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3 DICIEMBRE 2016
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Álvaro Delgado Gal: "Si el PSOE se radicaliza, perderá más votos"

José María Gutiérrez Montero | 0 comentarios valoración: 3  34 votos
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Entrevistamos a Álvaro Delgado Gal, que nos da su visión sobre lo que está sucediendo estos días en el PSOE, que sigue siendo el principal partido de la oposición, sus problemas internos, las posibles salidas a su crisis de identidad y las repercusiones en el Estado.

¿El Congreso de este fin de semana puede solucionar la crisis del PSOE?

Creo que no. El congreso puede salir muy mal si no hubiese un ganador neto. Si hubiese un ganador con diferencia, sería el candidato a las elecciones, y en caso de no haberlo, habría toda clase de luchas internas en el partido. Lo deseable es un ganador neto, pero no parecen demasiado claras ni personales las propuestas de los candidatos. El problema no está solo en el candidato, sino en cuál es la función en este momento del Partido Socialista, y eso no lo va a resolver el congreso.

Los militantes parecen pedir un giro a la izquierda del partido, ¿supondría eso perder el importante apoyo del centro izquierda?

Claro, será automático. Si por mimetizarse con Podemos, o por simple incomodidad con el pasado reciente del partido, el PSOE se decanta hacia la izquierda, está por ver si realmente consigue votos por esa zona, pero lo que está claro es que los perdería por el centro, y no habría alternativas razonables dentro de lo que es el sistema, lo que es muy peligroso en una democracia.

¿Hay contaminación en el PSOE de Podemos?

Sí. Es evidente. Lo importante es saber por qué, un partido improvisado, con un programa así de ridículo (que prácticamente sospecho que no han leído el 90% de los votantes, que tampoco son personas demasiado colocadas en la extrema izquierda, no sólo el típico agitador que asociamos al 15M), por qué este fenómeno, tan lábil desde el punto de vista ideológico, ha podido alterar tanto al PSOE, y es por una crisis de identidad del PSOE. La socialdemocracia como política se está encogiendo desde hace años, la crisis y las recetas de organismos internacionales y países potentes como Alemania, dejan con poco espacio de maniobra al PSOE convencional. De ahí este éxito de Podemos, que puede ser muy precario y muy volátil. El que haya provocado este clima de descomposición en el PSOE, es mucho más serio que el fenómeno de Podemos. Los efectos son más importantes que las causas.

¿Seguimos bajo el efecto Zapatero?

Zapatero fue un fenómeno bastante extraordinario, con una persona muy mal armada, poco seria, cortoplacista, que fue capaz de simultanear políticas aparentemente radicales con buenas relaciones con los poderes fácticos constituidos. Hay que preguntarse por qué Zapatero se hizo con el partido y lo vació de contenido. Ahora el tono es un poco zapateresco, pero la situación es mucho más seria que entonces, cuando parecía un partido incapaz de arrancar electoralmente, pero con un suelo importante de votos que ahora no tiene, pudo, en buena medida debido a un hecho excepcional como fue el 11M, acompañado de la mala actitud del PP, llegar al poder, y beneficiarse del proceso de crecimiento económico desordenado que había entonces. Por entonces, teníamos un partido poco serio, que no despertaba demasiado respeto ni en sus propios electores, y que se defendió durante dos legislaturas para acabar calamitosamente en las elecciones de 2011. Ahora nos encontramos con un PSOE casi reducido a escombros, sin un programa claro, y con una línea radical que podría ser más lesiva para el mismo partido y para el conjunto de los españoles que Zapatero, que en el fondo era un actor.

¿Cuál podría ser la dirección correcta para una buena renovación del PSOE?

Bien, hay problemas muy difíciles de resolver, y son los más serios. ¿Qué pueden hacer? El PSOE viene de una formación histórica, que persiguió la revolución en tiempos, después reemplazó ese proyecto por una persecución de la igualdad a través de la redistribución, que aceptó la democracia parlamentaria y la economía de mercado, y que ahora se encuentra con que la redistribución no puede dar lo que dio, y eso lo vemos con esta crisis, con las pirámides demográficas actuales. El PSOE tiene un problema muy grave, que no depende del liderazgo. El liderazgo es muy importante. Es necesaria una persona con un mínimo de originalidad, de equilibrio y de sentido común, porque siempre podrá apuntar cosas nuevas, en direcciones nuevas, pero no es lo más importante. Estamos hablando de cuestiones de detalle en un marco en el que la actuación está acotada por la situación actual, limitada por circunstancias que no domina. Si se han quedado sin proyecto, no creo que un líder pueda inventarse otro proyecto. Lo que puede hacer un líder es colocar mejor a su partido en un terreno poco ilusionante, un hombre que se sienta de izquierdas. El problema del PSOE es grave, y los congresos no lo pueden resolver.

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