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4 DICIEMBRE 2016
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>Entrevista a Juan Velarde

"Es necesario unificar las políticas económicas de las Comunidades Autónomas"

Nico P. Gallo | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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¿Qué política económica tendrían que hacer las Comunidades Autónomas para fomentar la iniciativa social y la cultura del emprendimiento empresarial?

Fundamentalmente las comunidades autónomas tienen que unificar sus políticas económicas, porque mientras trate cada una de ellas de montar su tinglado económico aislado se rompe el mercado español y es imposible conseguir un fomento de la iniciativa social y la cultura del emprendimiento empresarial.

¿Ha tenido la regulación autonómica un impacto negativo en la productividad de las empresas? ¿En qué sentido? ¿Cómo se puede corregir?

Por supuesto. Mercados pequeños, situaciones aberrantes muchas veces, o de favores a un grupo concreto que votaba de determinada manera… elimina aquello que los economistas sabemos desde que nos lo contó Allyn Young: sin un gran mercado homogéneo y sin problemas de ningún tipo es absolutamente imposible el desarrollo económico.

Es necesario efectuar una reestructuración de la política autonómica española. Es una de las obligaciones actuales. Eso de que Cataluña tenga una política económica de una manera diferente a la de Valencia, y ésta diferente a la de Aragón, y la de Aragón diferente a la de Navarra… Esto es una aberración.

Mª de los Llanos Matea y Juan S. Mora en un estudio realizado por el Banco de España sostienen que la regulación autonómica ha reducido la ventaja competitiva de los grandes comercios frente a los pequeños comercios. ¿Sucede esto en otros sectores?

En los países de mercado unificado como EEUU no existe esa reducción de la ventaja de los grandes comercios frente a los pequeños comercios. El comercio minorista es uno de los aspectos típicos de los estudios de Juan Mora desde hace tiempo en el servicio de estudios del Banco de España. Trabaja bien estas cuestiones y se ve de manera clara en sus investigaciones. Que se abran las tiendas a cierta hora, que tengan un límite de tales dimensiones para el escaparate… todo diferente en cada sitio. Eso acaba siendo un freno. Con consecuencias visibles en la productividad, por ejemplo. Acaban teniendo dificultades que las pequeñas entidades no tienen. Tienen menos productividad pero no quedan reducidas por estas medidas. Por tanto, la eficacia en conjunto se pierde.

Se ha producido una importante descentralización fiscal en nuestro país. Las Comunidades Autónomas disponen de competencias sobre muchos tributos. Pero no por eso ha aumentado la corresponsabilidad fiscal. ¿Cómo puede aumentarse esa corresponsabilidad fiscal?

Ese es otro de los grandes temas a abordar. Desde el punto de vista de qué ocurre en la fiscalidad de las autonomías, tiene que vincularse a través de tres mecanismos. El primer mecanismo: no puede haber desigualdad impositiva de ninguna manera. Los sistemas impositivos tienen que ser iguales para toda España. Sin más. Segundo: no puede existir el mecanismo de escapatoria de crear empresas públicas para que con su déficit compensen situaciones fiscales que pueden acabar dándose en las diferentes autonomías. Es otro tema a abordar de manera evidente. En tercer lugar: grandes aspectos vinculados al gasto público, fundamentalmente los relacionados con el estado de bienestar, necesitan también una regulación y un planteamiento homogéneo. Me asusta contemplar que en un sitio las atenciones sanitarias son de una manera y en otro son diferentes. Lo cual ha originado un problema: el encarecimiento. Para ciertas actividades concretamente sanitarias, como pueden ser ciertos centros de trasplantes por ejemplo, en España debe haber, con eficacia y gran magnitud, dos o tres centros en todo el territorio nacional. No que cada comunidad tenga un centro de trasplantes. Porque pasa a ser mucho más caro. Digo lo mismo con lo que se refiere a la compra de productos farmacéuticos. Cuando es una sola entidad la que compra los productos farmacéuticos, ese monopolio de compra abarata de una manera tremenda. Cuando son 17, más Ceuta y Melilla, se rompe esa situación monopolística de compra y pasa a ser más cara. El mundo de la sanidad necesita una reestructuración radical. Las autonomías deben dedicarse a problemas culturales, problemas locales importantes, controlar los ayuntamientos… Tienen un gran papel, pero no meterse en los problemas económicos.

¿Qué modelo de financiación autonómico sería razonable?

El modelo de financiación autonómica razonable, dado que el mecanismo tributario tiene que ser congruente con el mecanismo tributario nacional, estatal, global, debe ser un mecanismo de control de gasto muy serio por parte del Tribunal de Cuentas, y por otra parte tener muy en cuenta lo que se dice en un libro reciente de Leopoldo Gonzalo, con la colaboración de Cristino Fayos Cobos, “Sistema impositivo español estatal, autonómico y local”. Señala de una manera espléndida a mi juicio cómo tiene que estar encajado lo local, lo autonómico y lo nacional para que sea congruente, barato, eficaz, etc. Hace falta una reforma tributaria nacional, no desde el Ministerio de Hacienda de manera aislada sino desde la política pública general.

Buena parte de nuestro sistema de bienestar está cedido a las Comunidades Autónomas. ¿Cuáles son las reformas esenciales para hacerlo sostenible?

El estado del bienestar acaba constituyéndose, en primer lugar, en algo que es el conjunto de las atenciones sanitarias, a lo que ya me he referido. Otra parte se refiere a las pensiones. Las pensiones están en España financiadas con una carga de los salarios para atender a las necesidades de los pensionistas. El empresario, además de pagar el salario, pasa al ámbito de las pensiones un porcentaje de los salarios que paga. Ese es el sistema, que supone para el empresario un aumento del coste de la mano de obra que tiene que contemplar en su tabla de salarios. ¿Qué ocurre? Que ha mejorado en España el mecanismo sanitario y al mismo tiempo ha caído la natalidad. Eso genera que la carga sobre la población activa, o sobre el mundo empresarial –lo uno deriva de lo otro–, de la población de pensionistas va a aumentar de una manera colosal. Porque hay que atenderlos, y se les atiende mediante este mecanismo. Y si se les atiende según este mecanismo, la economía española deja de ser competitiva. Hablando yo de esto con un Premio Nobel de Economía, Franco Modigliani, paseando por Valencia, donde coincidí con él en el jurado de los premios Jaime I de economía, me dijo: “¡Vaya bomba de relojería que tienen ustedes!”. Y es que lo que se refiere a las pensiones es una realidad verdaderamente impresionante. Por volver a las atenciones sanitarias, ya le digo que mi opinión es que es necesaria una reorganización para crear de verdad aquello que creó Lluch fundamentalmente, que fue un sistema de atención sanitaria nacional, y nada más. Por lo que se refiere a otras atenciones del Estado del Bienestar, las pensiones tienen también el complemento derivado que se refiere a los accidentes de trabajo, las mutualidades, que están siendo aceptablemente reguladas, yo no iría por ahí como prioridad principal. Pero lo que sí es necesario es atender ese conjunto de servicios en el mundo del desempleo. El desempleo solo se atiende a través de mecanismos de desregulación del mercado de trabajo. Si no, es una carga intolerable, y se ha visto cuando ha habido una desregulación parcial del mercado de trabajo y ha empezado a aumentar el empleo. Es un hecho importante, y es necesario reformar el conjunto de las regulaciones del mercado de trabajo, cosa que tiene problemas importantes, no de otras instancias sino fundamentalmente de instancias jurídicas, del poder judicial, que está muy influido porque hay que proteger el trabajador, porque merece una protección especial, y esa protección especial es el paro. ¿Qué más hay en el estado de bienestar? La educación cada vez la colocamos más en el estado de bienestar y es algo que luego tiene consecuencias tremendas en innovación, avances tecnológicos, formación de mano de obra, etc. España necesita, hay trabajos recientes sobre esto, de Villar Mir, y hay que atenderlo muy en primer lugar. La educación en España hay que encajarla dentro de esto y esto no significa que no haya educación clásica. Acabo de escribir las palabras finales de la presentación de un libro sobre Zubiri y señalo la importancia que tiene esto para la orientación de la economía. También es necesario estudiar filosofía, lengua, historia, gramática… Sin eso baja la eficacia, pero hay que cambiar el sistema educativo. ¿Podemos tener en España la masa de universidades que tenemos? No es sostenible, por un motivo. Porque no hay capacidad pedagógica para colocarla a altos niveles. Hay gente bien preparada, sí, pero van a servicios de empresas privadas y otras entidades, pero no a la universidad. En la universidad no hay masa crítica, y ese es un problema muy serio.

¿Qué experiencias pueden servir de modelo?

Del estado de bienestar ha habido modelos excelentes en mi opinión en Suecia, que obligó a rectificaciones posteriores de lo excelente que era, Finlandia también funciona aceptablemente bien dentro del conjunto de la economía finlandesa, no es nada despreciable la situación de Alemania, Inglaterra va defendiéndose como puede. Hay sistemas malos como el norteamericano, el francés es muy regular, el italiano no digamos. Tenemos que procurar hacer el nuestro lo más óptimo posible viendo las caídas que han tenido los sistemas extranjeros, viéndolas críticamente y adaptándolas a la realidad española, que también tiene su realidad política, sociológica, etc. En otros países, de pronto, masas de viejos que van a situaciones hospitalarias y tienen una tradición religiosa especial: no tener capellanes a su disposición en el momento final de su vida crearía una incomodidad grande en España, pero en Suecia esta es una cuestión que no se plantea siquiera. Hay que ver realidades y situaciones concretas en España, pero tratando y viendo qué es lo que funciona bien fuera y lo que nos conviene dentro. Hubo momentos de aproximación, e insisto en que en lo que se refiere a la situación sanitaria –no a las pensiones– lo que hicieron Sabando como médico y Lluch como economista, ¡qué bien lo hicieron!

Se ha discutido mucho sobre la gestión de la sanidad en las Comunidades Autónomas. Se criticó mucho el modelo de gestión del Hospital del Alcira en Valencia. ¿Sirve ese modelo?

Es un modelo que trata de introducir mecanismos de economía abierta, de mercado, en el mundo de la economía social estatal, y eso hay que mirarlo con mucho cuidado y con talante crítico. Lo que yo he podido conocer de la situación de Algemesí en Valencia es que no iba funcionando mal del todo, pero habría que hacer un examen crítico a fondo, que es un papel que debería desempeñar el Tribunal de Cuentas. Es a este organismo a quien le corresponde ver si funciona o no, y por qué, para informar al poder legislativo y ejecutivo para tomar medidas.

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