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20 MARZO 2019
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La necesaria tercera fuerza

Fernando de Haro | 1 comentarios valoración: 3  53 votos
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La manifestación en forma de V de los independentistas este jueves en la Diada de Cataluña muestra hasta qué punto es necesaria una tercera fuerza política que crea en la Constitución y que pueda servir de bisagra. Se puede creer en la Carta Magna del 78 no para blandirla como un texto cerrado, sino como un instrumento con el que ofrecer soluciones, también a aquellos catalanes que quieren una consulta pero dentro de la legalidad (son muchos).

Esa tercera fuerza, dada la caída del PP, sería conveniente en Cataluña pero también en el resto de España. Los populares, cuatro meses después de las elecciones europeas, parece que siguen sin hacer el diagnóstico adecuado de lo que ha sucedido. Piensan que la bajada de impuestos del próximo año y la reactivación (ya veremos qué ocurre si Europa no tira) serán suficientes para recuperar a sus votantes. Es una terrible simplificación, como tantas otras. No parecen darse cuenta de que estamos ante un fin de ciclo, ante el fin del modelo creado en la transición. Es lo que en un libro publicado en 2013 Moises Naim llamaba, de forma profética, “el fin del poder”. La tendencia que sacude a todo el mundo ha llegado a Europa y a España: la distancia entre los partidos clásicos y la gente aumenta, se cuestiona su capacidad de representatividad. Pero ni el PP ni el PSOE, enfrascado este último todavía en su crisis interna, parecen haberse dado cuenta de que la fórmula que se creó en el 78, con partidos fuertes, toca a su fin. Y nadie habla de revisar las listas cerradas (de asomarse al modelo alemán) o de hacer una reforma desde dentro para que las instituciones recobren prestigio y no sean puestas en duda por su partitocracia. Todo lo que ha hecho el PP ha sido hablar de la elección directa de alcalde, propuesta que ha quedado bajo la sospecha de ser una maniobra para mejorar los resultados de las elecciones municipales.

Como decía con sentido común Finkielkraut, no se puede criminalizar a la gente que vota Frente Nacional en Francia. Ni a los que votan Podemos en España. Quieren algo, nuevo, diferente.

Es muy probable que la crisis del bipartidismo haya venido para quedarse y una tercera fuerza, que permita gobernar a la derecha y hacerlo también a la izquierda sin necesidad de echarse en manos del nacionalismo y de los radicales, es una buena solución para no sucumbir a la inestabilidad.

Algunas voces han señalado con inteligencia que esa tercera fuerza podría surgir de la unión de UPyD y Ciudadanos. Lo sucedido en el partido magenta el pasado fin de semana, su rechazo encubierto a la propuesta de Sosa Wagner, retrasa esa posibilidad. Quizás en UPyD todavía pesa demasiado el personalismo. Pero a los “ciudadanos” se les ve abiertos.

Sin duda UPyD plantea algunos problemas programáticos serios. Es un partido estatalista, laicista y defensor de los nuevos derechos. El estatalismo, por desgracia en España, es un mal de la derecha y de la izquierda. Y los nuevos derechos exigen ciertamente un debate laico en profundidad. Un debate que el PP no ha querido impulsar. Es inútil descalificarlos sin más. Hay que suscitar un diálogo sereno sobre lo que nos aportan y lo que nos quitan. Todo derecho tiene un coste y la sociedad debe saberlo. Y sobre todo hay que vigilar para que no nos nieguen la libertad. La política en España, como en todo el mundo, sirve fundamentalmente para tutelar espacios de libertad. En eso consiste la laicidad, la laicidad positiva.

Sin una tercera fuerza los espacios de libertad pueden estar en peligro. Quizás el gallego lo sabe y por eso se ha dado tanta prisa en recibir a Rosa Díez en Moncloa, a la vuelta de vacaciones. Rosa Díez estaba encantada con la foto.

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1Comentario
Sandra Gómez
|
¿Más de lo mismo?
A la vista de este artículo, vuelvo a constatar preocupada la falta de información de esta revista o el desconocimiento o la mala fe del autor.

No diga, por favor, que “nadie habla de revisar las listas cerradas (de asomarse al modelo alemán) o de hacer una reforma desde dentro…”. Eso es, debería saberlo, sencillamente falso. O bien, lo sabe, Sr. De Haro y lo oculta interesadamente. No sé por qué me da el pálpito que es lo segundo. Y le voy a decir por qué lo pienso.

Sabe Ud. que lo que dice no es verdad. Y lo sabe porque aunque una no comparta su opinión la mayoría de las veces, eso no quita que parezca que suele Ud. leer la prensa. Debería saber de qué habla. Y si es así, no puede desconocer el discurso reformista de ciertos partidos desde hace ya años (estará o no de acuerdo con ellos, que ya vemos que no, pero no niegue la evidencia, por favor). No le pido, si quiere, que esté a la última, es decir, que se haya enterado de que el Grupo Parlamentario de UPyD tiene fechada el 9 de septiembre en el Congreso una Proposición de Ley relativa a la reforma de la de régimen electoral general y garantizar mayor proporcionalidad (en la que, oh casualidad, se habla de las listas cerradas). ¡Pero si me he enterado hasta yo que ni me va ni me viene la política y estoy todo el día entre lavadoras y mocos (con perdón)!
Y le cito solo este grupo porque lleva años dando la lata con la reforma de esa ley injusta y porque lo cita un par de veces en su artículo (el otro que cita, Ciudadanos, no tiene una proposición igual).

Y si no lo desconoce, me temo que la única respuesta es que deliberadamente lo quiera ocultar (no quiero pensar que miente). ¿Y por qué? se pregunta una inocentemente. Le animo a que me conteste. Pero una, que es un poco mal pensada, le ve asomar el plumero cuando alude a “problemas programáticos” de UPyD tales como el “estatalismo, laicismo y la defensa de nuevos derechos” (nunca había leído esto de que fuera un problema defender un derecho, perdone mi ignorancia). Y no lo entiendo muy bien, la verdad (salvo que haya por ahí alguna obsesión inconfesable).
A ver… dice Ud. que el “estatalismo” es “un mal de la derecha y de la izquierda” en España (¿es decir, del bipartidismo que se acaba?) Entonces es un “problema programático” para UPYD ¿y está bien en los que gobiernan o también es un problema de ellos?.
Lo de “laicista” me imagino que lo dice por separar al Estado de una confesión religiosa, es decir, lo propio del “laico”, pero ¿me quiere decir que lo adecuado es lo contrario? ¿Es decir, que se mezcle todo y que nos gobiernen los religiosos o que los políticos se metan en las sacristías?
Pero lo mejor es lo de los “nuevos derechos” que exigen un “debate en profundidad”, debate que ha de ser… “laico”. ¿En qué quedamos?: es el laicismo un “problema programático” o es la actitud necesaria para una discusión sobre los “nuevos derechos”.

Y hay más. Le confieso que me deja patidifusa con algunas cosas que dice: por supuesto que todo derecho tiene un coste: conseguir el derecho de las minorías marginadas históricamente (negros, mujeres, homosexuales) ha tenido un coste enorme y en muchísimos casos estamos lejísimos de que sean plenos aunque hay que valorar lo que mucha gente ha hecho para que estemos donde estamos (más que yo, sin duda, y quizás más que Ud). Pero ponerlo en contraposición con “vigilar para que no nos nieguen la libertad” me ha sonado, perdóneme no quiero ofenderle, de lo más antisocial, retrógrado y egoísta que he oído desde hace mucho:  me ha sonado a “ojito que conseguir derechos para quienes no los tengáis os va a costar mucho, que lo sepas, sociedad, pero a mí, mi libertad no me la toques…” Hombre pues qué quiere que le diga… Si lo que Ud. llama “libertad” impide la igualdad y el desarrollo de las personas con sus derechos, no es libertad ni se le parece.

Para otro día, si quiere lo del “personalismo” de UPyD y la “apertura” de Ciudadanos, que también tiene gracia.

Un saludo

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La necesaria tercera fuerza

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  11 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

La necesaria tercera fuerza

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

La necesaria tercera fuerza

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  15 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

La necesaria tercera fuerza

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

La necesaria tercera fuerza

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

La necesaria tercera fuerza

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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>Entrevista a Joseba Arregi

La necesaria tercera fuerza

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Entrevista a Tulio Álvarez

La necesaria tercera fuerza

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

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Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

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