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24 SEPTIEMBRE 2018
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El hombre, el centro de la justicia

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La primera jornada de EncuentroMadrid 2015 tuvo como acto principal la mesa redonda “No hay paz sin justicia. No hay justicia sin perdón”. En ella participaron Julián Ríos, abogado y profesor de Derecho Penal en la Universidad Pontificia de Comillas, e Ignacio José Subijana, magistrado y presidente de la Audiencia Provincial de Guipúzcoa.

Muchos de los deseos que tenemos contienen grandeza. Otros son mezquinos. Unos buscan la paz y otros la discordia. Unos, el encuentro; otros, la guerra. La justicia, la paz y la verdad son cosas que todo hombre busca. Unas veces buscamos a través de vías adecuadas. Muchas otras, por vías que solo alejan del punto al que, en el fondo, querríamos llegar.

En el acto de este viernes Ignacio José Subijana arrancaba su intervención con una primera provocación al público: “La justicia tiene que ver con dónde y cómo ubicamos a los seres humanos”. Tras hacer un breve recorrido por los tres puntos elementales de la justicia penal (el infractor, la víctima y la ley), el magistrado ha considerado que el tipo de justicia más completa es la restaurativa, pues “intenta integrar elementos personales y elementos sociales”, lo que, según él, supone un cambio radical. “La justicia restaurativa brinda la oportunidad de comunicarse y, desde ahí, la posibilidad, tanto para una parte como para la otra, de que sus necesidades se respondan”. Ha subrayado que aplicando este tipo de justicia el juicio pasa de ser exclusivamente una decisión sobre si condenar a una persona o no a favorecer la atención, asistencia y comprensión de los implicados en él, que son, al contrario de lo que todos consideramos cuando etiquetamos a unos y a otros, personas. Subijana ha tratado la cuestión del perdón, algo que para una víctima “es una decisión muy íntima que no se puede imponer”, pero que, ha continuado, “permite construir un futuro no determinado por el delito”.

El otro ponente de la tarde ha señalado también la necesidad de que víctima e infractor, si es posible, se reencuentren. Julián Ríos, tras más de 25 años teniendo trato con personas que han cometido delitos graves, por un lado, y personas que han sufrido estos hechos dañosos, por otro, defiende que lo que mejor repara un daño grave es el perdón por parte de la víctima y el sincero arrepentimiento por parte del infractor. Asimismo, Ríos ha señalado que reducir a las personas a lo que han hecho –que significa reducirlas a ideas o conceptos– no sirve de nada. Ha puesto sobre la mesa situaciones que ha vivido en las que ha podido ser testigo de cómo lo que verdaderamente sana una herida tan profunda como la causada por un atentado terrorista es que una parte y otra se puedan encontrar en un espacio que favorezca el diálogo entre ellos, llevando esto, en última instancia, a la verdadera reparación. Solo así, ha subrayado, el corazón del hombre puede alcanzar el perdón y así “desatarse del todo el nudo del odio para poder liberarse y donarse, para poder amar”.

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