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9 DICIEMBRE 2016
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>Entrevista a Ignacio Aguado, portavoz de Ciudadanos en Madrid

'Grecia está en una situación más dramática que la española'

Nico P. Gallo | 0 comentarios valoración: 2  25 votos
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¿Qué cree que supone para España la victoria de Syriza en Grecia? ¿Puede suceder lo mismo en nuestro país?

Grecia y España son dos países muy diferentes a pesar de que compartimos Mediterráneo y ciertos valores occidentales. Grecia está en una situación más dramática que la española. Sí que es verdad que lo que ha ocurrido esta semana pone de manifiesto el auge de los extremismos. Que Syriza sea la primera fuerza política, y Amanecer Dorado la tercera… Confirma la teoría que se inició con Le Penn en Francia, que alcanzaba un 25% del apoyo en Francia. Pensamos que es peligroso y que los extremismos no conducen a nada. Abogamos por una regeneración democrática sensata, creíble, de sentido común. No creemos que lleve a nada el extremismo. Y en Grecia ha habido mucha gente que lo ha votado. Espero que esto no suceda en España. Es una sociedad moderada en términos generales. Los extremismos han mostrado a nivel histórico su fracaso. No llevan a grandes soluciones, sino más bien a lo contrario. Y España lo que necesita hoy es una propuesta sensata, contundente, con necesidad de reformar las instituciones. Pero nada que ver con extremismos, discursos bolivarianos o neocomunistas…

También en Europa no hace mucho el extremismo tuvo su auge, y precisamente Francia vivió sus terribles consecuencias… Parece que olvidamos nuestra historia, que volvemos a dejarnos seducir por el ‘cambio radical’ que propone el extremismo.

Los extremismos comparten un elemento en común: ‘hay que destruir todo para poder reconstruir desde el principio’. Yo creo que no. En España se han hecho muchas cosas bien. Tenemos una constitución que ha garantizado muchos años de convivencia política pacífica y crecimiento económico. Eso no hay que tirarlo por la borda. Algunos discursos que abogan por romper la constitución no conducen a nada, salvo que la intención sea hacer una reforma en profundidad, nos sentemos todas las fuerzas políticas y decidamos qué queremos hacer. Antes de esto es necesario saber cómo queremos reformarla, qué queremos reformar. No puede ser un romper por romper, destruir sin más. Sino ver lo que ha fallado los últimos 30 años e intentar cambiarlo entre todos, como en el 78.

El Gobierno de Rajoy está convencido de que una mejora de la economía hará volver a sus votantes. ¿Cree que es una buena estimación?

Pongo muy en duda la recuperación económica. Sobre todo la recuperación económica real. La gente no la está viendo. Simplemente hay que salir a la calle para ver el drama humano que están sufriendo miles de familias, con todos sus miembros en paro, sueldos precarios, sin posibilidad de acceder a determinadas ayudas. Si Rajoy quiere afirmar que salimos de la crisis… Lo que está pasando en la calle es que la gente no ve esa recuperación de la que habla Rajoy. Cuando él entro en el poder en 2011, el paro estaba más bajo que hoy, 2015. Tengo muchas dudas de sus soluciones económicas. Hay que solucionar los problemas reales de la gente. Las pequeñas y medianas empresas no tienen acceso a crédito, tampoco la gente, hay unas trabas burocráticas brutales en España para poder crear empleo, las cotizaciones en la seguridad social siguen siendo elevadísimas. Eso impide que el pequeño y el mediano empresario, como también el gran empresario, contraten más. No me perdería tanto en discursos como los que hace Rajoy. Me centraría más en los problemas de la población y las empresas, que sufren esa falta de crédito, esa imposibilidad de poder abrir negocios por las trabas burocráticas que existen, esa presión fiscal que ahoga a las pymes. No somos optimistas con la situación económica actual y esperemos que podamos revertirlo en los próximos meses, entre todos. A día de hoy no veo ningún signo positivo que sea trasladable a la economía de la gente.

¿Si se arregla la crisis económica se arregla la crisis política?

Sinceramente creo que no. La ciudadanía ha llegado a un nivel de hartazgo tan importante que nos importa poco si España crece del 0’8 al 1. Empieza a ser importante que tengamos una clase política honrada, que sean buenos gestores, que no sean cómplices o protagonistas de casos de corrupción. La gente está cansada del ‘y tú más’, de a ver qué partido tiene más corruptos. La economía podía ser una baza en 2000 ó 2001, cuando se pensaba que la economía era la solución de todos nuestros problemas. Ahora España tiene problemas más allá de la economía. Es evidentemente un problema. Pero también un problema en el sistema estructural político. Las instituciones no funcionan, tenemos una fiscalía que está politizada, un poder judicial politizado, una ley electoral que no refleja la realidad de lo que demanda la sociedad. Tenemos una administración pública que no funciona, un sistema educativo que es de los peores según los últimos informes (UCDE, PISA), un sistema productivo anclado en los años 90. Tenemos una serie de problemas que no son únicamente económicos. Tiene que ver con qué tipo de país queremos para los próximos 20 ó 30 años. Eso los ciudadanos lo saben. Si ahora crecemos se puede deber a un crecimiento coyuntural, que se puede explicar mediante diferentes factores como la devaluación del euro, la bajada del petróleo, pero no desde luego a que tengamos un motor económico que nos lleve adelante. En absoluto.

Hay votantes de derechas que siguen viendo con recelo a Ciudadanos. ¿Por qué?

Nosotros eliminamos las etiquetas ‘derechas’, ‘izquierdas’. Uno mismo si se analiza tiene posturas o maneras de ver la vida que históricamente se han achacado más por un lado y concepciones que son más del otro. Proponemos un modelo de gestión donde se pueda compatibilizar la libertad de oportunidades, la libertad individual, la libertad de empresa, y también un estado de bienestar sólido, de calidad. Siempre nos han dicho que es imposible eso, que es como el agua y el aceite, que no se puede conjugar. Nosotros pensamos que sí, y es esa nuestra línea de actuación. Unir una libertad de mercado y un estado de bienestar de calidad.

¿Su partido es entonces un partido estatalista?

El estado de bienestar es un pilar fundamental, muy importante. No podemos renunciar a lo que hemos conseguido en los últimos años. Una sanidad de calidad, una educación pública… Aspirar a una educación pública de calidad, unos servicios sociales que garantizan una convivencia adecuada para un país desarrollado como el nuestro. Eso no hay que perderlo nunca de vista. Pero no implica renunciar a la iniciativa individual, al mérito, a la capacidad, al esfuerzo, a todos los conceptos que tengan que ver con el individuo y su desarrollo, crear empresas, crecer. Entendemos que se puede conjugar. Y para eso necesitamos políticos honrados, buenos gestores.

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