Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
28 ABRIL 2017
Búsqueda en los contenidos de la web

"Abraham fue un irresponsable" o, si se prefiere, como pregunta, "Abraham ¿fue un irresponsable?"

José Andrés-Gallego | 4 comentarios valoración: 4  139 votos
Vota 1 2 3 4 5
Resultado 4  139 votos

Quizá recordará alguno de ustedes que el 7 de enero se publicó un artículo navideño titulado "La cuarta noche más importante de la historia". En él, se interpretaba el sacrificio de Isaac a la luz de la alternativa entre alimentarse de la vida y alimentarse con el fruto que da el discernimiento (se entiende que en el huerto de Edén, llamado en griego "paraíso"). Y mi argumento era que, al fiarse de Dios, lo que vino a hacer Abraham fue optar por alimentarse del fruto de la vida, en vez de comer del otro. Hubo varios comentarios al artículo y, con ello, un interesante intercambio de opiniones. Pueden leerlas en el enlace correspondiente de esta misma página. Al final, yo mismo dejé en suspenso el asunto. Me pareció prudente que las ideas reposaran y, para eso, dar tiempo al tiempo.

Pues bien, ya tenemos más elementos de juicio. En el avión que le llevaba de Manila a Roma, Francisco dijo que, hace meses, amonestó a una mujer que esperaba su octavo hijo, siendo así que los siete anteriores habían nacido con cesárea. Es evidente que -como recordó el propio Francisco- esa mujer podía haber evitado ese octavo embarazo por medios lícitos. Se explica que él mismo concluyera: "Eso es tentar a Dios". Francisco se puso a sí mismo la posible objeción: que esa mujer dijera "no, yo confío en Dios". Pues no -arguyó, como si se dirigiera a ella-: "Dios te da métodos para ser responsable". "Esto [lo de tener hasta ocho hijos de ese modo] es una irresponsabilidad".

Por tanto, no parece atrevido concluir que Abraham fue un irresponsable. Tenía métodos lícitos para no sacrificar a su hijo. El principal -según Juan Pablo II- se lo da el propio Dios: su conciencia personal, la suya propia. Abraham no obró conforme a su conciencia, sino conforme a su confianza (eso sí, en Dios). Y no me vengan con disquisiciones y con que quien obra por confianza en Dios obra -necesariamente- conforme a su conciencia personal. Porque, si aducen eso, lo de la mujer del octavo embarazo y siete cesáreas deja de estar tan claro.

Faltan datos. Si una mujer se arriesga a quedar embarazada -ella sabrá con qué elementos de juicio- a sabiendas de que puede morir en el parto y dejar huérfanos a sus hijos y, ante una alternativa de tal envergadura, decide poner su confianza en Dios -y la confianza es una forma de conciencia-, ¿tienta a Dios "en conciencia"? ¿Es -necesariamente- una irresponsable?

La cosa es que yo iba de Abraham y, de él, sí tenemos más elementos de juicio. Verán. En la versión aramea de ese relato bíblico que se recitaba probablemente en las sinagogas de la época de Jesucristo, resulta que Isaac sabía perfectamente a qué iba, lo aceptó y animó a su padre a sacrificarlo y, además, a hacerlo con la alegría de quien lleva a cabo lo que Dios manda. Así como suena. Y Abraham actuó así: con la alegría que le pedía su hijo. Ahora, díganme ustedes: los irresponsables ¿fueron los dos, padre e hijo? ¿Tentaron a Dios? ¿Hizo mal Dios en premiarlos?

Dejémonos de historias. Será fácil o difícil entenderlo. Pero lo que revela la actitud de Abraham -cierta o simbólica- es su coherencia con la "anterioridad" de Dios respecto a la distinción entre el bien y el mal. O sea su anterioridad a la mera existencia del mal y la posibilidad humana -heroica, claro- de confiar en esa anterioridad. 

>Comentar

* campos obligatorios
4Comentarios
Joaquín Mina Turriilas
|
Difícil decisión
El escrito perfecto. El debate, interesante. Me inclino por seguir pensando en confiar en Dios (aunque lo de usar la cabeza me gusta).
José Urtasun
|
JU
Me ha hecho mucha gracia el articulo. Por cierto, ¿me lo parece o estas corrigiendo al Papa?
JAG
|
NO CORRIJO A FRANCISCO, PERO APROVECHO LA COINCIDENCIA
  Lo que hago es preguntarle si sabe por qué esa mujer aceptó ese octavo embarazo y, sobre esa base, confió (ella, claro es).
 Aparte, no le corregiría, sino que aprovecharía para decir algo que trasciende el asunto, y es que, a mi entender, los católicos actuales dependemos excesivamente del acierto y hasta del atractivo del obispo de Roma. No es que su misión sea menos importante de lo que parece, sino que, durante siglos, los cristianos han sido cristianos sin preocuparse de si el
obispo de Roma era o no un hombre cristianamente cabal. Y los ha habido gravemente impresentables, aunque hayan sido pocos. Sin embargo, desde hace doscientos años y pico, con una exactitud que llama la atención, no hay ni uno que merezca estrictamente "reprensión" (aparte de que lo hayan hecho peor o mejor) y eso es una suerte, sin duda. Pero se ha unido a otros procesos históricos (romanticismo primero, concentraciones multitudinarias después, tecnología de la comunicación finalmente) que han favorecido su presencia mental y visual y, en
definitiva, esa dependencia que no me parece buena.
José Barta Juárez
|
Abraham no es el paradigma de padre católico
Querido José
Como ya lo resaltas, un matiz nada despreciable, respecto a la manifestación del Papa, de la que desconocemos el trasfondo completo: esa madre había tenido todos sus hijos mediante cesárea. Del riesgo que esto implica no hablaré yo, dado que son muchos los ginecólogos católicos que ya lo han hecho: ginecológicamente resulta una actitud temeraria, sin paliativos.
No seré yo quien lo critique, pero estaré muy lejos de ponerlo como referente de conducta a seguir. A lo largo de la historia de la Iglesia también algunos mártires salieron al encuentro de sus verdugos, sin ser buscados por ellos; pero no parece que esto sea lo más adecuado, salvo revelación personal expresa y extraordinaria de Dios. ¡Que es lo que le sucedió a Abraham y a Isaac!
Son numerosos los casos en los que el Señor aconseja a sus discípulos huir, y no exponer su vida temerariamente, como cuando profetiza la destrucción del Templo. A este respecto conviene recordar que cuando se produjo la misma, en el año 70, en su interior se refugiaron un número elevado de judíos, que pensaron que Dios les libraría de la muerte al estar en su Casa. No fue así; sucedió lo previsible, que es lo que suele permitir Dios. Saltarse la lógica y las leyes y experiencias humanas suele acabar según lo previsto. San José, ese santo que fue esposo de Maria y padre espiritual y legal de Jesus, es un paradigma de evitar tentar a Dios; por ello cuando regresa de Egipto evita Belen y se instala en Galilea. No asume riesgos innecesarios, aun a costa de que hoy algunos piensen que tal vez fue porque no confiaba suficientemente en Dios; quizás lo único que le ha salvado de dicha opinión es que el ángel le confirmó en lo ya decidido. Asumir, sin especiales mociones interiores, la actitud de que Dios nos sacará del trance irrazonable que acometemos, se asemeja mucho a decirle a Jesucristo que salte de lo alto del muro, que los ángeles velaran por Él y evitarán que sus pies toquen las piedras. ¿Es que Jesus no confiaba en el Padre? ¿O es que desea que usemos la inteligencia como principio de ordinario comportamiento? Creo que es esta la actitud adecuada y el mensaje que quiso dar el Papa. Un abrazo.

<< volver

>SÍGUENOS EN

El otro es un bien, también en política

Marcados con la N de nazareno

Persecución en Kaduna

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

Ministerio de educación y cultura

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja

>DESCARGA NUESTRA APP