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7 DICIEMBRE 2016
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Una cruda realidad que ya nadie consigue tapar

Ricardo de León | 0 comentarios valoración: 2  31 votos
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Mientras el gobierno toma medidas económicas inevitables frente al continuo desabastecimiento de productos básicos, inflación récord a nivel mundial y enmascara una devaluación del 340%, esta semana se ha colado una entrevista en CNN al líder opositor Leopoldo López que está en cárcel desde hace 12 meses aún sin sentencia y arremete represivamente contra líderes de la oposición como el alcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledezma, a quien encarcela sin orden de captura y pruebas. Una nueva cortina de humo que se suma al conflicto con USA, España y la supuesta “guerra económica” que es, según Maduro, la causante de todos los males del país.

Una realidad dramática y un modelo fracasado

Últimamente Venezuela se ha posicionado en los titulares de los medios internacionales no precisamente por su potencial petrolero, la belleza de sus mujeres, espléndidas costas o fantásticos tepuis que dan vida a maravillas como el Santo del Ángel. Y es que en esta tierra mueren por violencia 25.000 personas al año de una población de 30 millones, se tiene la inflación más alta del planeta, desabastecimiento de los productos básicos que hace que las personas tengan que perder días enteros haciendo filas para que le puedan dar un paquete de harina, azúcar o leche, supervisión de toda la actividad empresarial a través de controles de cambio de la moneda, importaciones y mecanismos de expropiación para el amedrentamiento de la actividad productiva. Esto genera toda una economía del contrabando, donde una persona puede ganar en una semana el salario mínimo haciendo colas y revendiendo productos. Esta es la realidad, y los controles de precios y medidas de represión lo que generan es más corrupción y contrabando.

Luego de 17 años de “Socialismo del Siglo XXI” y haber tenido ingresos récord por los altos precios del petróleo no se ven resultados que puedan demostrar que el modelo funciona y que se haya invertido en un aumento de la producción nacional. Lo que hay es mayor dependencia de las importaciones y menos independencia económica. Se calcula que un millón de venezolanos, principalmente de clase media y profesionales, han abandonado el país en los últimos 10 años, y el éxodo de profesionales y docentes universitarios continúa.

Frente a este escenario, si bien el gobierno de Maduro está tomando ciertas medidas económicas como la flexibilización del control cambiario que ha devaluado en 340% la moneda, o una campaña para un inminente aumento de la gasolina (que es la más barata del mundo y se tiene que importar para cubrir el consumo local), no se manifiesta una voluntad de rectificación abierta que genere confianza a la inversión local o internacional. En vez de eso se persiste en negar la realidad y quedarse en un discurso ideológico que ya no sirve para sostener las necesidades del pueblo.

Impunidad y persecución

Para intentar tapar la cruda realidad de todos los días, se persigue a la disidencia encarcelando a líderes políticos de la oposición sin realizar un debido proceso como lo establece la Constitución o se generan conflictos fantasmas para desviar la atención del verdadero problema.

Venezuela es el tercer país en la lista de los SwissLeaks que se ha publicado recientemente. De los escándalos de corrupción y acusaciones de participación en el narcotráfico de personajes del gobierno ni siquiera se ha iniciado un proceso de investigación y en cambio se encarcela a líderes opositores, sin orden de captura, por proponer una concertación nacional como el reciente caso del alcalde Ledezma y las acusaciones a otros líderes como María Corina Machado o Julio Borges.

Además de los estudiantes detenidos que son sometidos a torturas espeluznantes, el año 2014 cerró con 88 presos políticos entre ellos dos alcaldes elegidos democráticamente y por amplia mayoría en sus municipios. Tal vez el caso más emblemático es el de Leopoldo López, ex-alcalde del municipio Chacao de Caracas, que se entregó a la justicia el 18 de febrero del año pasado y se encuentra en una cárcel militar sin respeto a sus derechos humanos y luego de un año de proceso judicial aún no tiene una sentencia.

A un año de su encarcelamiento, la cadena CNN logró tener una entrevista telefónica clandestina donde este líder de la oposición mantenía firme su posición política y hablaba de esperanza y de un futuro para el país sin rencores y optimista de las posibilidades de construir.

La necesidad de un cambio y la posibilidad para construir

Lamentablemente la necesidad de un cambio hoy en día está más impulsada por el fracaso de un modelo que por la propuesta de una alternativa válida y creíble por los sectores populares. Lo cual es muy peligroso para no entrar en una espiral de ensayo y error sin fin.

Uno de los problemas actuales es la decepción de mucha gente que creyó ciertamente en que la vía propuesta por el difunto presidente Chávez era una solución, pero que hoy se encuentra confundida y frustrada. Y por otro lado, tampoco la oposición se ha presentado como una alternativa viable, sólida y unida que responda a las expectativas de los sectores populares.

La construcción de un país pasa por la construcción de la persona y eso no puede partir exclusivamente de una idea, un proyecto político o una ideología. El concierto de personas que apuesten al bien común parte de tomar en serio a la persona por lo que es, desde sus necesidades básicas de seguridad, alimentación, vivienda y educación, hasta las más sublimes que le permitan aspirar a un futuro mejor y realizarse a través de su trabajo.

En este momento tan delicado de la historia del país no solo se necesitan líderes políticos con visión, capacidad de rectificación y diálogo, sino la toma de conciencia de la responsabilidad de cada uno en su entorno más inmediato: la familia, el trabajo, la comunidad. Es necesario favorecer una cultura del encuentro, como nos ha dicho el Papa Francisco, que deje de lado el odio y el rencor. El perdón y la reconciliación no significan ausencia de la justicia sino la vía para que ésta sea posible, ya lo dijo en 2001 San Juan Pablo II: “no hay paz, sin justicia, no hay justicia sin perdón”.

Por esto es imperioso el diálogo para construir y, como ha dicho el Papa Francisco en la Mezquita Azul de Estambul: “al comienzo del diálogo está el encuentro. De él nace el primer conocimiento del otro. Si se parte del presupuesto de la común pertenencia a la naturaleza humana, se pueden superar prejuicios y errores y se puede comenzar a entender al otro según una perspectiva nueva”. Nuestra tarea es poder favorecer estos lugares de encuentro que permitan el diálogo, porque esta es la única vía para la re-construcción de relaciones verdaderamente humanas que alimenten una política como servicio al bien común.

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