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3 DICIEMBRE 2016
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Sin amargura, bajo un cielo limpio

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Ha sido una derrota política. La derecha se ha asustado, teme perder votos y ha metido en el cajón el cambio de la ley del aborto. La ley que no verá la luz era una buena ley. Gallardón, uno de los mejores políticos que tiene España, se ha ido a casa.

En estas páginas, líderes sociales y políticos que se habían comprometido seriamente con el cambio han confesado su amargura. Es lógico. La nueva ley hubiera tenido la legitimidad de una amplia mayoría parlamentaria y de la doctrina constitucional. Hubiera ayudado a defender mejor la vida. Es lógico sentir un cierto grado de frustración y desencanto hacia el partido en el Gobierno. Menos comprensibles son otras reacciones que siguen soñando en un imposible partido católico o que lanzan anatemas en todas direcciones.

La frustración y el desencanto constituyen una buena invitación para ir hasta el fondo de lo que ha sucedido. Tiempo habrá de sacar las consecuencias políticas de la decisión del Gobierno.

Pero el fracaso no es el único factor ni quizás siquiera el más determinante. Este cambio ha sido apoyado en la calle, en las universidades y en los ámbitos de trabajo por un amplio movimiento social que no se identifica con el PP –en algunos casos con graves riesgos personales–. Ese movimiento social, lejos de adoptar una posición ideológica, ha ido al encuentro de la persona para afrontar desde el terreno de la experiencia las razones que permiten no considerar un embarazo indeseado como un obstáculo para la felicidad. La fecundidad de esa forma de presencia ha sido evidente y ha indicado un camino para el futuro. Se han roto barreras y muchas mujeres se han sentido acompañadas. Esa es la batalla decisiva, la batalla por lo humano. La política es importante, muy importante, pero siempre será subsidiaria y estará en función del cambio que se produce desde abajo.

La frustración se disipa cuando se mira con un poco de más atención. Es evidente que ni en España ni en Europa existe un sujeto político que se comprometa en la defensa de lo que a todas luces es uno de los valores esenciales de la tradición occidental. No hay sujeto político porque no hay sujeto social consistente.

Se ha cumplido la profecía que hacía Guardini en los años 50. En la inmediata postguerra se produjo un gran optimismo porque se pensaba que los grandes valores compartidos por la Ilustración laica y el cristianismo, las evidencias de la ley natural las llamarían algunos, estaban en pie por sí mismas. Algunos todavía siguen viviendo de esa ilusión. Pero 65 años después está claro que se ha cerrado un período. “Estas ambigüedades cesarán –decía Guardini en “El ocaso de la Edad Moderna”–. Los valores cristianos se considerarán sentimentalismos y la atmósfera será purificada. Estará llena de hostilidad y de le peligro, pero limpia y abierta”. La izquierda y la derecha europea coinciden en la deconstrucción de lo humano.

Bajo esa atmósfera “limpia y abierta” de la que hablaba Guardini se pone de manifiesto la situación del tiempo presente. Lo humano no ha desaparecido, el corazón sigue latiendo, pero oscurecido. Por eso no puede ser despertado desde arriba, gracias a un proyecto. Es necesario un encuentro, persona a persona. Parece poco, se antoja un método “ahistórico” pero es el más histórico de todos, el que hace posible una transformación real. No sirven las organizaciones ni las instituciones si no están en función del yo, de la persona (que es siempre en comunidad). La persona es la única instancia que genera novedad auténtica.

La mentalidad ya no es cristiana y los valores que nacieron del cristianismo han dejado de ser evidentes. Es necesario volver al comienzo. Vivir de la certeza de algunas pocas grandes cosas recuperadas en la experiencia: el valor concreto de la fe, la posibilidad de encuentro con cualquiera, la importancia del otro. Lo que en ningún caso significa renunciar a una presencia social ni una vuelta a los cuarteles de invierno. Por el contrario se trata de hacer de esa presencia algo sistemático, no circunscrita solo a ciertas cuestiones.

Bajo este nuevo cielo limpio la aventura de descubrir cómo renace lo humano se vuelve más interesante. Ninguna nostalgia, ningún resquemor contra nadie, ninguna acritud. El dulce gusto de seguir construyendo nos espera.

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7Comentarios
Juán Luis Sevilla Bujalance
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La opción de Gallardón
Cierto, Pilar. Es algo que debería quedar claro. Porque desde otra perspectiva, ahora podría parecer que la de Gallardón era una opción moralmente aceptable. Y algunos se han a presurado a  presentárnoslo a él como un buen político en la materia. Su Proyecto de Ley es también rechazable de todo punto. No era ni podría ser la solución. Aunque la aceptaran abortistas y supuestos pro-vida - un verdadero pro-vida nunca puede aceptarla - era categóricamente contraria a la defensa de la vida humana y la moral católica.  
Pablo Berenguer O`Shea
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Concebirse libres, también en política
En cuanto a las consecuencias políticas, no se trata de anatemas ni sueños de poderes católicos (no comparto esa interpretación de las intervenciones de "algunos" -que por cierto, menudos anatemas reciben desde todo frente-). Se trata de libertad. Una invitación a los católicos, a la Iglesia, a dejar de concebirse necesariamente apoyando y apoyándose en un partido que gobierna sistemáticamente en contra de que a los católicos más importa. Una invitación a concebirnos libres, también en política. Un fuerte abrazo
Fernando Vaquero Oroquieta
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¿Libres, también, de los democristianos?
Me parece razonable y justo concebirse libre. Pero libres, también, de los nefastos políticos democristianos que han dilapidado el capital social y político de una masa que les siguió de buena fe, a la que no rendían cuentas, y a la que no facilitaron su articulación. Hay que empezar de nuevo, pues.
Pablo Berenguer O`Shea
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Libres del PP
Libres de pensar que sólo si apoyamos al PP y el PP nos apoya podemos ser "alguien". Libres de autoengañarnos pensando en que podemos ser reconocidos y reconocernos, ni lejanamente, en un partido abortista, estatista, etc. que sólo quiere nuestro apoyo para utilizarnos y neutralizarnos, como siempre ha demostrado. Creo que eso es lo que han propuesto algunos Obispos estos días y creo que no es incompatible, sino todo lo contrario, con el trabajar "bajo un cielo abierto" en diálogo con todos.
Manuel Morillo
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¿Han leido la ley? ¿Saben la causa por la que ha dimitido Gallardón?

Es terrible que quien se supone que crea opinión pública entre un sector de los católicos comprometidos como son los seguidores de CyL y simpatizantes y que además controlan la linea editorial de los media de la CEE  no conozcan  los motivos verdaderos de la dimisión de Gallardón y el contenido del proyecto de lley (prefiero creer esto a pensar que hay mala fe y conociendo ambos quieran engañar a quienes confíen en ellos)

Para ver los motivos reales de la dimisión de Gallardón (que a los dos días volvia a estar cobrando 8.500 € mensuales del Estado) es interesante ver la noticia justificada de Eduardo Inda (que ha sido el Adjunto a Dirección de El Mundo, por lo que aunque se discrepe en su opinión e interpretaciones tiene un gran control de la información)
http://www.periodistadigital.tv/inda_4b6741952.html

En cuanto a la calidad de la "ley Gallardón"

. La ley Aido es más garantista para el niño que la Gallardón. Castiga a las mujeres que no la cumplan. La ley Gallardón explícitamente dice que no lo hará aunque incumplan los supuestos.

Pero es que además es innecesario, porque también, de forma explicita habla de la "salud psiquica" de la madre para poder matar al niño (el 97, 7% de los casos)

Por otra parte el único argumento que podría hacer peor la ley Aido que la Gallardón es que declara el aborto un derecho, pero la ley Gallardón, sin explicitarlo, de facto también lo declara, porque obliga al Estado a facilitar los medios a la madre asesina de su hijo

Como las opiniones se discuten pero los hechos se contrastan es mejor que vean los lectores por ellos mismos  y lean sin prejuicios el anteproyecto y vean que lo que le digo no son opiniones sino hechos recogidos por la ley

http://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/1292426890214?blobheader=application%2Fpdf&blobheadername1=Content-Disposition&blobheadervalue1=attachment%3B+filename%3DAPLO_ABORTO_23-12-13_WEB.PDF.PDF


Para aclarar que supondría la aprobación de la reforma Gallardón es interesante recurperar este interesante análisis jurídico, en 9 minutos, de alguien que si que ha leido y estudiado el anterproyecto de ley del Pp, que muchos quieren presentar como provida
http://www.youtube.com/embed/nLtbdDMenO0

Saludos cordiales
Juán Luis Sevilla Bujalance
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Más sobre Gallardón y su Ley
Gracias por sus aportaciones minuciosas sobre la Ley y la dimisión de Gallardón. En cuanto a la segunda, la verdad me preocupa poco, porque no es santo de mi devoción. Siempre lo he considerado un "trepa". En cuanto a la Ley, cualquier texto que permita MATAR a seres inocentes, me parece aberrante de partida, e inasumible para los católicos y para quienes sin serlo, están a favor de la vida (el P.P. no lo está) o los que creen en la Ley natural como criterio de Justicia.
Sandra Gómez
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Las florecillas del campo, la, la.

Mataban a mis vecinos junto a mí, a mis familiares junto a mí, a mis hermanos, a mis hijos frente a mí, y yo miraba maravillado las flores hermosas que crecían en mi jardín.

A veces me pregunto leyendo estas Páginas si hablan Uds. en serio y qué posición sostienen de verdad: “una buena ley y Gallardón uno de los mejores políticos que tiene España”. La ley, digámoslo claramente, era un asco. Pero sobre eso ya han opinado otros por aquí (asco si lo que pretendía era disminuir los abortos; asco si lo que pretendía era cargarse este derecho; asco porque disminuía los derechos de la mujer… en fin, asco si se mira de un lado y si se mira de otro; solo contentaba a tibios como Uds.). Pero lo de Gallardón da tanta risa que me hace pensar en la cordura de quien haya escrito este texto. Mataban a sus hijos y Uds. ¡caminando bajo un cielo limpio y diciendo oh no, no voy a volver a los cuarteles de invierno! ¿Me quieren decir de qué están hablando? ¿“La ley para defender mejor la vida”? “Un cierto grado de frustración y desencanto”  Su proverbial manejo de los circunloquios para no mojarse son desternillantes. Y atacan Uds. a quienes “siguen soñando en un imposible partido católico”. Hombre, pues qué quieren que les diga. Si para mí eso fuera importante, haría un partido católico, votaría a uno que lo fuera, o lo que se terciara para defender mis ideas. Pero claro, si para mí fuera importante: veo que para Uds. tampoco lo es. Y mientras tanto, Uds. mirando florecillas del campo, “el dulce gusto de seguir construyendo” porque “tiempo habrá de sacar consecuencias”. ¿Tiempo? En fin…

Pero es que hay más, porque ya puestos (les aviso: seguirán Uds. votando al PP, ya verán) “la frustración se disipa cuando se mira con un poco más de atención: no hay un sujeto social”. Pues ea, todos contentos porque aunque estén ahora frustrados, desolados y contrariados, se les pasará (como tantas otras veces antes) y seguirán en sus trece: encuentros persona a persona, todo en función del yo, un corazón que late, una atmósfera limpia y abierta, ¡oh qué hermoso es todo en este mundo de yupiflor!

Y un último apunte. Las cosas evidentes, nunca dejan de serlo. Si algo “evidente” deja de ser “evidente” es que nunca lo fue. Por lo tanto, los “valores que nacieron del cristianismo han dejado de ser evidentes” es una solemne tontería, vacía de contenido, sin sustancia y que denota que esa evidencia nunca existió (aunque se lo pareciera a Uds.). Afortunadamente la mentalidad ya no es cristiana: es libre, abierta, plural, amable, despierta. Y fíjense cómo me cabreo aun importándome una higa que sus ideas se hagan valer. Pero me pone enferma que alguien crea en algo y no luche por ello.

Saludos.

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