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10 DICIEMBRE 2016
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Los terroristas de Mosul tienen órdenes precisas: destruid todas las iglesias

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El grupo terrorista Isis ha dado orden a todos sus miembros de “destruir todas las iglesias de Mosul”, según publica la página web IraqiNews.com, citando a una fuente de las fuerzas de seguridad iraquíes que confirma que los terroristas habrían dado instrucciones precisas para demoler los edificios de culto cristianos.

La devastación de iglesias y lugares de culto cristiano fue confirmada por la delegación de la Unión Europea en Iraq, según la cual los miembros del Isis habrían incendiado varios edificios propiedad de la minoría religiosa y habría hecho saltar por los aires una iglesia en construcción en la localidad de Al Wahda, en la zona oriental de Mosul.

El portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos, Rupert Colville, declaró hace unos días que había recibido noticas alarmantes de la segunda ciudad iraquí, entre ellas el asesinato de cientos de civiles culpables de trabajar en las oficinas de la policía local. Los milicianos islamistas habrían violado también a cinco jóvenes cristianas en la zona este de la ciudad, provocándoles después la muerte. Otras noticias hablan del secuestro de 16 civiles de etnia georgiana, mientras los presos de la cárcel de Mosul liberados por el Isis están atacando a los policías y civiles responsables de su arresto.

En la explanada de Nínive y en la ciudad de Mosul reside una de las comunidades cristianas más antiguas de Oriente medio. En total, son al menos ocho las iglesias de valor histórico situadas en los barrios cristianas, entre las que destacan la capilla caldeo-católica de Shamoun al Safa, del siglo IX, y la iglesia siro-ortodoxa de Mar Toma, del siglo VII.  

Según Emil Shimoun Nona, arzobispo caldeo de Mosul, casi medio millón de personas, cristianos y musulmanes, han huido de sus casas. En este momento la Iglesia iraquí sigue con atención el desarrollo de la ruta de emergencia de los desplazados, desde el norte hacia la capital, con el propósito de contribuir a la creación de un camino para la paz y el diálogo. El obispo auxiliar de Bagdad, mons. Saad Sirop Hanna, ha hablado de "situación muy crítica y preocupante”, caracterizada por “una grave crisis humanitaria y una confusión política” sin precedentes. “Nos preocupa que esta guerra entre sunitas y chiítas se dirija una vez más hacia los cristianos”.

Los rebeldes yihadistas del Estado islámico de Iraq y el Levante (Isis) continúan su marcha de conquista del país y ahora apuntan hacia la capital, Bagdad. Tras tomar el control de Mosul, Tikrit y Samarra, el movimiento extremista suní ha invadido Saadiya y Jalawla, en la provincia de Diyala. Igual que en Mosul, los milicianos –que consideran “infieles” a los chiítas, mayoritarios en Iraq– no han encontrado resistencia por parte del ejército. Las autoridades kurdas, que controlan el norte de Iraq, han desplegado a sus soldados para reformar la defensa sobre todo en Kirkuk.

El Isis, un grupo que en el pasado estuvo vinculado a Al Qaeda, tiene el proyecto de establecerse en un califato que englobe Siria, Iraq y Oriente Medio. Su avance podría desbaratar los equilibrios actuales en toda la zona medioriental. El presidente de EE.UU, Barack Obama, ha afirmado que “no se excluye ninguna opción”, refiriéndose de forma implícita a la posibilidad de una nueva operación militar como la que siguió a la invasión de 2003. El objetivo es detener el avance de los yihadistas que parecen contar actualmente con el apoyo de los antiguos miembros del partido Baath del dictador Saddam Hussein, que fueron depurados por el gobierno chií al día siguiente de la caída del rais. También Irán está dispuesto a enviar fuerzas especiales a las fronteras y al territorio iraquí.

En un escenario de dramática violencia, la Iglesia iraquí dirige su mirada a los pobres, a las víctimas inocentes del conflicto, e invoca una vía de paz, de diálogo y de unidad para el país y sus ciudadanos. En declaraciones a Asia News, el obispo auxiliar de Bagdad afirma que la atención de los representantes caldeos está centrada “en la gente que no puede defenderse”. Tras las milicias islamistas, explica mons. Hanna, se esconden “proyectos políticos y motivaciones de naturaleza religiosa, y no es posible entender ahora cómo van a terminar”. Además, añade, hay “bandas de fanáticos y fundamentalistas que podrían llegar a matar por razones de naturaleza confesional”.

Se teme que los miembros del Isis puedan entrar también en Bagdad y que el país pueda caer en manos de fanáticos y combatientes extranjeros, “las esperanzas de paz serían entonces casi igual a cero”. Y añade: “Existe una fractura tremenda, y es horroroso que el ejército deje ciudades enteras sin defensa. Estamos aterrorizados, tenemos mucho miedo”. No hay garantías de futuro, advierte el prelado, por ello “debemos seguir rezando, aún con más fuerza”, e invita a las clases dirigentes, políticos, gobiernos e instituciones, a “ponerse de acuerdo para encontrar una solución compartida”.

Mientras tanto, en Mosul continúa la crisis humanitaria, con la ciudad ya en manos de los milicianos. Según mons. Nona, “también las familias musulmanas están abandonando la ciudad a causa de los bombardeos aéreos inminentes por parte del ejército”. En este momento, añade el prelado, “estamos en contacto con algunas ONG para recibir ayuda y bienes de primera necesidad… Seguimos esperando, mientras la necesidad de ayuda no deja de aumentar”.

Pero aun dentro del drama, se repiten los episodios de solidaridad: “Cada vez son más numerosas –relata el arzobispo– las familias musulmanas que se ponen a defender casas cristianas que han sido abandonadas porque sus propietarios han huido, las defienden de los ataques y de los saqueos. Es un signo positivo y de esperanza, porque se ve que entre la gente sencilla no hay divisiones”.

La situación de los cristianos y del país será uno de los temas principales del próximo Sínodo de la Iglesia caldea, que dará comienzo el próximo 24 de de junio. “El desafío más importante para nosotros –advierte mons. Nona– es garantizar un futuro y una presencia a la comunidad cristiana en Iraq, porque después de lo que ha sucedido en Mosul aumentan las ganas de huir”. El prelado ha confirmado la preocupación con que la Santa Sede sigue la evolución de la situación en Iraq: “Ayer por la tarde hablé con el cardenal Leonardo Sandri (Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales) para informarle de la situación de las familias cristianas y musulmanas. Él me mostró su cercanía y su oración. En este momento tenemos una urgente necesidad de oración… y de una palabra del Papa Francisco, que es un hombre de paz y cada gesto suyo tiene una gran carga simbólica”.

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