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26 MARZO 2019
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¿Por qué da miedo una sociedad sin aborto?

Benigno Blanco Rodríguez | 12 comentarios valoración: 3  71 votos
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Tomás de Aquino, con la profundidad antropológica que le caracteriza, dejó escrito que el bien lo conoce mejor el que lo practica que el que no lo practica y que, en cambio, el mal lo conoce mejor el que no lo practica que el que lo practica. Ruego al lector que se detenga un momento y relea –¡saboree con calma!– lo que acabo de escribir para valorar la profundidad de tal afirmación, pues esta elemental constatación permite entender por qué a una sociedad como la nuestra le cuesta tanto volverse con aprecio a realidades valiosas como la vida, el matrimonio y la familia.

Pongamos ejemplos más cercanos y personalizados para ayudar a entender bien esta idea. El drogadicto, el fumador o el borrachín (es decir, los que practican un mal) no pueden entender lo bien que se vive sin esas dependencias, pues les falta esa experiencia y les da miedo tenerla. En cambio los que no se drogan, fuman o beben pueden valorar muy bien lo estupendo que es no vivir colgados de una dependencia que podría cercenar su salud, limitar su sociabilidad y condicionar su libertad. Reitero la idea de Tomás: el bien lo conoce mejor el que lo practica que el que no lo practica; y el mal, por el contrario, lo conoce mejor el que no lo practica que el que lo practica. Y, lo mismo que a las personas, les pasa a las sociedades.

Traslademos esta reflexión al debate actual sobre el aborto en España. Dejando al margen a las minorías ideologizadas y radicalizadas que ven el aborto como algo bueno en sí mismo, resulta sorprendente que muchos que en principio no ven el aborto como algo deseable, sin embargo apuesten por leyes permisivas del mismo por entender que sin tales leyes la sociedad sería más injusta y se crearían situaciones personales insoportables. Quizá lo que les pasa a éstos es que no conocen el bien que supone una sociedad que apuesta por la vida, porque de hecho en su vida personal apuestan por lo contrario y, por lo tanto, no son capaces de conocer y entender la felicidad de quienes viven abiertos a la vida. Son como el borrachín que piensa que sin alcohol no es posible pasar la vida, porque no conoce otra cosa y le da pavor existencial experimentar si está equivocado.

Quienes creen que la permisibilidad legal del aborto es imprescindible para resolver “determinadas situaciones”, son como el drogadicto que no puede concebir la vida sin chutarse pues siente que sin la dosis la vida sería insoportable. Pero el drogadicto y el que defiende el aborto se equivocan: como se adhieren al mal, no conocen el bien alternativo y éste les da miedo siquiera como hipótesis. Ellos no lo pueden entender, pero la vida sin droga es estupenda y la sociedad sin aborto es mucho más justa y alegre. Se parecen a aquellos que en otras épocas creían que una sociedad sin esclavos sería inviable e insoportable: por practicar el mal –la esclavitud– no podían entender el bien de una sociedad de hombres libres.

Sucede los mismo con otros grandes debates antropológicos de nuestra época: quienes no intentan vivir una sexualidad responsable no pueden entender la maravillosa libertad y felicidad que ésta proporciona ni las creativas posibilidades vitales que engendra para la relación interpersonal; quienes no son capaces de proponerse una relación matrimonial fiel y permanente en el tiempo, no pueden entender la fuente de felicidad que genera este estilo de vida. También en estos campos se cumple la intuición tomista: el bien lo conoce mejor el que lo practica que el que no lo practica; y el mal, por el contrario, lo conoce mejor el que no lo practica que el que lo practica.

Si el anterior análisis es correcto –y lo es–, para avanzar en la construcción de una sociedad comprometida con la vida (o con la sexualidad responsable, el matrimonio o la familia), es imprescindible hacer que quienes están habituados al mal pierdan el miedo a experimentar el bien. Y este es el terreno de la transformación personal; se trata de un objetivo que está más allá de la fuerza de las leyes. Las leyes pueden coadyuvar a favorecer este cambio pero no lo pueden provocar por sí mismas; está más allá de su ámbito de eficacia. Quienes pueden provocar la revolución que nuestro mundo necesita son quienes pueden testimoniar con su vida que practicando el bien se puede ser muy feliz. Quienes conocen el bien porque lo practican tienen que hacer llegar con su testimonio personal su mensaje a quienes no lo conocen porque no lo practican.

En materia de aborto, el mensaje es el mismo: quienes apuestan por la vida deben ser capaces de mostrar con su testimonio personal que la vida merece la pena, para que puedan aprender quienes no se atreven a apostar por rechazar el aborto. Por eso las leyes que establecen mecanismos para favorecer la apuesta por la vida –como sucede con el anteproyecto Gallardón– son un buen paso en la dirección correcta, por pequeño que sea ese paso.

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12Comentarios
Juán L. Sevilla
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Tomás de Aquino
Siguiendo con Tomás de Aquino, también dice:"Cuando haya que elegir entre dos extremos sobre cada uno de los cuales amenaza peligro,debe elegirse evidentemente, aquél del que se siga un mal menor" (Regimene Principum I-5) Por eso, cómo el Partido Popular no estaba forzado a elegir, por tener una mayoría absoluta en ambas cámaras, y por tanto mayor incluso que la que tuvo Zapatero para aprobar su Ley, podemos decir tranquilamente que la Ley de Gallardón,no es un mal menor,y puesto que pudiendo haberlo evitado, permite seguir matando,  no un paso en buena dirección. Matar va siempre en mala dirección. En sus manos, y sólo en las suyas, estaba derogar este crimen. Y no lo ha hecho. Mal absolutamente mayor, e inadmisible.
gloria maria tomas
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¡Gracias!
A D. Benigno Blanco: por la claridad, la valentía y el rigor de su defensa de la vida  ¡siempre! y claramente en este artículo
gloria maria tomas
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¡Gracias!
A D. Benigno Blanco: por la claridad, la valentía y el rigor de su defensa de la vida  ¡siempre! y claramente en este artículo
Juán L. Sevilla
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Tomas de Aquino (2)
Y entre que se aprueba este Proyecto , y una Ley de aborto cero, que pueden pasar años, mueren al día 311 niños. Pero eso lo silenciamos. Y todo ello con el aplauso de quienes hablan de sí a la vida y llaman maximalistas  a quienes defienden TODA vida humana... TODA.   Muy coherente, sí señor. Es decir que ya damos por aceptada la muerte de miles de ñiños. Muy coherente y muy ético, sí señor.
Juán L. Sevilla
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Tomás de Aquino 3
Para quienes no hayan leido en el foro el nº 73 de la Evangelium Vitae, dice textualmente: (...) Cuando no sea posible evitar o brogar totalmente una ley aboortista, un parlamentaria cuya absoluta oposición personal al aborto sea clara y notoria a todos, puede lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley (..) No me consta ni la total y pública oposición de Gallardón a todo tipo de aborto, ni estamos en situación de imposibilidad de abrogar la Ley anterior. Recordemos que el P.P., tiene una mayoría absoluta en ambas cámaras. Zapatero aprobo su Ley con mayoría minoritaria, en el Congreso de los Diputados. No falta apoyo parlamentario. Falta voluntad real. Y es que el lobby gay, también cuenta.
Pablo Berenguer O`Shea
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¿Va a cambiar algo, o no?
La pregunta justa es si el proyecto, tal y como es (y tal y como quedará al final), supone, o no, una mejora. No se suele dar razón de ello, mirando los hechos. Ej. si la facultad real de abortar y el número de abortos fueran a seguir siendo iguales (ojalá no, pero parece que se asume implícitamente si continúa el "supuesto psicológico"), ¿por qué es una mejora un cambio "conceptual" en la ley?, explíquese por favor, no es evidente. Fue la ley del 85 y su aplicación por los 2 partidos (no la ley Aido), la que generó y consagró la "mentalidad" del aborto como derecho. ¿Qué es una facultad que el ciudadano puede ejercer y exigir al estado y a los demás conforme a la ley? Un derecho. ¿Qué es un aborto de un niño enfermo por el impacto psicológico de su enfermedad en su madre? Un aborto eugenésico. Gracias en todo caso a los que hacen todo lo que pueden.
Vicente A. Morro
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Sobre Santo Tomás de Auino 3
Estimado Juan L.:
Por fin, en esta tercera entrega empieza Vd., aunque no del todo, a tocar tierra, realidad.
Una cosa es tener la mayoría absoluta y otra muy distinta es poder aplicarla. No debería Vd. ignorar la respuesta -muy triste y que algunos hemos criticado hasta la saciedad con todas nuestras fuerzas y escasos medios- de algunos como Monago, Feijoo y otros populares, además de la tibieza de muchos.
He hablado de maximalismo, sí. Con su postura, Schindler o nuestro Sanz Briz hubieran tenido que mirar para otro lado y dejar de salvar vidas, pues no podían salvar a todos los judios de la masacre. Sor Teresa Gallifa, la fundadora de las Siervas de la Pasión -que se dedican a ayudar a mujeres embarazadas y a evitar que aborten con sus casas cuna- decía "en cualquier lugar me metería yo por salvar una vida". Salvar una vida es salvar a la Humanidad entera, como dice el Talmud. Frente a una sociedad acostumbrada al aborto es imposible -IMPOSIBLE, por desgracia- pasar a que no haya ningún aborto (y ya dije en mi anterior comentario que esto en parte es culpa nuestra). Ese es nuestro objetivo y nuestro horizonte, pero no puede Vd. decir, con seriedad y rigor –y en esto no es usted realista-, que estamos en situación de “abrogar la Ley anterior”: ¡si ni siquiera se ha podido hacer una buena ley de educación o derogar el matrimonio homosexual! A menos que queramos violentar el Estado de Derecho –que estoy seguro de que no es su caso- es imposible acabar hoy en día en nuestra sociedad con el aborto, como es imposible acabar con las violaciones, los asesinatos, o las mentiras, es decir con el pecado. Una cosa son las leyes y otra las conciencias, ya lo dijimos. A menos que Vd. considere que habría que prohibir absolutamente el aborto –que es lo que yo deseo-, a cualquier precio y como sea. Entonces, ¿qué haríamos si una mujer aborta? ¿La mandaría Vd. a la cárcel? Pero, además, suponiendo que se pudiera aprobar una ley como Vd. propone, ¿no le preocuparían los abortos clandestinos? Seguirían siendo abortos y eliminando vidas. Repito, el problema no son las leyes sino las conciencias y vivimos en un mundo totalmente alejado de la Verdad y la Justicia, pero ese es el mundo real. Lo que debemos hacer es trabajar para cambiarlo. Y eso se hace dando pasos en la buena dirección, sean grandes o pequeños. Lo otro es maximalismo que lleva al inmovilismo.
Donde empieza Vd. a tocar realidad es cuando cita al lobby gay: es decir, hay muchas presiones en nuestra sociedad y muchos grupos que tienen muchísima más fuerza y presencia social. El feminismo radical, el progresismo sociológico, la ideología de género, el laicismo militante, el ateísmo activo, el homosexualismo político, muchos son los enemigos de la vida, la familia y el matrimonio. No todo está en firmar una ley. Es muy fácil decir lo que hay que hacer, pero no es tan sencillo llevarlo a la práctica.
Para terminar, no me puedo resistir a compartir con Vd. esta reflexión del entonces Cardenal Ratzinger (Iglesia, ecumenismo y política, BAC, Madrid 1987): “Ser sobrios y realizar lo que es posible en vez de exigir con ardor lo imposible ha sido siempre la cosa más difícil; la voz de la razón nunca suena tan fuerte como el grito irracional. El grito que reclama grandes hazañas tiene la vibración del moralismo; limitarse a lo posible parece, en cambio, una renuncia a la pasión moral, tiene el aspecto del pragmatismo de los mezquinos. Sin embargo, la moral política consiste en resistir la seducción de los grandilocuentes con la que se juega con la humanidad, el hombre y sus posibilidades. No es moral el moralismo de la aventura que pretende realizar por sí mismo lo que es de Dios."
Es muy fácil gritar contra Gallardón y contra Rajoy –y yo a veces también lo he hecho, incluso en mis artículos en prensa o en mi blog en esta misma página-, pero eso solo sirve para tranquilizar la propia conciencia, y no para salvar vidas que es de lo que se trata.
Vicente A. Morro
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Algo sí, todo no.
El aborto dejará de ser un derecho, eso es un cambio conceptual radical y evidente. Se exigirá mayor control –y ahí es donde tendremos que estar vigilantes- para que no se produzca fraude de ley como antes. El número de abortos se reducirá, aunque seguro que no tanto como desearíamos. Se sentará un precedente de que el apoyo social al aborto es reversible y no una pendiente continua. Es verdad que Aznar mantuvo la ley del aborto, pero ya llevábamos 10 años de legalización en España, y muchos llevaban más años de adoctrinamiento. Hay que luchar, pero no creo que sea correcto el todo o nada.
Francisco Medina
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De acuerdo con Pablo Berenguer
Totalmente de acuerdo con Pablo.

Escuchemos más al Papa Francisco y dejemos de centrarnos siempre en el debate sobre la defensa de la vida. La vida se vive concretamente y se defiende viviendo y teniendo razones para vivir, para poder contestar a quien nos la pida.

El debate sobre el aborto es una batalla cultural perdida, aunque se apruebe el proyecto de Gallardón (que no es el del Partido Popular).
Juán L. Sevilla
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Tomás de Aquino 4
Buenos días, D. Vicente: en primer lugar, toco tierra desde el principio. Se lo recuerdo porque no vivo en el limbo, sino que coinozco bien nuyestra realidad en temas como el aborto. Cuando quiera me envía una dirección y le pongo al día. Lo que pasa es que, a diferencia de Uds., por una cuestión de miedos o presiones, y de no querer perder votos, como ocurre con el partido en el Gobierno, yo  no acepto ni una sóla muerte humana. Así de claro. En cuanto a la imposibilidad de cambiar las leyes sin cambiar las conciencias es más bien al revés. De nuevo SantoTomás y muchos otros enseñaron el papel educativo de la Ley. Nuestros jóvenes son abortistas porque han nacido en medio de una Legislación permisiva y lo contemplan como algo "normal", por ser legal.
Las políticas liberales tienen eso precisamente: se promueven para solucionar unos pocos casos in extremis y al fial lo que consiguen es que se multipliquen los casos y se instaure en la conciencia su normalida. Recuerde la defensa de la Ley del Divorcio de Fernández Ordóñez en las Cortes: era para solucionar quiebras in extremis de unos pocos supuesto ¿Por donde vamos ya? Con el aborto, igual.La pregunta de si hayb que meter en la carcel auna mujer que aborta, se utiliza - y udas han caído en eso - desde que el feminismo de género quiere que sea ella, la mujer quien tenga el absolutocontrol de la natalidad, uno de los fines principales - así quedó atestiguado en la Cumbre de pekin de 1995 - de manera que fuese intocable si ella hacía lo que quería con otra vida humana. Eso, si Uds. lo admiten, yo no. Lo que es delito tiene que tener supena. Y si hay abortos clandestinos, la Ley debe perseguirlos. Por esa misma regla de tres, el tráfico de drogas peligrosas, por ejemplo, por ser clanestino, habría que liberalizarlo. En cuanto a que la conciencia social no está preparada para una Ley de aboirto cero, está claro que es una excusa más que una constatación bien verificada. ¿Ud. cree que la conciencia social española estaba preparada para ver cómo más de cincuenta asesinos en serie, terroristas, violadores de menores y otros individuos de la misma especie, podían salir de la cárcel tranquilamente sin cumplir sus condenas? Pues ha pasado. Antes de ello Ud. mismo diría que España no lo aceptaría. Y lo han aceptado, sin que ocurra nada absolutamente, porque en realidad la conciencia social está completamente anestesiada en temas de moral. Por cierto, que Hungría ha aprobado una Constitucón recientemente en la que queda muy claro el aborto cero. Y no ha pasado nada. Más valor y menos excusas para este Gobierno. Y sobre todo, recuerde la nota doctrinal de la Congregación para la Doctrina de la Fe de Noviembre de 2003, sobre el compromiso y el comportamiento de los católicos en la vida política. Concretamente en su nº 4 dice literalmente que no se puede apoyar a ningún proigrama que contenga alguna idea contraria a cinco cuestiones INNEGOCIABLES. Entre ellas está el aborto. Comprenderá que entre lo qeu Ud. quiera decir y lo que decían el Cardenal Raztinger - después Benedicto XVI - y San Juán Pablo II en temas de moral, me quedo con esto segundo. Faltaría más. Y por favor, no cite más personas de la Iglesia católica para seguir defendiendo leyes que permiten matar. Es confundir.  Sin más, reciba un saludo.


Juán L. Sevilla
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Tomás de Aquino
Tomás de Aquino 5
Antes de nada pedir disculpas por las erratas en el anterior correo. Y posteriormente, creo que la del aborto no es una batalla cultural perdida. Hay mucho trabajo por delante, pero no está perdida. Para aclarar el tema un poco más, creo que la clave es formularse tres preguntas, a saber:
1) En el seno materno ¿hay un ser humano?
2) ¿Todo ser humano tiene derecho a la vida?
3) Si todo ser humano tiene derecho a la vida, ¿cómo legitimar la muerte de un inocente a manos de otro?
Esto de "¡¡Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente, nunca!!" se lo escuché de viva voz a "alguien" ya hace muchos años en el Bernabeu. ¿Les suena?
Gracias

Pablo Berenguer O`Shea
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¿qué y por qué cambia?
Creo que sí es bueno que en política se de la "batalla" por unas leyes, en lo posible, más justas (para eso está la política), sabiendo que no se juega todo ni lo primero ahí.
Sobre la ley sigo preguntando (p.ej. a Vicente) qué cambia y por qué. No es evidente por sí mismo (como parece suponerse por quienes nos presentan la ley ahorrándose a menudo dar razones basadas en hechos) que el no llamar "derecho" o "aborto eugenésico" a lo que sí se reconoce y regula como tal cambie de verdad algo en número de abortos ni, con ello, en "mentalidad". Si p.ej. una mujer puede ejercer la facultad de abortar un niño enfermo por el impacto psicológico en ella y el Estado lo regula y ampara, esa mujer obviamente está actuando (con razón) con pefecta conciencia de ejercer un "derecho" legalmente consagrado a un "aborto eugenésico", lo llamen como lo llamen los gobernantes y "juristas". Esa "mentalidad" es exactamente la que generó y consagro la ley del 85 y su idéntica aplicación a todos los niveles de poder por psoe y pp (el poder del pp no empieza ni se limta al gobierno Aznar). No entiendo por qué hacer lo mismo ("conceptualmente" y en contenido real) ahora va a generar efectos contrarios que antes. Ojalá, pero no consigo verlo.

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¿Por qué da miedo una sociedad sin aborto?

Fernando de Haro

CESAL es una de las ONG españolas más consolidadas en España de las que se dedican a la cooperación internacional. paginasdigital.es conversa con Pablo Llano, su director general, sobre el valor de su experiencia para la construcción de una sociedad en la que sea cada vez más frecuente un diálogo real, sobre la relación más adecuada entre Estado y sociedad civil. Abordamos también el reto de la migración y le pedimos que nos defina el mejor Gobierno para su labor.

CESAL es una ONG que desde hace más de 30 años viene trabajando en el campo de la cooperación internacional y de la intervención social. ¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho en este tiempo?

La historia de CESAL se ha ido construyendo a través de personas apasionadas por la realidad del hombre y por el mundo. Desde la humildad de saber que no tenemos respuestas para todo pero con la certeza de tener una hipótesis que poner en juego y a través de la cual podemos afrontar el desafío de responder juntos a las necesidades y aspiraciones de tantas personas que no cuentan con oportunidades ni nadie que los acompañe en el camino.

De esta forma, nos hemos ido encontrando con personas, con iniciativas, con experiencias que nos han ayudado a conocer y a adentrarnos más en el corazón del desarrollo. Y también hemos ido tejiendo una red de relaciones que nos han mostrado la posibilidad de construir con cualquiera, siempre que se esté dispuesto a un diálogo abierto y sincero que no parta de prejuicios sino de un mismo deseo de aprender, de construir, de generar respuestas que responden a problemas reales de las personas. De esta forma, se han dado relaciones y alianzas inimaginables con personas e instituciones que desde orígenes y presupuestos diferentes comparten una misma pasión y un mismo interés

De esta experiencia, ¿qué puede tener valor como método y como contenido para el conjunto de la sociedad española?

En primer lugar, el diálogo sobre problemas reales que afectan a personas con un rostro identificable. No porque renunciemos a incidir en políticas públicas, al contrario, pero si el diálogo no parte de la realidad es fácil abstraer y reducir el diálogo a un debate ideológico.

En segundo lugar, hay un aspecto de método muy arraigado en la forma de trabajar de CESAL que considero que sería un bien en los debates sociales y políticos y es el “partir de lo positivo”. Existe un valor y una riqueza muy grande de la que partir, hay múltiples iniciativas que ya tratan de responder con creatividad y entusiasmo a los problemas que nos afectan. Y, en última instancia, la propia persona encierra un potencial muy grande que hay que ayudar a desvelar y desarrollar.

Si en lugar de amenazas viéramos oportunidades, provocaciones que nos ayudan a crecer y ser mejores, se generaría una cultura del encuentro más creativa y constructiva.

'Un Gobierno abierto a la sociedad civil, no ideológico y con sensibilidad social'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  8 votos
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¿Por qué da miedo una sociedad sin aborto?

Juan Carlos Hernández

Analizamos en profundidad con Daniel Innerarity el momento de la campaña electoral. Para el catedrático de Filosofía Política, existe una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político.

En las campañas electorales se producen situaciones de polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Exageramos cuando aseguramos que se disuelve el “nosotros compartido? ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Me da la impresión de que hay estrategias de los partidos, de unos más que de otros, que han puesto en marcha dinámicas que luego son difíciles de parar. En términos estructurales me parece que se podría hablar de una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político. ¿En qué se caracteriza una campaña? En que polariza y se critica al adversario (a veces en exceso). El problema es que luego hay que pactar con él y aquellas estrategias que sirvieron para ganar dificultan posteriormente la acción de gobierno, cuando se requiere la colaboración del adversario.

¿La polarización política es un falso espejo de la vida social? ¿En nuestro espacio público hay sujetos que se narran, hay relaciones interpersonales y relaciones entre entidades sociales más sanas de las que se dan en la política de partidos?

Es normal que en la política haya una dramatización de los antagonismos que no tiene por qué coincidir con el que hay en la vida real. En la política hay siempre esos dos elementos (antagonización y escenificación) y los ciudadanos tendríamos que aprender a descodificar un poco lo que observamos en la esfera política. Lo que ocurre es que a veces en la vida los personajes que interpretamos terminan devorando a la persona que somos.

Los estudios sociológicos reflejan un interés sostenido por lo político, pero una desafección hacia los líderes políticos. Parece imposible pensar en la política como una vocación animada por un ideal. ¿Qué nos ha pasado? ¿Tenemos graves carencias culturales y educativas?

En mi último libro “Comprender la democracia” analizo un problema que me preocupa desde hace tiempo. Hablamos de una ciudadanía que decide y controla, pero lo cierto es que carecemos de las capacidades necesarias para ello por falta de conocimiento político, por estar sobrecargados, incapaces de procesar la información cacofónica o simplemente desinteresados. El origen de nuestros problemas políticos reside en el hecho de que la democracia necesita unos actores que ella misma es incapaz de producir. Una opinión pública que no entienda la política y que no sea capaz de juzgarla puede ser fácilmente manipulable.

'El entrelazamiento de los destinos colectivos impide definir nuestro bien como el reverso del mal de otros'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 1  11 votos
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¿Por qué da miedo una sociedad sin aborto?

P.D.

Entrevista a Juan Sánchez Corzo, presidente de la Compañía de las Obras, una asociación que engloba a iniciativas empresariales y sin ánimo de lucro en toda España.

La CdO es una realidad que agrupa desde hace ya algunos años a empresas y entidades no lucrativas. ¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho en este tiempo?

La CdO es un lugar de encuentro entre personas y realidades de muy distintos ámbitos. Es un lugar en el que las distintas realidades se acompañan entre sí, se hace networking, se comparten experiencias, se producen encuentros, se imparte formación, nos ayudamos mutuamente... se amplían los horizontes, se recupera la ilusión por los quehaceres cotidianos. Uno de sus elementos originales, en efecto, es que entidades con y sin ánimo de lucro comparten el mismo patio, un mismo lugar común.

Son las obras asociadas las que sostienen en primer lugar esa tarea de construcción social, ya sea generando empleo y riqueza o ayudando a los menos desfavorecidos. En la CdO nos ocupamos de las obras asociadas o de quienes las promueven. ¿Cómo? Te pongo un ejemplo. Uno de los grandes déficits de la pyme española es la gestión, motivada en gran medida por la falta de experiencia y de conocimientos del pequeño y mediano empresario. Pues bien, desde hace algún tiempo venimos teniendo sesiones periódicas en las que un grupo de empresarios –en este caso del sector servicios–, compartiendo experiencias y necesidades y poniéndolas delante de un consultor de empresas, tratan de mejorar determinados aspectos de la gestión de la empresa (recursos humanos, tecnología, marketing, proyectos, internacionalización...). En el ámbito de las obras sociales, se encuentran con una cierta periodicidad para trabajar aspectos de su vida cotidiana, tales como, por ejemplo, el trabajo con voluntarios o la financiación de proyectos.

De esta experiencia, ¿qué crees que tiene un valor para el conjunto de la sociedad española?

Siempre que tenemos oportunidad, compartimos experiencias, incluso negativas, enriquece muchísimo y genera confianza. ¡Qué pocas veces nos ponemos realmente en juego con los demás y qué formalistas solemos ser! 

'Voto a quien creo que me garantiza un mayor grado de libertad'

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¿Por qué da miedo una sociedad sin aborto?

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

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¿Por qué da miedo una sociedad sin aborto?

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

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¿Por qué da miedo una sociedad sin aborto?

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  16 votos
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>Entrevista a Daniel Gascón

¿Por qué da miedo una sociedad sin aborto?

Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Daniel Gascón, es escritor, traductor y editor de la edición española de la revista Letras Libres. “A pesar de las circunstancias actuales, de una conversación pública irresponsable y propensa al antagonismo, las instituciones de la democracia liberal resisten”, afirma el articulista del periódico El País.

En un editorial de este periódico se afirmaba que “la democracia requiere de una conciencia del nosotros, de un bien común para aquellos que pertenecen a una comunidad siempre superior a los intereses de los grupos particulares y a sus diferencias. Es lo que ha desaparecido”. ¿Qué le sugiere esta afirmación?

Me parece que se produce una especie de rechazo a ciertos impulsos disgregadores: social y culturalmente rompen algunos vínculos; económicamente estamos en una situación más inestable e individualista. El mundo del trabajo ya no es como antes, una cierta idea de identidad que tenía que ver con la clase, con lo que eras y hacías, se debilita. El Estado-nación tampoco sirve para muchos de esos problemas. No hay otro modelo económico viable que la economía de mercado desde el 89, pero este tiene fallos y produce injusticias. Creo que son factores que influyen en una percepción de la identidad amenazada, y que eso tiene que ver con el rebrote de los nacionalismos, del repliegue. Defiendes algo que crees que corre peligro de desaparecer.

Muchos grupos tienden a intentar defender sus intereses particulares, que pueden ser legítimos, pero que a veces pueden caer en una estigmatización del que piensa distinto. Mark Lilla habla de una “política de la identidad”. ¿Podría ayudar el juicio de Lilla a explicar lo que está ocurriendo?

Estamos en un tiempo de subjetivismo y polarización. Es más importante el elemento expresivo, nuestra visión sobre el mundo, que lo que sucede fuera. Lilla dice que el énfasis en la identidad por parte de los progresistas ha sido contraproducente, porque debilita la unión que permitiría la victoria de la izquierda. Para él, tienes que ganar para defender los derechos de las minorías, tienes que buscar un discurso que unifique para luego implementar tu programa. Un problema de esa idea es que a lo mejor estás hablando de un mundo que ya no puede ser. El discurso encajaba en una comunidad más homogénea y afianzaba una coalición de votantes que ahora parece más complicada por muchos factores. Otros dirían que ese universalismo, que se presenta teñido de nostalgia, no dejaba de ser un particularismo, y que lo que se presentaba como algo para todos era menos inclusivo de lo que pensamos.

¿Cómo se pueden traducir sus ideas a la realidad española?

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

¿Por qué da miedo una sociedad sin aborto?

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

¿Por qué da miedo una sociedad sin aborto?

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

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Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

¿Por qué da miedo una sociedad sin aborto?

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

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>Entrevista a Joseba Arregi

¿Por qué da miedo una sociedad sin aborto?

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

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>Entrevista a Tulio Álvarez

¿Por qué da miedo una sociedad sin aborto?

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

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El otro es un bien, también en política

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