lo suyo, atribuyéndose ser ‘los de toda la vida’. Monarcas a secas, ‘haylos’ también entendiendo por esa sequía no sólo una situación de sus arcas personales (hoy ser rey no hace fortuna), sino la situación, hasta hoy, de sus ideas y propuestas lanzadas para la vida en común en España. Puestas a secar.

Hay pequeñas noticias que crean grandes chascos. Que ‘los reyes son los padres’ suele ser el anuncio del fin de una época de ensueños infantiles. Por eso, al leer que “Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría y Moragas deben dar el visto bueno final al discurso de Felipe VI” a uno le entra un desengaño, algo así como un chasco institucional.

El problema de España empieza hoy por un alzheimer territorial; no sabemos quién es España. Felipe VI podría ser lo que en Cataluña se llama “palo de pajar”, un elemento alrededor del cuál se tejen relaciones que construyen algo que resiste el viento. ¿Será así? A mí me parece un error, no de protocolo, sino de concepto, que a Felipe VI le hagan los deberes una parte del todo, en este caso, los “tres reyes magos” del Partido Popular.

La monarquía o la república son “formas” de gobierno, y sobre las formas, de galgos y podencos, podemos discutir muchas horas sin llegar al fondo de lo que urge: ¿es democrática nuestra “forma” para permitir la responsabilidad de fondo? ¿Vamos a oír cosas nuevas los españoles acerca del fin de la corrupción que nos azota en los cargos públicos? ¿Sobre los límites legales que hay que respetar para definir entre todos “quienes somos en realidad todos”?

Hobbes en Madrid

Lo malo de los chascos es que crean escépticos. Y si la inteligencia del escéptico no da mucho de sí (huye de las verdades si aspiran a ser verdades), salen como setas metástasis nihilistas, que no creen ni en los reyes, ni en los padres, ni en la revolución. En realidad no saben quiénes son.

“Una democracia no es en realidad más que una aristocracia de oradores, interrumpida a veces por la monarquía temporal de un orador”, escribió Hobbes.

No esperaba uno un “Leviatán” del discurso del nuevo Rey del siglo 21, pero sí una mirada fresca a nuestras raíces para recordar juntos el “pacto social” que nos mantuvo unidos, y descubrir las vigas en los ojos mientras el viento se lleva nuestro pajar.

Me refería a todos, y no a los tres mosqueteros, aristócratas en términos de Hobbes, del Partido Popular. Las llamas y los dientes del Leviatán que amenaza nuestra convivencia, ya lo sabemos, solo los conjuramos todos; algo así como un ‘revival’ de la transición; una urgencia constitucional. Dejen al Rey que haga de Rey en paz, por favor. Que corra el aire. Que todo el mundo haga sus cartas. Démonos una oportunidad en libertad.

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