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6 DICIEMBRE 2016
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>Entrevista a Fran Carrillo (Movimiento Ciudadano)

"Cuando el Estado se hace dueño del talento colectivo frena las iniciativas"

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  37 votos
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Movimiento Ciudadano surge, según cita en su web, por un deseo de cambio apelando a la movilización ciudadana. ¿Podría explicarnos cuáles son los aspectos que más le preocupan sobre la situación política actual en España y que han hecho nacer a este Movimiento, y qué alternativas le parecen más urgentes?

Nos preocupa que se hayan perdido los mínimos éticos, morales y personales de la vocación política. Nos preocupa que haya personas que prefieran servirse a sí mismos que a los ciudadanos a los que representan. Nos preocupa que los dos grandes partidos hayan convertido España en chiringuitos de colocación, creando superestructuras para ir situando a familiares y amigos. No llegan los mejores a los mayores puestos, sino quienes mejor adulan y hacen palmas al que manda. Llegan los mejores relaciones públicas. Nos preocupa que la educación no sea el motor sobre el cual un país funcione, donde formemos a ciudadanos libres, responsables y solidarios, que hagan valer su talento y su responsabilidad. Para competir fuera debemos prepararnos dentro. La educación, cuando es partidista, es irresponsable. Eso está pasando ahora. No podemos seguir perdiendo a generaciones enteras de personas talentosas y creativas.

Lo mismo pasa con la justicia. Los jueces deben ser elegidos por los jueces, de forma abierta y pública. La política debe hacer justicia, no hacer el papel de la Justicia, que es muy diferente. Y los partidos deben conformarse y confirmarse como instrumentos de representación y servicio público, no estamentos cerrados de colocación y favores devueltos. Los clientes son los ciudadanos y hay que empezar a entender eso. La mediocridad política es un factor que resta y Movimiento Ciudadano fue un grito contra eso.

La sociedad civil es, en muchas ocasiones, indiferente hacia la política que también se expresa en cosas cotidianas. Cuántos de nosotros no somos indiferentes a implicarnos en la junta de la facultad, o en el Consejo Escolar del colegio de nuestros hijos… Por otra parte en España tenemos una larga tradición de gobiernos paternalistas. ¿De dónde nace en usted el deseo de vivir esta corresponsabilidad para buscar el bien social?

Soy un firme defensor de que el talento necesita espacios y vías para liberarse y mostrar toda su potencialidad. Cuando el Estado se hace dueño del talento colectivo frena las iniciativas individuales y eso crea redes clientelares de necesidad y obediencia debida. La sociedad civil, organizada y con el foco puesto en los intereses reales que le conciernen, adquiere parámetros impensables de autogobierno próspero y democrático. El Estado debe garantizar una igualdad ante la ley de todos sus ciudadanos y una protección social a aquellos que no estén en condiciones de competir o se hayan quedado fuera de un sistema muchas veces injusto. Pero proteger no significa dirigir. Proteger es ayudar, no dejar a nadie tirado, provocar su resurrección como persona, facilitar las vías que multiplicarán las posibilidad de éxito futuro, pero no decirle lo que tiene que hacer a cada momento y en cada lugar. El rebaño es una cosa del pasado, algo que gusta a ciertos políticos de ideas antiguas y actitudes autoritarias.

Para combatir la corrupción parece muy acertado el reclamo que se hace en el manifiesto de Movimiento Ciudadano a una división de poderes efectiva. Por otro lado es justo el reclamo ético pero es necesario ver personas que testimonien la conveniencia y la belleza del servicio al otro en la política. ¿Cómo se puede recuperar el valor del servicio al otro?

Empezando por practicar un código de buenas actuaciones cotidianas, demostradas con hechos que avalen ese compromiso. Me gusta, por ejemplo, una sociedad como la estadounidense, de filosofía comunitaria, donde ante una dificultad sobrevenida, todos ayudan, todos se apoyan en la desgracia o el sufrimiento. Nadie deja de lado a nadie. España es el país de la solidaridad puntual coordinada, allá donde hay una catástrofe humanitaria o natural los españoles siempre somos los primeros en acudir a la llamada de socorro. Pero internamente nos falta cohesionarnos, trabajar en las fortalezas que nos unen y no en aquello que nos debilita. Y todo ello parte de la educación. Un sistema educativo que fomente esos valores y haga valer esas prácticas y comportamientos generará unos ciudadanos comprometidos con el éxito y sufrimiento ajenos, para compartirlo o para ayudar a solucionarlos. A diferencia de ciertos partidos y determinadas plataformas, Movimiento Ciudadano es una plataforma de educación, no de adoctrinamiento.

Existen otras iniciativas que comparten muchas de sus preocupaciones (Libres e Iguales, Sociedad Civil Catalana...) ¿Sería posible que se coordinaran sin que ello suponga una pérdida de la identidad de cada uno?

La coordinación es necesaria. Complementar filosofías que se complementan y comparten principios al 80% es imprescindible para conseguir los fines propuestos. No creo que haya que estar al 100% de acuerdo con un movimiento, plataforma o partido para integrarse en él. La fidelidad absoluta pertenece a las sectas. La libertad de asociarse y la crítica constructiva es propia de sociedades maduras y democráticas.

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