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22 MARZO 2019
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>Entrevista a Miguel Ángel Quintana Paz, promotor de Libres e Iguales

"La crisis política es más devastadora que la económica"

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 3  36 votos
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Miguel Ángel Quintana Paz, promotor de Libres e Iguales, es profesor de Ética en la Universidad Europea Miguel de Cervantes. Explica a www.paginasdigital.es la iniciativa Libres e Iguales y su diagnóstico sobre el momento que vive España.

¿Cuáles son los aspectos que más le preocupan sobre la situación política actual en España y que hace nacer a Libres e Iguales, y qué alternativas le parecen más urgentes?

Libres e Iguales nació en julio pasado cuando un grupo de periodistas, profesores universitarios, economistas, empresarios, artistas, científicos, escritores, juristas, historiadores... nos dimos cuenta de que compartíamos un diagnóstico, una preocupación y unas ganas. Las ganas, le avanzo ya, eran de no quedarnos parados, de hacer algo al respecto. ¿Al respecto de qué? Bien, lo cierto es que en España llevamos mucho tiempo hablando de la crisis económica. Pero nosotros pensamos que hoy nos rodea una crisis potencialmente incluso más devastadora que la económica, aun con todos los dramas y tragedias personales que esta ha acarreado. Se trata, como usted ha apuntado en su pregunta, de una crisis política. Pese a todos los problemas económicos que he mencionado, y que a menudo nos hacen centrarnos en exceso en lo más negativo, España vive hoy, y lleva viviendo desde 1978, en una de las creaciones más maravillosas de la civilización humana: una democracia liberal y un Estado de Derecho. Es decir, en un sistema político que, aun con nuestros fallos, reconoce al individuo unas libertades y una igualdad ante la ley que jamás en nuestra historia se habían dado. Un sistema, además, del que aún hoy, en 2015, carecen la mayor parte de los habitantes de nuestro planeta. Porque aunque un sistema político que nos hace a todos libres e iguales trate con igual dignidad a todos, eso no significa que guste a todos. Ni siquiera a todos los que vivimos disfrutando de él. De hecho, aprovechando que los períodos de crisis económica son, lógicamente, períodos turbulentos, muchos a los que no les gusta este sistema que nos hace a todos libres e iguales han querido aprovechar la ocasión para liquidárnoslo. O, al menos, para disminuírnoslo.

Desde Libres e Iguales pensamos que este ataque en España ha venido efectuándose, y se sigue efectuando, en dos frentes. Ambos frentes podríamos denominarlos como "populismos", pues ambos se excusan en una presunta voluntad "del pueblo", o "de la gente", para limitar nuestras libertades, nuestros derechos, nuestra igualdad ante la ley. Y también porque ambos idean (como está pasando en toda Europa) chivos expiatorios facilones ("los extranjeros", "los políticos", "la casta", "los ricos", etc.) como causa simplona de todos los males que nos aquejan. Por una parte está el populismo nacionalista, del que el año pasado hemos tenido un potente ejemplo en Cataluña. Los partidos nacionalistas han pretendido estar aupados en una "voluntad del pueblo" para quitarnos a los que no pertenecemos a ese "su pueblo" un derecho que nos reconoce la Constitución igual que a ellos, ni más ni menos: el derecho a decidir qué hacemos con la actual España.

Por otra parte, nos encontramos ante un populismo de nuevo cuño en España, pero de viejo cuño en nuestra siempre cercana Iberoamérica, que también pretende escudarse en lo que quiere la gente, los "buenos", frente a la malvada "casta" (que, básicamente, somos todos los que no comulgamos con ellos), para traernos la buena nueva de una democracia distinta a la actual, lo que a veces llaman una "democracia real" o "radical". Pero que es una democracia en la que el respeto escrupuloso a la ley, a los derechos de cada uno de nosotros, al sistema económico que hoy triunfa en Occidente, quedarían postergados en aras del mesianismo de un nuevo líder. Un líder que (él sí) sabrá llevarnos al cielo, que se deberá (dice) tomar por asalto e (imagino) apartando del camino a todos los que, pobrecillos de nosotros, no tengamos tan claro que ese líder nos lleve a cielo alguno (que quizá no exista en la Tierra), sino quizá solo a uno u otro infierno (los cuales, por desgracia, sí que se han vivido y se viven hoy en numerosos parajes del planeta, algunos tan cercanos como los de la ya citada Iberoamérica).

Frente a ello nuestra alternativa es muy simple: defender vigorosos el Estado de Derecho, esa creación maravillosa de la que hablé antes. Lo cual, naturalmente, implica mejorarlo (es muy mejorable, en España como en cualquier otro país de nuestro entorno). Pero no inmolarlo en el altar de unos u otros populistas.

Según su manifiesto fundacional, “hasta ahora el desafío secesionista no ha recibido la respuesta que merece”. ¿Qué medidas concretas más urgentes debe tomar el Gobierno frente al desafío secesionista catalán?

Un poco después de esa afirmación, damos en nuestro manifiesto fundacional algunas de las soluciones más urgentes. Decimos: "No existe un auténtico debate público sobre el fondo gravemente reaccionario del nacionalismo ni sobre las consecuencias de su proyecto para la libertad, la igualdad y la seguridad de los ciudadanos". Eso tan simple es lo que queremos proponer: debatamos. Hablemos nosotros y hablen todos los que lo deseen. Muéstrese a los españoles la historia de fractura, de dolor y a menudo incluso de sangre que ha envuelto al populismo nacionalista, en España y el resto del mundo, y escúchese también a los que lo defienden para que veamos quiénes resultamos más convincentes en un debate racional. Nosotros, a diferencia de los nacionalistas, no queremos excluir a nadie del debate (pensamos, naturalmente, que somos libres e iguales también en esto). Ellos dicen: "No, de este asunto queremos hablar solo los catalanes" (o "los blancos", o "los alemanes puros", en otros nacionalismos o segregacionismos que han marcado la historia) y nosotros en cambio queremos que todos a los que nos afectaría un cambio de España hablemos sobre España, en pie de igualdad.

Poca cosa quizá, ¿verdad? Pero lo cierto es que esta no es la vía que ha tomado el Gobierno de España, que debería ser el principal vigilante en alerta para conservar nuestras libertades. Bien es verdad que su actitud no resulta nueva: prácticamente todos los gobiernos que ha habido en España desde 1978 han adoptado frente al nacionalismo una postura un tanto acomplejada, quizá precisamente porque nos ha faltado a los demócratas españoles el citado debate. Un debate que muestre al nacionalismo no como aquellos compañeros de viaje ocasionales que combatían el franquismo junto a tantos demócratas, sino como esa amenaza populista que antes he descrito.

Por ello este Gobierno, y en general todos los gobiernos de nuestra joven democracia, han acabado pactando con el nacionalismo y concediéndole cada vez un poco más de sus reclamaciones, a veces quizá con la buena intención de calmar sus ansias. El fracaso de esa estrategia creemos que hoy está a la vista de todos: nunca han visto los nacionalistas tanto poder concedido como ahora y sin embargo nunca como ahora han redoblado sus reclamaciones, hasta llegar a su máximo posible (la secesión, la ruptura de España como espacio de libertades comunes). Hemos intentado calmar un fuego, el del nacionalismo, echándole cada vez más leña, dándole cada vez más poder, a ese fuego; quizá porque ignoramos eso, que el nacionalismo es un fuego y hacerle concesiones es solo alimentarlo con combustible. Y esa ignorancia acaso proceda de la falta de debate a la que me referí antes, y que desde Libres e Iguales queremos abrir.

Ni este ni ningún gobierno español debe intentar calmar las nuevas (y ya prácticamente maximalistas) demandas nacionalistas con más nacionalismo. Nadie debe estar tentado de "resolver" los problemas que nos genera el nacionalismo otorgándole poderes o privilegios nuevos. En España, como en cualquier democracia, el poder último, la soberanía, reside en los ciudadanos y ningún gobierno debe dar ni una micra de este poder soberano a nadie sin, como mínimo, consultarnos a todos. Pues es a todos nosotros a quienes nos pertenece, no a este o aquel presidente del gobierno.

Hay una relación inversa, a Estado más débil aumenta la presión de los nacionalistas.

Sí, es la táctica populista habitual: aprovecharse de los momentos de debilidad del contrario (en este caso, el Estado de los libres e iguales). Nada que no nos contara en su momento ya Maquiavelo.

La sociedad civil es, en muchas ocasiones, indiferente hacía la política que también se expresa en cosas cotidianas. ¿Cuántos de nosotros no somos indiferentes a implicarnos en la junta de la facultad, o en el Consejo Escolar del colegio de nuestros hijos…? Por otra parte en España tenemos una larga tradición de gobiernos paternalistas. ¿Cómo superar esta indiferencia? ¿De dónde nace en usted el deseo de vivir esta corresponsabilidad para buscar el bien social?

En efecto, una dictadura puede superarse políticamente con la aprobación de una Constitución como la de 1978; pero las mellas que ha hecho una dictadura en la cultura, en los modos de comportarse, en las relaciones entre la gente que la ha padecido tardan mucho más en superarse que lo que tarda en firmarse una Constitución. Una de esas mellas es la indiferencia política que las dictaduras inculcan en grandes capas de la población. Se dice incluso que Franco recomendaba a sus más cercanos colaboradores: "Usted haga como yo, no se meta en política". Cuando una sociedad sale de una dictadura está tan acostumbrada a que no se la tenga en cuenta en política que tarda en notar lo mucho que pierde si no se implica en ella. Pulula la corrupción, por ejemplo, si el político percibe que la sociedad no la castiga, o que no busca otras alternativas cuando los partidos principales se corrompen todos y, por lo tanto, "da igual a quien votes si todos roban igual".

Participar en política no significa trabajar como político, por cierto. Su pregunta hace bien en mencionar ya unos cuantos modos en que podemos participar en la gestión de las cosas comunes (pues eso es la política, gestión de lo común; no solo lo que unos señores con cargos importantes han declarado en televisión). Existen mil y una formas de asociarse y de implicarse para hacer una sociedad más libre para todos por igual. En España, sin embargo, las tasas de asociacionismo y de participación política continúan siendo inferiores a las de nuestros vecinos norteños.

En cuanto a la parte de su pregunta que me hace de modo más personal (mi estímulo para implicarme en mi sociedad), le diría que quizá soy buen ejemplo de esa misma indiferencia que estamos comentando, así que no la critico cual fiscal iracundo desde fuera: la conozco bien. Sé lo que es vivir en la generación X, convencido de que la mayoría de los problemas que tiene uno son personales y que lo político es demasiado inabarcable o demasiado lejano como para merecer la pena de verdad. Sé lo que es dedicarse a estudiar la política (mi especialidad como filósofo es precisamente la filosofía moral y política), pero no vivir implicado en ella. Ahora bien, por desgracia para España (pero por suerte para despertarme de ese letargo a mí), la situación de los últimos tiempos en nuestro país es tan delicada que incluso un perezoso como yo ha sentido el calor de las llamas cercanas. Y se ha decidido a levantarse y, en la medida en que le quepa, gritar que hay "¡Fuego!". Y me he decidido también a lanzar unos cuantos cubos de agua a ese incendio que quiere carbonizar nuestra libertad, que es también mi libertad.

Existen otras iniciativas que comparten muchas de sus preocupaciones (Movimiento Ciudadano, Sociedad Civil Catalana...), ¿sería posible que se coordinaran sin que ello suponga una pérdida de la identidad de cada uno?

Por supuesto, estamos ya coordinados y sería absurdo pretender tener ninguna exclusividad aquí. En nuestro manifiesto fundacional hacíamos incluso un llamamiento a los principales partidos que defienden nuestra igualdad y libertad como españoles (PP, PSOE, UPyD y Ciudadanos) para que pactaran firmeza en este asunto. No todos lo recibieron bien, por cierto, lo que corroboró nuestro diagnóstico: vivimos tiempos graves. Ese llamamiento lo repetimos en nuestro más reciente manifiesto, de marzo pasado, en que alertábamos sobre los populismos. Movimiento Ciudadano, que usted menciona, parece muy vinculado a uno de esos partidos a los que hacíamos nuestro llamamiento, Ciudadanos, así que por supuesto está incluido en tal propósito. Si me permite la referencia personal, yo mismo tengo buenos amigos allí y sé que unos y otros sabemos que estamos en una lucha similar.

En cuanto a Sociedad Civil Catalana, no podría describir en una simple entrevista la encomiable labor que está realizando en pro de la sensatez justamente en una comunidad autónoma muy castigada por un populismo, el nacionalista. Ahora bien, eso es precisamente lo que nos distingue de ellos y el motivo por el que, cuando creamos Libres e Iguales, pensamos que veníamos a cubrir un hueco. Sociedad Civil Catalana es, como su nombre indica, catalana. Pero el nacionalismo no es un problema solo de los catalanes o solo de los vascos, sino que nos atañe a todos los españoles. Asumir lo contrario sería, precisamente, conceder a los nacionalistas demasiado: que lo catalán no es español y viceversa. Cuando pensábamos en inventar Libres e Iguales notábamos que faltaba un canal para todos aquellos españoles que queremos defender nuestra Constitución desde toda España, no solo desde Cataluña, aunque también en Cataluña. Y creamos ese canal.

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>Reconectar el voto y la experiencia social

"La crisis política es más devastadora que la económica"

Juan Carlos Hernández

Analizamos en profundidad con Daniel Innerarity el momento de la campaña electoral. Para el catedrático de Filosofía Política, existe una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político.

En las campañas electorales se producen situaciones de polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Exageramos cuando aseguramos que se disuelve el “nosotros compartido? ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Me da la impresión de que hay estrategias de los partidos, de unos más que de otros, que han puesto en marcha dinámicas que luego son difíciles de parar. En términos estructurales me parece que se podría hablar de una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político. ¿En qué se caracteriza una campaña? En que polariza y se critica al adversario (a veces en exceso). El problema es que luego hay que pactar con él y aquellas estrategias que sirvieron para ganar dificultan posteriormente la acción de gobierno, cuando se requiere la colaboración del adversario.

¿La polarización política es un falso espejo de la vida social? ¿En nuestro espacio público hay sujetos que se narran, hay relaciones interpersonales y relaciones entre entidades sociales más sanas de las que se dan en la política de partidos?

Es normal que en la política haya una dramatización de los antagonismos que no tiene por qué coincidir con el que hay en la vida real. En la política hay siempre esos dos elementos (antagonización y escenificación) y los ciudadanos tendríamos que aprender a descodificar un poco lo que observamos en la esfera política. Lo que ocurre es que a veces en la vida los personajes que interpretamos terminan devorando a la persona que somos.

Los estudios sociológicos reflejan un interés sostenido por lo político, pero una desafección hacia los líderes políticos. Parece imposible pensar en la política como una vocación animada por un ideal. ¿Qué nos ha pasado? ¿Tenemos graves carencias culturales y educativas?

En mi último libro “Comprender la democracia” analizo un problema que me preocupa desde hace tiempo. Hablamos de una ciudadanía que decide y controla, pero lo cierto es que carecemos de las capacidades necesarias para ello por falta de conocimiento político, por estar sobrecargados, incapaces de procesar la información cacofónica o simplemente desinteresados. El origen de nuestros problemas políticos reside en el hecho de que la democracia necesita unos actores que ella misma es incapaz de producir. Una opinión pública que no entienda la política y que no sea capaz de juzgarla puede ser fácilmente manipulable.

'El entrelazamiento de los destinos colectivos impide definir nuestro bien como el reverso del mal de otros'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  5 votos
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"La crisis política es más devastadora que la económica"

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

"La crisis política es más devastadora que la económica"

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

"La crisis política es más devastadora que la económica"

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  16 votos
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>Entrevista a Daniel Gascón

"La crisis política es más devastadora que la económica"

Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Daniel Gascón, es escritor, traductor y editor de la edición española de la revista Letras Libres. “A pesar de las circunstancias actuales, de una conversación pública irresponsable y propensa al antagonismo, las instituciones de la democracia liberal resisten”, afirma el articulista del periódico El País.

En un editorial de este periódico se afirmaba que “la democracia requiere de una conciencia del nosotros, de un bien común para aquellos que pertenecen a una comunidad siempre superior a los intereses de los grupos particulares y a sus diferencias. Es lo que ha desaparecido”. ¿Qué le sugiere esta afirmación?

Me parece que se produce una especie de rechazo a ciertos impulsos disgregadores: social y culturalmente rompen algunos vínculos; económicamente estamos en una situación más inestable e individualista. El mundo del trabajo ya no es como antes, una cierta idea de identidad que tenía que ver con la clase, con lo que eras y hacías, se debilita. El Estado-nación tampoco sirve para muchos de esos problemas. No hay otro modelo económico viable que la economía de mercado desde el 89, pero este tiene fallos y produce injusticias. Creo que son factores que influyen en una percepción de la identidad amenazada, y que eso tiene que ver con el rebrote de los nacionalismos, del repliegue. Defiendes algo que crees que corre peligro de desaparecer.

Muchos grupos tienden a intentar defender sus intereses particulares, que pueden ser legítimos, pero que a veces pueden caer en una estigmatización del que piensa distinto. Mark Lilla habla de una “política de la identidad”. ¿Podría ayudar el juicio de Lilla a explicar lo que está ocurriendo?

Estamos en un tiempo de subjetivismo y polarización. Es más importante el elemento expresivo, nuestra visión sobre el mundo, que lo que sucede fuera. Lilla dice que el énfasis en la identidad por parte de los progresistas ha sido contraproducente, porque debilita la unión que permitiría la victoria de la izquierda. Para él, tienes que ganar para defender los derechos de las minorías, tienes que buscar un discurso que unifique para luego implementar tu programa. Un problema de esa idea es que a lo mejor estás hablando de un mundo que ya no puede ser. El discurso encajaba en una comunidad más homogénea y afianzaba una coalición de votantes que ahora parece más complicada por muchos factores. Otros dirían que ese universalismo, que se presenta teñido de nostalgia, no dejaba de ser un particularismo, y que lo que se presentaba como algo para todos era menos inclusivo de lo que pensamos.

¿Cómo se pueden traducir sus ideas a la realidad española?

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

"La crisis política es más devastadora que la económica"

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

"La crisis política es más devastadora que la económica"

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

"La crisis política es más devastadora que la económica"

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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>Entrevista a Joseba Arregi

"La crisis política es más devastadora que la económica"

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Entrevista a Tulio Álvarez

"La crisis política es más devastadora que la económica"

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

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