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9 DICIEMBRE 2016
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>Entrevista a Carles Xavier Noriega

'Escuchando a Yes, intuyes que ahí hay algo de Dios'

Enrique Chuvieco | 0 comentarios valoración: 3  29 votos
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Compagina sus múltiples actividades en el cenobio, entre ellas la de dirigir la publicación Studia Monastica, con dedicar un tiempo a la que ha sido una de sus pasiones desde antes de los 17 años: la música pop. Su primer recuerdo fue el “Ob-la-di, ob-la-da” en la radio que había encima de la nevera de la cocina de mi madre”, recuerda. En aquella época –aunque no se llamaban así- había frikis y él era uno de ellos en buscar, cambiar y conseguir discos de Yes, Camel, Jethro Tull o sus preferidos Génesis, los primeros que vio en concierto en su Barcelona natal. Hace unos años descubrió en Youtube a grupos y solistas cristianos, mayormente protestantes, de todo tipo de estilos y países que “hablan explícitamente de Dios” en sus canciones y a los que presenta diariamente en su programa “El arpa de David” del monasterio catalán. Aquel hallazgo sugiere que Dios le ha vuelto a buscar en los intersticios de su biografía, aunque él crea que su vocación religiosa tiene poco que ver con su querencia musical. ¿Ustedes que piensan?

¿Cómo es esto de que despertaste con los Beatles?

El primer recuerdo de música que tengo es escuchar el “Ob-la-di, ob-la-da” en la radio que había encima de la nevera de la cocina de mi madre. Después siguieron otras canciones. Eres pequeño, no acabas de discernir las cosas y crees que todas las canciones buenas tenían que ser de los Beatles, aunque no lo fueran. Después te das cuenta de que hay más música detrás. En mi casa, había discos de música clásica, con lo cual yo siempre me ponía esos discos, pero eso duró hasta los catorce años. A partir de ahí empecé a descubrir otros grupos, como Supertramp, entre otros. Al relacionarte con los amigos, éstos tienen hermanos mayores que te llevan a descubrir otros grupos. Además, te dejan discos que me condujeron a introducirme en el rock sinfónico o rock progresivo -era mi especialidad, pero oía de todo- y vas a conciertos. El primero fue Génesis, a los que vi en la plaza de toros de Barcelona. Eso te queda marcado.

¿Qué edad tenías?

Diecisiete años. Había descubierto en 1980 o 1981 a Génesis en la televisión, cuando empezaban a poner los videoclips que era una cosa nueva en aquel entonces. Me gustaron tanto que, a partir de ahí, fue casi obsesivo. Empecé a comprar todos sus discos. Te das cuenta de que no sólo es Génesis -aunque era mi grupo preferido-, sino que son sus componentes por separado: Peter Gabriel y Phil Collins (comenzaba su explosión). Después descubres a King Crimson, Yes, Camel o Jethro Tull. Es toda una corriente: empiezas a encontrar amigos, a coincidir en los conciertos…

Das un salto desde la música clásica al rock sinfónico…

Para mí, uno de los grandes descubrimientos fue el Tales from Topographic Oceans, de Yes. Ellos eran virtuosos con los instrumentos y siempre empezaban sus conciertos con El pájaro de fuego, de Stravinski. En cierta manera todo tiene relación. En aquel entonces no tienes mucho dinero para comprar los discos que quieres y tampoco vas mucho más allá de lo conocido. Pero, a partir de aquí, no te conformas ya con los elepés oficiales sino que empiezas a buscar cosas que te aporten algo más: te haces coleccionista. Porque tu amigo tiene un elepé con una portada diferente. Empiezas a escribirte con gente de todo el mundo, a intercambiar música, coger direcciones, habituarte a las ferias de discos o irlos a buscar directamente y meterte en el mundo de los “fanzines”. Ahí empieza ya a ser peligroso.

¿Qué tiene que ver esta pasión musical –imagino que mucho porque es tu persona- con tu vocación religiosa?

Debe estar escondida: ¡Dios sabrá!, pero yo diría que no. Lo primero que pensé cuando me plantee la vocación fue que haría con mi colección de discos, porque no me la iba a traer al monasterio. De hecho sabía que tenía que renunciar a todo eso. Pero a la hora de la verdad, es diferente, porque las cosas han cambiado mucho y te vas a Internet y puedes escuchar cualquier cosa y más. Siempre hay algún momento de descanso aquí que te da para escuchar algo. Pero todos vamos evolucionando y ya no es como hace veinte años.

¿Qué te sigue sugiriendo la música que te ha gustado siempre?

A veces es simplemente un descanso, un gozar de la belleza. Por otro lado, en ocasiones es un salto de nivel que te acerca más a Dios. Y no solo la música religiosa, sino escuchando a Yes intuyes que ahí hay algo de Dios.

En la belleza siempre hay algo de Dios.

Por supuesto. A veces, cambiando un poco las letras, te hablan de Dios. Además, descubres grupos que, haciendo actualmente pop, se refieren explícitamente de Dios en sus letras. Son grupos mayoritariamente protestantes y hay alguno católico.

¿Son tus nuevos descubrimientos?

Efectivamente. Los descubrí hace dos o tres años buscando en Youtube. Son grupos cristianos que hacen música increíble. A partir de ahí empiezas a tirar del hilo y te topas con solistas y conjuntos muy buenos que quizás no lleguen a los niveles espectaculares de las formaciones a las que he aludido antes, pero son muy dignos, como Hillsong, Jesus Culture, Josh Garrells, Gungor, Misty Edwards

El resultado: haces un programa de radio con grupos cristianos en la emisora del monasterio.

Sí, se llama “El arpa de David”, pongo todo tipo de estilos: Pop, Rock, Progresivo, Hard, Reggae, Ska, Hip-Hop, Blues, Folk, Indie, Alternativa, Sonido filadelfia, Jazzy, Tecno, Experimental, Country, etc, aunque todavía no me he atrevido con el Trance, ni el Heavy. Dedico aproximadamente veinte minutos diarios a presentar un grupo, la mayoría son estadounidenses, pero también hay de Australia, Inglaterra, Alemania… Básicamente cantan en inglés, pero empiezan a hacerlo en castellano porque las iglesias evangélicas están expandiéndose en Sudamérica. Además, en internet encuentras las canciones originales subtituladas en castellano o portugués.

¿Oyen los programas los monjes?

Como es una emisora que todavía está en fase de pruebas, de momento se dedica mayormente a comentar lecturas y pasajes del Evangelio, aunque de tanto en tanto hay algún programa que intenta hablar al espíritu de otra manera; el mío se incluye en esta categoría.

¿Se oye en el exterior del monasterio?

La cobertura es limitada porque el espacio radioeléctrico en Cataluña es muy complicado, pero se puede escuchar por Internet yendo a la web del monasterio de Montserrat.

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