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4 DICIEMBRE 2016
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"El 9 de noviembre no habrá urnas"

Nicolás Pou | 1 comentarios valoración: 3  38 votos
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Parece que ERC presiona para seguir adelante con la consulta el próximo 9 de noviembre. ¿Qué va a suceder?

En cualquier democracia solo puede suceder una cosa: cumplir la ley y seguir los procedimientos establecidos para alcanzar los objetivos políticos, el problema en Cataluña radica en una confusión entre ideología (nacionalista), política e instituciones, parece que los catalanes estemos sometidos a una especie de fatalidad histórica que deriva sí o sí hacia la ruptura con el resto de España y la fractura entre la ciudadanía catalana.

De todas formas la postura de ERC es muy cómoda, al estar fuera del gobierno tiene la ventaja de no incurrir en ilegalidades porque solo son opiniones, el que queda expuesto ante las responsabilidades legales es el gobierno de la Generalitat, sin embargo es de una gran irresponsabilidad seguir engañando a la población con un referéndum de autodeterminación no solo ilegal sino también sin ningún tipo de garantía democrática, parece que esta situación de artificial tensionamiento social les resulta provechoso electoralmente, cuanta mayor es la tensión, cuanto más se azuza la expectación ante una consulta irrealizable, mejores resultados obtiene ERC en los sondeos electorales.

¿Cuál es la conclusión?: los partidos políticos secesionistas instrumentalizan todos los resortes públicos y privados para mantener lo que solo es escenificación mientras luchan soterradamente por las migajas electorales.

¿Se pondrán urnas el 9 de noviembre?

Las urnas no se pondrán porque es algo ilegal, porque la Generalitat ha seguido con un juego de hechos consumados, porque es una perversión democrática ya que está diseñada para que con una escasísima participación se acabe en un escenario de ruptura, este referéndum no pasaría ningún examen de democracia, cuestión que ha destacado el ponente de la comisión de control de la consulta por ICV al dimitir por falta de garantías democráticas.

Si nos damos cuenta, el gobierno de CiU empieza a recular poniendo la fecha en la que deberá anular la consulta (entre el 13 y el 16 de octubre), por lo que si se pone algún tipo de urna será básicamente por alguna asociación al servicio de la causa secesionista, será un llamamiento a los ya convencidos para demostrar que siguen muy movilizados pero sin ningún valor político más allá de la consiguiente manipulación mediática de los medios de comunicación públicos catalanes y los subvencionados (que son casi todos).

¿Cuál es la respuesta que se debería tomar ante esta situación?

Ante el desafío al imperio de la ley y al estado de Derecho solo se puede actuar de una forma: con la normalidad de la ley, un marco legal que defiende los derechos de todos los ciudadanos españoles, como no puede ser de otra manera, también de los catalanes para que no seamos manipulados por una ideología a la se le paró el reloj hace más de 100 años con un relato más decimonónico que posmoderno crecido ante la ola de desafección política, consecuencia del sufrimiento social tras muchos años de Gran Recesión y por las contradicciones de nuestro sistema institucional.

Más allá de la normalidad de la ley hemos de recuperar el "seny" (el sentido común), hemos de retomar espacios de diálogo racionales en los que objetivar todos los problemas a los que nos enfrentamos los catalanes y el conjunto de españoles con un solo objetivo: renovar y regenerar institucional y políticamente a nuestro país, eso sí, sin buscar privilegios por el mero hecho de residir en un lugar u otro del territorio nacional y descartando cualquier atisbo de superioridad moral del que tanta gala hacen los defensores del nacionalismo catalán.

¿Qué ha faltado para llegar a este punto? ¿Qué se puede hacer?

Ciertamente hemos llegado a este punto por la falta de acción del Estado en Cataluña, por un endiablado conjunción de intereses político/electorales que hacían mirar para otro lado mientras el nacionalismo iba institucionalizando un proceso de "construcción nacional" en forma de ingeniería social con la educación y los medios de comunicación como arietes de conformación social.

También es cierto que en muchos de los relatos políticos de más de un ciclo electoral se ha utilizado a Cataluña como elemento propiciatorio para estimular a cierto electorado, retroalimentando así la sensación de que todos los catalanes éramos nacionalistas, cuestión muy bien utilizada por el secesionismo para sustentar el victimismo emocional que tan buenos réditos ha dado a los partidarios de la secesión.

Para salir de esta situación, como decía antes, hay que recuperar escenario de diálogo, de concordia, hay que cambiar los marcos mentales, hay que utilizar todas las fuerzas políticas y sociales para proponer una regeneración democrática e institucional (el qué y el cómo es algo que deberán decidir los partidos con representación), un proyecto que ilusione a todos los españoles y en el que tengan cabida todos los ciudadanos.

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1Comentario
Giorgio Chevallard
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El Maniqueísmo no es la solución
Siento decir que participáis de la ceremonia de la confusión: aquí en Catalunya la llamamos consulta, pero en España lo llamáis referéndum, haciendo creer que tiene la pretensión de ser decisivo. En cambio queréis prohibir de preguntar la opinión de la gente: porque el problema es que tenéis miedo de la libertad.
Las razones que se dan contra el derecho de autodeterminación son amenazar con desastres económicos, expulsión de Europa (con promesa de no dejar entrar Catalunya nunca más), salida del euro, vacío de poder, acusas de ilegalidad, alguna amenaza militar,...
Hay un problema político detrás que no queréis ver, obcecados en vuestro centralismo egoísta. No se resuelve este problema con legalismos: la Constitución española tiene una evidente carencia de democracia,demostrada con la comparación con Escocia y la postura de los partidos ingleses.
En Catalunya hay ciertamente una mayoría que defiende el derecho a decidir; no la hay (todavía) para la independencia, pero si la política de Madrid sigue siendo esta, la habrá.
Quien amase de verdad la unidad de España, haría otra política.
Y si amáis tanto la legalidad, recordar que nuestro presidente Rajoy se ha mofado del parlamento español que había rechazado hace meses la petición de retirada de la reforma de la ley del aborto: ¿o en esto el Parlamento ya no es la sede de la soberanía nacional? ¿Qué fe podemos tener en una justicia que tarda 4 años a contestar sobre el Estatut de Catalunya y tarda 4 horas a impugnar el decreto pro-consulta de la Generalitat? ¿Que ha permitido los desfalcos y robos en Caja Madrid y suspende por 17 años el juez que investigaba a su máximo responsable, que él sólito se había llevado más un medio millón de euros con la tarjeta "b"?
No podéis pedirnos de creer en esta justicia, porque es la justicia del poder. Aunque el origen es la pretensión de la política de controlar la justicia, con una ley de los socialistas que el PP se ha cuidado muy mucho de modificar, que permite nombrar la mayoría de magistrados del Tribunal Constitucional. Sin separación de poderes, no hay verdadera democracia

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