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27 JUNIO 2017
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Reflexiones éticas alrededor de la "espantada" Rajoy

Benigno Blanco | 16 comentarios valoración: 4  67 votos
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Según el diccionario de la RAE “espantada” significa: “Desistimiento súbito, ocasionado por el miedo”. Creo que es un término muy adecuado para referirse a lo que acaba de hacer Rajoy en materia de aborto, aunque no sea tan fácil saber a qué le tiene miedo el presidente del Gobierno. En buena ley, un presidente democrático debiera tenerle miedo a defraudar a sus votantes, pero en este circo de lo absurdo en que se está convirtiendo la política española parece que a Rajoy le dan miedo los que no le votan, mientras que no parece importarle tanto la indignación y frustración de quienes sí le han votado.

Una diputada del PP justificaba hace unos días en una TV la “espantada” de Rajoy, diciendo que “no se puede gobernar contra la mitad de la población española”, afirmación a la que yo –presente en el debate- respondí diciendo que “Rajoy lo que ha decidido es gobernar contra la mitad de los españoles que le han votado”. EL País acaba de informarnos (edición del 3 de octubre) que según sus encuestas el 38% de los votantes del PP rechazan la “espantada” Rajoy; y si El País dice eso, seguro que son más aún.

La kafkiana situación creada por la traición de Rajoy a su programa electoral en cuestión tan esencial como el derecho a la vida, plantea una serie de cuestiones éticas a los militantes, votantes y cargos electos del PP y a los ciudadanos en general. A algunas de ellas me referiré a continuación, expresando opiniones que son fruto de una seria reflexión; pero que son, siempre, discutibles y opinables. Se trata de cuestiones que en los próximos meses ocuparán la conciencia de muchos de nosotros y por eso creo que merece la pena parar mientes en ellas y abrir una reflexión pública para coadyuvar a formar criterios firmes.

Primera cuestión: ¿qué deben hacer los peperos significados como provida?

Algunos ciudadanos se vuelven hacia los ministros y parlamentarios del PP conocidos por su convicciones provida exigiéndoles “que hagan algo” o, en concreto, que dimitan. Incluso algunos exaltados blogueros o columnistas digitales -asumiendo competencias canónicas que nadie les ha conferido y arrogándose irresponsablemente una portavocía de la comunidad eclesiástica que nadie les ha otorgado- amenazan a los peperos católicos con la excomunión y las penas del infierno si no dimiten de sus cargos.

Al respecto creo que deben tenerse en cuenta las siguientes consideraciones sobre los hechos, pues hacer juicios morales sin fijar bien la realidad sobre la que se opina es una imprudencia supina que puede llevar a cometer injusticias dignas de repulsa:

- por lo que sabemos, la decisión de mantener vigente la ley Aído la adoptó Mariano Rajoy Brey, un ciudadano concreto con DNI singular; y, por tanto, él es el responsable de la misma. Quienes le hayan asesorado, impulsado, convencido, amenazado... para adoptar esa decisión, tendrán la responsabilidad correspondiente a su cooperación o inducción.

- Pero no es una decisión ni del Gobierno, ni del PP, ni de los parlamentarios del PP. Los miembros del Gobierno, del PP y de los grupos parlamentarios del PP serán responsables de cómo reaccionen en el ámbito de sus competencias y capacidad de influencia frente a la decisión de D. Mariano, pero no les corresponde responder (hablo de ética, no de política) de una decisión que no han adoptado y de la que no han sido partícipes.

- Puede sorprender que sea posible que en una democracia constitucional sea posible algo así, que una sola persona -por muy presidente del Gobierno que sea- pueda decidir por sí mismo qué leyes se aprueban o no; pero parece que nuestro sistema partitocrático ha llegado a estos extremos.

Fijados los hechos, vamos a considerar la cuestión moral de qué deben hacer los peperos famosos e influyentes que son conocidos como provida y, si se quiere y de forma específica, los católicos: deben hacer lo que crean conveniente en conciencia (y ante Dios si son creyentes). Yo, como cristiano, no puedo arrogarme la competencia de dictarles cuáles deben ser sus decisiones (dimitir o no, por ejemplo) pues sería tanto como arrogarme el derecho a anular su libertad y eso sería contrario a la doctrina en cuyo nombre estaría formulando ese juicio. Por el mismo motivo, no tengo derecho como creyente a decirle a nadie cuántos hijos debe tener o cómo debe vivir la pobreza o cuánto tiempo debe rezar al día. Cómo hace el bien un hermano en la fe lo decide él en conciencia y ante Dios; y yo debo respetar su decisión sin pretender convertir mi juicio personal práctico en regla moral de la conducta de los demás.

En paralelo, sí estoy legitimado para denunciar como escandalosa -en el sentido bíblico del término- la conducta de quien, manifestándose públicamente como creyente, manifiesta con sus actos u omisiones, con sus palabras o silencios, una adhesión explícita o implícita a una decisión objetivamente injusta en materia grave como es la defensa de la vida. Y esto es tan aplicable a quien apoya una ley o acto injusto como a quien pudiendo acabar con esa injusticia no lo hace.

Por eso, yo no les digo a los altos cargos del PP si deben dimitir o no, pero sí me permito decirles que tienen la obligación grave de expresar públicamente –si son provida- su apoyo a la vida y su rechazo a una decisión cuyo objeto es mantener una ley injusta cuando es posible derogarla o, a menos, disminuir el mal que supone. Lo contrario sería escandaloso. Y también les digo que tienen la grave responsabilidad de hacer lo que esté en sus manos para acabar con el aborto y las leyes permisivas del mismo y que se sepa públicamente que están en esta labor.

Segunda cuestión: ¿a quién hay que votar o a quién no se puede votar?

La “espantada” de Rajoy también ha dado lugar a juicios morales de algunos que dicen que un defensor de la vida –o un católico, en particular- ya no pueden votar al PP. No puedo compartir esta opinión, aunque yo he defendido y voy a seguir haciéndolo que no hay que votar al PP si no rectifica la “espantada”. Una cosa es un juicio y consejo prudencial que apela al raciocinio y libertad de quien lo escucha y otra muy distinta pretender imponer como obligatoria en conciencia, en nombre de la común fe o militancia provida, la propia opinión prudencial sobre qué conviene hacer a la hora de votar. Una vez más entra en juego el amor a la libertad de los que comparten nuestras convicciones morales y el respeto a sus decisiones en materias prudenciales y discutibles, como es la de a quién votar.

En Francia, Gran Bretaña y otros países de nuestro entorno hace muchos años que los católicos –por poner un ejemplo muy concreto- no cuentan con ningún partido significativo que encarne en sus programas la visión de las cosas de los católicos en temas como la defensa de la vida. Y no por ello los católicos tienen la obligación de abstenerse de votar en las elecciones; al menos no me consta que las competentes autoridades eclesiásticas de esos países hayan dicho lo contrario. No entiendo que los criterios morales sobre el voto de los católicos deban ser distintos al sur de los Pirineos que al norte de esa cordillera.

Yo, en nombre del Foro de la Familia, he dicho y mantengo que vamos a aconsejar no votar al PP si no se rectifica la “espantada” de Rajoy; pero no se me ocurre decir que quien no me haga caso no es provida o no es coherente con la fe que pueda compartir conmigo. Amo la vida y amo la libertad y pretendo ser consecuente con ambos amores y no estoy dispuesto a renunciar a ninguno de ellos.

Hay otras cuestiones de hondo calado moral que se están suscitando a raíz de la “espantada” de Rajoy (por ejemplo: ¿hay que promover un partido provida –o, incluso, cristiano, dicen algunos–?) Quizá otro día me ocupe de estas cuestiones. Sí tengo muy claro que después de la “espantada” de Rajoy, toca a la sociedad civil –o sea, a cada uno de nosotros– seguir asumiendo la responsabilidad de mantener vigente y visible la causa de la vida y trabajar por una sociedad en la que no haya abortos.

Como decimos los juristas cuando emitimos un dictamen: esta es mi opinión que someto a cualquier otra mejor fundada.

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16Comentarios
Pablo Berenguer O`Shea
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Principios innegociables
Un instrumento útil para decidir (en conciencia) en esta materia son los principios innegociables enunciados por BXVI. Tampoco deberíamos escandalizarnos por reacciones desmesuradas cuando durante tantos años se ha estado sugiriendo de mil formas a los católicos que era casi un deber votar al PP. Una de esas formas -que todavía subsiste- es silenciar a partidos que sí optan claramente por oponerse al aborto, ej. ahora Vox.
Anónimo
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Responsabilidad...
De acuerdo con los principios de los que habla Pablo Berenguer. Respecto a las reacciones desmesuradas, creo que habría que repartir responsabilidades: por un lado, a los laicos, por confundir la obediencia a la autoridad de los pastores con el hecho de que no puedan equivocarse al expresar ciertos juicios en materia de participación política. Nuestros propios obispos también tienen responsabilidad, por hacer hincapié en el aborto y olvidar otros temas en los que la Doctrina Social de la Iglesia nos urge a participar: reforma laboral, inmigración, cooperación al desarrollo, ética en los negocios, pagar nuestros impuestos, evitar vivir de las subvenciones....en estos temas, se echa muy en falta una actitud más comprometida de los obispos y UNA MAYOR LIBERTAD de los laicos. Da la impresión de que, desde el Episcopado, se fomenta un activismo en temas de bioética y de presencia pública que, a mi juicio, raya a veces en la "histeria"(echo de menos una mayor contundencia frente a ciertas organizaciones como Hazte Oír, cuya instrumentalización de la presencia católica es evidente).

El problema que ahora se plantea es que ningún partido cumple todos los criterios que proponen los obispos. A lo mejor, hay que pensar que hay más criterios a tener en cuenta que la defensa de la vida. ¡Cuántos políticos que se decían en contra del aborto han cometido desfalcos financieros en la política!. Implícitamente, estamos separando la realidad por trozos...y olvidamos que nuestra fe ES PARA TODO.

En definitiva, entiendo que haya gente que se sienta defraudada, pero no lo comparto. El hecho de que los obispos sean autoridad no debería impedir reconocer que determinadas formas de gobierno y de pastoreo de los fieles pueden dañara el ejercicio de la autoridad. Y, en mi opinión, el hecho de que los obispos intervengan tanto en temas de bioética y observen silencio en muchos otros temas sociales está dañando el ejercicio de su autoridad, con el consiguiente deterioro de la imagen que el resto de la sociedad española pueda tener de la Iglesia.
Vicentina Allué Gómez
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Espantada
Magnífica reflexión . Yo no quiero votar a Rajoy
, no quiero votar en blanco , ni abstenerme .
Me pueden orientar ?? Difícil verdad ??
 Estoy cansada del voto "inútil ". Un saludo .
Juán Luis Sevilla Bujalance
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Responsabilidad (II)
Me dirijo a Ud. Sr. "Anónimo" con todo afecto, y como punto de partida, me da la sensación de que no le han gustado las declaraciones de los Obispos sobre el aborto, y entonces les echa culpas de otras cuestiones para desacreditarlos. Se olvida, al escribir y criticarlos, de que se han pronunciado sobre este tema del aborto, cuando ha sido justo ahora que se ha rechazado el proyecto de Ley. Pero porque era el momento de hablar de ello. No recuerdo por ejemplo, que hace meses estuvieran  hablando de lo mismo. No están constantemente sobre un mismo tema. Y en todo caso, defender la vida humana, siempre, siempre, es un acierto. Comprendo que lacera a los que andan en posturas tibias y poco claras pero… Además, los Obispos, si Ud lee documentos sobre la materia con cierta frecuencia, llevan ya tiempo hablando sobre la corrupción que se desarrolla en España, ya incluso institucionalizada. No se olvidan de la crisis en ningún momento y constantemente apelan al principio de Justicia Social. Por cierto, no ha dicho Ud. nada sobre la ayuda que presta la misma Iglesia, con Cáritas a la cabeza, a los más necesitados. Y son ellos, los Obispos quienes en cada Diócesis, se encargan de dirigir y alentar esa tarea. Caritas, no lo olvide, es Caritas Diocesana, de la Diócesis Y el propio Papa hace dos días, al abrir el Sínodo de la Familia se refería también a ello con insistencia. En cuanto a otros temas sobre los que se pronuncian y que Ud. tilda de políticos, lo hacen porque son materias que al tiempo se inscriben en la dimensión moral de la persona, y sobre ello tienen, por tanto, OBLIGACION de pronunciarse:  véase el divorcio, la situación de de los fieles en segundas nupcias civiles - que no canónicas - y su admisión a los Sacramentos, el matrimonio en su acepción natural constituido por hombre y mujer, etc. Recalca Ud. que echa en falta la libertad. Nada más claro que el principio de libertad de los hijos de Dios para la Iglesia. Pero también ella tiene una obligación que cumplir: orientar en aquellas materias que son graves y no graves - todas - cuando son de índole moral. “Apacienta mis ovejas” no fue una frase que se inventaran los curas. Es el mandato del Fundador de la Iglesia a Su Vicario. Y en el encargo fue antes muy explícito, señalando que a quienes no proclamasen la verdad y la enseñaran a los demás, - en su caso los fieles a su cargo - más les valdría tirarse al mar con una rueda de molino al cuello. Finalmente, en cuanto a Hazteoir, quizá sea bueno que existan plataformas así: si su mensaje llama la atención, es porque toca las conciencias frente a todo lo que hay ya en el panorama de la política. Quienes quieren acallarla es porque su voz duele. No creo además en su instrumentalización, sino que más bien coinciden en los postulados que les mueven. Basta ver despacio los principios que inspiran a unos y otros y la coincidencia es muy amplia. Que los Obispos se pueden equivocar, le digo que como cualquiera, pero en sus líneas atisbo - a lo mejor yo me equivoco - que entra al trapo fácil de la demagogia oportunista – quizá inintencionadamente - , porque quisiera Ud. otras declaraciones de ellos y los critica por lo que han dicho sobre el aborto. No, "Sr. Anónimo": reclame - si es que son necesarias - otras declaraciones episcopales, pero la defensa de la vida humana estará siempre bien acreditada y fundamentada por los miembros de la Iglesia, sean laicos, sacerdotes, Obispos o el Papa. Ahí, si defienden el valor sagrado de toda vida humana, nunca se equivocan. No trate de desacreditar Ud. A los pastores de la Iglesia en su reacción contra el aborto, porque no le haya gustado.
Con todo afecto.
Juán Luis Sevilla Bujalance
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Emismo
Emismo, totalmente de acuerdo con Ud. La Iglesia rechazó de plano la Legislación del aborto que trajo Felipe González, quer es la base del proyecto de Gallardón. ¿Nos hemos olvidado ya de sus poronunciamientos en 1985? ¿Y no fueron muchos de los que hoy votan al P.P. quienes entonces se manifestaron totalmente en contra? Memoria, coherencia y dignidad es lo que hace falta al tratar este tema. D. Emismo, Un abrazo.
Antonio Sastre Jiménez
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No estoy de acuerdo con Benigno
Me decepciona este artículo de Benigno Blanco, a quien siempre he admirado, admiro y seguiré admirando, pero discrepo en el tono y en gran parte del fondo de este artículo. Claro que se puede proponer no votar al PP, al menos mientras no corrija el rumbo en esta cuestión, sin por ello entrar en las conciencias ni violentar la libertad de cada uno. Benigno, que es tan poco políticamente correcto, aquí ha incurrido en el típico enfoque politically correct con el cual esa mentalidad pretende desactivar cualquier crítica moral a las conductas de otras personas. Por supuesto que se puede pretender sugerir a otros tomar una determinada postura como la única honrosa y moral, como dimitir o darse de baja en un determinado partido. No es verdad que criticar la conducta moral de otras personas sea entrar en su libertad, porque no estamos hablando de violentar o forzar, sino de hablar claro, proféticamente, empezando por hacer aquello que se pide a otros. Otra cosa es juzgar a las personas y considerarse por encima de ellas (que es una y la misma cosa). Eso no es cristiano y además en insensato, pues mañana es posible que termines actuando como criticabas y por supuesto el juicio solo es de Dios. Pero criticar las cosas que se hacen mal y proponer conductas que reparen el mal hecho, o lo palíen, o que impliquen como mínimo no cooperar al mismo, eso es legítimo y además es un deber de gente relevante y con buen criterio, como don Benigno. No sé qué quiere aparentar don Benigno, no entiendo y me decepciona. De hecho, su incoherencia en este discurso se manifiesta en que dice que no va a hacer (juzgar ni proponer conductas morales) lo que luego sí que hace: "La espantada de Rajoy también ha dado lugar a juicios morales de algunos que dicen que un defensor de la vida –o un católico, en particular- ya no pueden votar al PP. No puedo compartir esta opinión, aunque yo he defendido y voy a seguir haciéndolo que no hay que votar al PP si no rectifica la espantada”. Luego dice que es una cuestión prudencial.
Explíqueme, por favor, la diferencia entre juicio moral y decisión prudencial aplicado a esta situación y dígame por qué lo suyo supuestamente es una decisión del segundo tipo que no puede imponer a los demás. Imponer no puede imponer nada, obviamente. Por eso lo de no hacer juicios morales para no atentar contra la libertad de cada uno es el típico argumento relativista que ahora usted ha terminado usando y de ahí mi decepción. Pero decir a los a demás lo que usted cree que deben hacer es perfectamente legítimo y es un deber. Por supuesto, con la humildad debida, aceptando en primer lugar que uno quizá pueda estar equivocado, apoyando la propia postura con razones y abierto a que las del otro sean más poderosas... Lo que usted siempre ha hecho. Por qué ahora ese tono melífluo y prudentón. Pero insisto: explíqueme lo de la prudencia en este tema. Por qué cree usted que es prudente no votar al PP mientras no cambie su postura???
Anónimo
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Al Sr. Sevilla
V
Por otro, yo como católico creyente y practicamente, pienso que la  Fe es algo más que la doctrina que Vd.-literalmente- arroja verbalmente a la cara de quien debate. Sé perfectamente que nuestros Obispos son autoridad, pero infalible, infalible, es sólo el Papa -y cuando habla ex cathedra-, por lo que es razonable pensar que los Obispos se pueden equivocar.

Desde luego, también considero, como miembro del Pueblo de Dios, que constituye caridad auténtica corregir a los Obispos cuando se equivocan en temas que no son de sacramentos ni de Magisterio. En temas de participación política, considero que algunos de nuestros obispos (no todos, a Dios gracias) meten bastante la pata. Se les puede -es más, se les debe- criticar.

Lo que sí puedo reclamar, como fiel, es que la paternidad que ejercen los obispos sobre nosotros no consista sólo en recordar la doctrina, sino en testimoniar la experiencia de la fe, y corregir a los que -como Hazte Oír (conozco este entorno, porque, en su día,estuve en organizaciones que han sido absorbidas por el Yunque)- intentan manipular la presencia católica en este país.

erdaderamente, creo, Sr. Sevilla, que no ha entendido absolutamente nada de lo que he dicho. Yo ni he criticado que los obispos hablen del aborto ni he desacreditado actuación alguna.
Lo que critico es que los Obispos, en temas de bioética, hablen con una claridad meridiana y, en temas sociales, haya silencio clamoroso (porque eso es exactamente lo que ha habido, Sr Sevilla, lo reconozca Vd. o no). Vaya Vd al tema del nacionalismo: ¿Cómo es posible que haya habido y, aún haya, obispos que deciden pastorear una parte de su rebaño (Setién, Martínez Sistach, Uriarte...), excluyendo a la otra?. Esto no es sino mal gobierno. Y el mal gobierno merma, como he dicho, el ejercicio de la autoridad.

No sé si he sido demagogo oportunista, pero su razonamiento me parece mucho más ideológico que el mío (del que no verá ninguna descalificación), poco de cristiano y mucho de fundamentalista ideológico (más cercano a los ayatolahs que a los testigos). Creo que, en mi mensaje, no he cuestionado en modo alguno el Magisterio (cosa que Vd. afirma de mí haberlo hecho).

Contestaciones como la suya me reafirman en la necesidad de pedir al Todopoderoso que erradique el fariseísmo en nuestra Iglesia. Deberíamos aprender que la Verdad se propone, no se golpea con ella a la cara a otras personas.

También con  Afecto,
Juán Luis Sevilla Bujalance
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Al Sr. Anónimo
Buenos días Sr. Anónimo. Me gustaría saber su nombre para dirigirme a "alguien". No he arroijado la fe a la cara de nadie para empezar. Distinto es que cuando a Ud. se le recuerde alguna cuestión que ha sido valorada por el Magisterio de la Iglesia con claridad, se ponga en esa situación de victimismo a que recurren todos los que se dedican a criticar y cuando a ellos se les criticano no lo admiten. Nada más fácil que tachar al otro de fundamentalisa, que es el apelativo acuñado para buscar el rechazo de sus opiniones. Como veo que no tiene una noción clara de lo que es el fundamentalismo islámico - me acerca Ud. a los "ayatolás", con quienes no comparto nada - le doy una cita: en el libro Una mirada a Europa (Joseph Ratzinger) hay un apartado dedicado a esto, profundo y claro, y le podrá aclarar qué es exactamente. Quizá así pueda hablar con más autoridad. Por otra parte - lea bien - he dicho con toda claridad que los Obispos se equivocan. Y no sólo los nacionalistas por su actitud ante ciertas conductas, sino en otras materias también. Y lo repito. Como seres humanos que son están sometidas al error. pero el "No matarás" es algo muy, pero que muy claro y nítido. Y ahí, tenga Ud. por seguro que no se equivocan. Cierto que sólo son infalibles los papas cuando hablan excathedra. Pero los Diez Mandamientos no provienen del ni de su autoridad, Papa, sino que son anteriores y han sido asumidos - no puede ser de otra forma - como Ley principal para el Pueblo de Dios - entre el que se cuenta Ud. y yo, espero - y por tanto, es intocable el mandamiento que prohíbe matar - abortar es eso, MATAR - a otro ser humano. Puede Ud. además acudir a lo que es el Magisterio sobre la materia - ya que se dice integrado en la Iglesia - y hallará importantes documentos sobre esto, como la Humanae Vitaae, o especialmente la Evbangelium Vitae de Juán Pablo II en sus apartados 73 y 74. Y el Código de Derecho canónico en su 1398 deja claro cuán grave es esta conducta. Asimismo no entiendo porqué tiene ese interés en que se ataque y descalificque a hazteoir. ¿Quizá su llamada de atención a las conciencias - lo que ud. considera manipulación - constante le duele? por algo será... Por mi parte no me molesta nada en absoluto que haya personas expresando libremente su opicnión en un régimen de libertad de conciencias. Fijese qué cosas. Ud pretende que acallen voces, y yo, que según Ud. soy un fundamentalista, no pido que se silencie a nadie.... Qué paradoja, ¿no? Reitero que todo lo dicho no es arrojar la fe. Pero sí considero imortante no perder las directrices del Magisterio, más en tiempos de confusión y relativismo, que no equivalen a libertad dentro de la Iglesia. Todo ello con todo afecto, que en absoluto quiero que piense que le he perdido como hijo de Dios que es Ud. - y si dice su nombre lo sabríamos - y yo también.
Alfonso Queipo Collar
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Sí, pero...
Benigno, agradezco sus reflexiones, que en gran parte comparto. Pero
1. Al margen de que Rajoy se ha imputado personalmente la responsabilidad de la espantada, eso no significa que tenga que haber sido así y que no lo haya consultado antes con miembros del  gobierno. Los rumores venían de atrás. Por tanto, yo no exculpo a priori a los ministros. Es más, Gallardón ya tenía preparada su dimisión antes del 23 S. Me pregunto: si dos o tres ministro más hubieran previsto dimitir caso de producirse la “espantada”, ¿se habría atrevido Rajoy a retirar el anteproyecto? Pienso que no. Pero como Gallardón se había quedado sólo y estaba amortizado, era el  verso suelto, la crisis era poca. Aunque Gallardón ha demostrado tener más gallardía y coherencia que sus colegas.
2. Benigno, si alguien, como yo por ejemplo, opina que lo coherente para los ministros católicos, que me consta que hay dos de verdad, habría sido dimitir al entender que es un imperativo moral de unidad de vida, pues no hacerlo les convierte automáticamente en cómplices del mantenimiento de la más inicua de las leyes vigente en España, que reconoce el derecho a matar, si alguien opina esto, repito, no creo para nada, como Vd. dice, que se esté arrogando la competencia de dictarles cuáles deben ser sus decisiones (dimitir o no)pues sería tanto como arrogarme el derecho a anular su libertad y eso sería contrario a la doctrina en cuyo nombre estaría formulado ese juicio. Vamos a ver, al margen de que yo personalmente habría dimitido ipso facto por unidad de vida, entiendo que no es lo mismo dimitir que no dimitir; su valoración moral tiene que ser diferente y la dimisión, desde mi punto de vista hubiera sido lo mejor. Que no han dimitido, ellos y su conciencia sabrán, pero el que yo piense que debían haberlo hecho no significa en absoluto que yo  esté dictando sus decisiones ni arrogándome el derecho a anular su libertad. Benigno, este argumento suyo no me ha parecido muy sólido.
3. Por supuesto que es escandaloso el silencio que Vd. denuncia. Me resulta inexplicable esta omisión de los cargos pperos, en particular los ministros, y no la veo encaje ético y menos en la moral católica, pues existe el pecado de omisión. Aparte, la responsabilidad añadida como cargos públicos católicos de ser ejemplares e iluminar la razón de una sociedad  anestesiada.
4. Respecto a votar o no al PP, pues respeto su opinión, que mantiene la decisión a la espera de rectificación, pero yo prefiero, por más claras y valientes, las opiniones de los Obispos Reig Plá y Munilla y la del sacerdote Don Santiago Martín, entre otros, que han dicho que un católico no puede ya votar en conciencia al PP. Y no creo que estas tres personas  pretendan imponer como obligatoria en conciencia, en nombre de la común fe o militancia próvida, la propia opinión prudencial sobre qué conviene hacer a la hora de votar, como Vd. dice. Vamos, faltaría más. Cada uno tiene su propia conciencia, mejor o peor formada, y aún habiendo oído la opinión de los Obispos podrá al final votar en conciencia lo que quiera. Pero es de agradecer dicha opinión y la del padre Martín, claras y comprometidas, frente al alambicado y confuso argumento que, en mi opinión, Vd. expone en este punto.
5. Retomo su idea de escándalo – en el sentido bíblico del término- y me refiero al que me produjo ver en primera fila de la beatificación de Don Álvaro del Portillo el pasado 27 de septiembre a dos ministros, católicos fehacientes, en representación del mismo gobierno que 4 días antes se convirtió solidariamente en cómplice de la ley Aído-Rajoy. Yo me habría abstenido de tal  representación (aunque no hubiera dimitido, que sí habría dimitido), y asistiría como uno más entre la multitud de fieles que allí estaban. Y con esta opinión, que creo fundada, no estoy juzgando ni dictando criterios morales, ni imponiendo nada a nadie. Simplemente, me limito a hablar claro y decir francamente lo que pienso.
Pablo Táuler
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Votar
Que cada uno vote en conciencia. Y en conciencia, yo no voy a votar a quien por cálculos electorales y con la excusa de un pretendido consenso, teniendo la posibilidad cierta de dar un gran paso en la defensa de la vida y la maternidad, no lo hace. Grave irresponsabilidad e incoherencia la de quienes hacen promesas en esta materia y las incumplen siendo incoherentes con un anteproyecto de ley aprobado por el consejo de ministros. Lo demás son excusas baratas y maquillaje para pescar votos apelando al miedo y al sempiterno mal menor. ¿Qué diferencia hay ahora con respecto al drama del aborto, entre el PP y el PSOE?. Una muy clara, el PSOE dice lo que va a hacer y lo cumple. El PP no. Los políticos tienen que ganarse la confianza de sus votantes. La credibilidad de Rajoy queda en entredicho por su espantada.
Juán Luis Sevilla Bujalance
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De acuerdo con D. Pablo Taúler
Esa es, a la postre, una de las diferencias fundamentales entre unos y otros, querido Pablo: al final el resultado es el mismo pero unos lo anuncian y lo llevan en su programa desde el principio. Otros no. Y hacen lo mismo que los anteriores. Unos mienten y otros no. Y por eso, el P.P. se quiera ver o no está aún más bajo en su nivel de credibilidad que el P.S.O.E. Conste, que no soy de ninguno.
jose angel
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es más o menos importante el tema de la vida`
solo decirle al señor que ha dicho que hay otros temas mas o tan importantes de moral católica que el tema de la vida, que: SI SU HIJO ESTUVIERA A PUNTO DE TIRARSE DEL BALCÓN, ¿de qué le hablaría primero , de honestidad con los impuestos, de solidaridad con los pobres, de tolerancia con los demás, o más bien de amor a la vida por encima de todo -para después tratar todo lo demás, claro-...? Pues eso es lo que están haciendo nuestros obispos como buenos padres que son ...  a ver si nos aclaramos, por favor, en la escala de valores.
Victor Manuel Fernandez Lopez
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f
No hay distincion entre el asesinato a sangre fia y la practica del aborto
Sandra Gómez
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Protestillas y articulillos

Sr. Blanco no voy a entrar en la discusión sobre el derecho a la vida, ni sobre cuestiones de conciencia que no soy quien para opinar, ni morales (de lo que no sé nada) pero sí en su actitud hacia partido que gobierna (¿quizás sea ésta la ética a la que se refiere?). Y sin que sirva de precedente (ya le critiqué en otro comentario) me parece que lo que ud. dice es perfectamente coherente y le aplaudo (aun discrepando y encontrándome lejos de sus postulados). Si Uds. han votado al PP porque se creyeron en sus promesas (¡que ya les vale!) es de lo más razonable que dejen de hacerlo (y recomiende no hacerlo) si se sienten traicionados. Ojalá en España los ciudadanos todos hiciéramos así y no que nos alineamos con posturas ideológicas previas sin pensar. ¡Lejos de nosotros ese horrible vicio!
Pero lo que me resulta curioso leyendo por estas páginas es encontrar quienes entre sus correligionarios (nunca mejor dicho) siguen erre que erre aferrados a su PP. Y le digo una cosa: me temo que tiene Ud. la batalla perdida. El PP funciona a golpe de encuesta y con total desprecio a sus votantes si no es para que les den su voto (no para tenerlos contentos), y como partido está convencido (igual que yo estoy convencida) de que Uds. (o una gran mayoría de Uds.) continuarán fieles a su PP de toda la vida (y si no, nos vemos por aquí dentro de un año). Les hagan a Uds. lo que les hagan desde ese partido. O mejor dicho, habiéndoles hecho lo que les han hecho, porque ejemplos tienen abundantemente (que la Ley del aborto no es de hace dos días y gobiernos del PP no han movido casi ni una coma). Y eso me produce hacia Uds. mucha ternura. Un sentimiento parecido a la sonrisa con la que una madre mira a su hijo/a quien, en soberana ingenuidad, se desespera en su primer enamoramiento no correspondido pensando que el mundo se acaba mañana. Así les veo: soberanamente ingenuos. Es una batalla que no es que acaben de perder o que vayan a perder, es que la han perdido Uds. desde hace mucho y parecen no darse cuenta. Esto no son más que las consecuencias de aquéllas claudicaciones (muchas de las cuales, por cierto, bien claudicadas). Al PP les sirve solo sus votos cada cierto tiempo y para ello les prometerán a Uds. lo que sea (ya lo han hecho y miren donde se encuentran Uds.). Y salvo que Ud. y los suyos sean capaces de crear una corriente de serio peligro (pero bien hecha, por favor, no vuelvan a sacar a sus huestes a la calle que dan más risa que miedo), les mirarán con condescendencia, les volverán a hacer promesas, se reunirán con Uds. para conciliar posturas, tendrán buenas palabras pero nada más. Y si lo hace, háganlo Uds. y no esperen de sus parlamentarios que ya ven como votan en el Congreso: no unánimemente (que les presupone una única alma de la que estoy segura que carecen) sino como un único dedo que pulsa el botón del que se alimentan (y si no, lean al melifluo senador que escribe por aquí también a ver si entienden algo). Y como son Uds. naturalmente bonachoncillos pues volverán a pasar por el aro, a lo sumo con alguna otra protestilla, una pataletilla o, como en este caso, articulillos en prensa que leen casi únicamente Uds. (y alguna loca como yo que me dejo caer).
Un tierno abrazo
Pontevedresa
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Un buen artículo
De acuerdo con el sr. Benigno Blanco que viene haciendo una encomiable labor en defensa de la vida de los niños aún no nacidos que tan importantes es para algunos como es mi caso. Lo tenemos difícil los españoles cada vez más viendo las cosas que ocurren en nuestra agitada vida política. No me ha gustado nada la "espantá" de Rajoy en un tema que es fundamental como es la defensa de la vida el mayor bien del hombre. Desgraciadamente en una sociedad en que los valores están a la baja, gran parte de los españoles están dirigidos por lo políticamente correcto, y muchos dispuestos a seguir los disparates del cuentanubes porque hay que ser progre, ya sabemos los calificativos que nos dedican como retrógrado, carca, y demás lindezas por el hecho de que defender la muerte es ahora lo que "mola". Hay también una razón, y es el invierno demográfico que nos asola para pedir que no se desperdicien vidas humanas. Ya sabemos los que los hemos tenido la fuente de trabajo de ansiedad, de preocupaciones, de lucha, de entrega que significa tener hijos, y que viene compensado por el desarrollo de los afectos, de la ternura, del amor, de la satisfacción que conseguimos. Yo estoy en tiempo de cosecha con una numerosísima familia ellos te compensan sobradamente y no te digo que te den tanto como el ciento por uno, pero sí muchísimo.
Diferido
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Reflexión
Estoy plenamente de acuerdo con su análisis como católico y como convencido defensor del derecho a la vida.

Juzgar a las personas en una falta de caridad y por otro lado creo que nadie está libre de pecado para tirar la primera piedra.

Por otro lado creo que es más que comprensible la labor de agitación que el Foro De la Familia está llevando a cabo en el ámbito social que vota al PP.

Lo que no comprendo tanto en la descarada displicencia e interesada ignorancia, hacia un partido que surgió en las elecciones europeas denominado VOX y en cuyo programa y manifestaciones defiende claramente el derecho a la vida y el apoyo a las familias así como a las clases medias, obteniendo un resultado nada desdeñable en las europeas de cerca de los 250.000 votos y que quedó a solo 1.700 votos para la obtención de resultado (La primera vez que se presentó el partido ciudadanos a las europeas con Libertas obtuvo solo 20.000 votos)

No me explico cómo sectores sociales, medios de comunicación e incluso sectores eclesiásticos de relevancia, no den la mínima oportunidad a este partido para que exprese sus opiniones.

De hecho me parece frustrante que un sistema democrático basado en las libertades actué de esta forma y viene a demostrar que lo que ha ocurrido en el PP con el aborto no es un hecho aislado, sino que obedece a una maquinaria política donde la libertad está ausente y el miedo a lo políticamente incorrecto (frente al llámese pensamiento único progresista) es el protagonista. Las cosas en España están cambiando a marchas forzadas y creo que es necesario ya, urgentemente, una ofensiva en defensa de los valores utilizando todas las armas disponibles, TODAS SON TODAS.

Por ello es necesario tener muy en cuenta también las palabras del Papa Francisco ante esa prudencia mundana de los católicos españoles para que tampoco se convierta en pecado la tibieza de los cristianos. Aquí van algunos fragmentos:

“Los cristianos tibios son los que quieren construir una Iglesia según su propia medida, una Iglesia que no exija demasiado; pero ésa no es la Iglesia de Jesús.”…” Por decirlo con las palabras de Jesús en el Apocalipsis, ‘cristianos tibios’. Caminan solamente en presencia de su buen sentido, del ‘sentido común’… de esa prudencia mundana: esta es precisamente una tentación de prudencia mundana”…” Que el Señor nos libre de la tentación de ese ‘sentido común’, entre comillas, de la tentación de murmurar contra Jesús porque es demasiado exigente, de la tentación del escándalo. Que así sea”.”

Un cordial saludo

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