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7 DICIEMBRE 2016
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>Entrevista a Pierluigi Magnaschi

Isis. Una estrategia distinta a la del 11-S

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¿Qué análisis hace de los atentados que el viernes sacudieron Francia, Túnez, Kuwait y Somalia?

Esta cadena de atentados documenta una estrategia muy distinta de la de Bin Laden. El atentado a las Torres Gemelas se preparó durante siete años y fue en cierto modo un evento único, mientras que el Isis muestra su capacidad para golpear simultáneamente en tres continentes distintos. Con la cómplice estupidez de Occidente, porque si no hubiera sido por Putin, EE.UU, Francia y Reino Unido habrían atacado a Assad, haciendo así el trabajo que ahora está haciendo el Isis. Si la verdadera causa de la actitud de Washington, París y Londres no fuera la ignorancia, podríamos decir que Occidente ha hecho todo lo posible para generar unas bases favorables al desarrollo del Isis.

¿A qué estrategia responden los atentados?

Al Baghdadi está demostrando una brutalidad que se multiplica y persigue el objetivo de desestabilizar el mundo entero. Es sobrecogedor ver estos atentados en cadena, como también lo son las decapitaciones, que nos llenan de consternación e incomprensión. Desde este punto de vista, es emblemático el video de los prisioneros ahogados en una jaula.

¿Por qué esta violencia tan gratuita?

Un psicópata asesino en serie comete delitos atroces, pero los esconde. En cambio, por parte del Isis vemos el deseo de comunicar a los demás su brutalidad supera cualquier pulsión homicida. De hecho, así lanza un mensaje político de extraordinario alcance mediático y capaz de sembrar el pánico.

¿Tras estos atentados se esconde una coordinación real?

La coordinación directa de Al ¬Baghdadi se limita a Siria e Iraq, mientras que fuera de esta zona el líder del califato ha instalado intencionadamente una serie de procesos de imitación. Un magrebí que vive en la periferia de Lyon y se siente oprimido, fácilmente puede terminar viendo en el Isis la esperanza de una patria político-religiosa que se está realizando.

¿Hemos dejado entrar al “caballo de Troya” que nos terminará destruyendo?

El verdadero caballo de Troya no son los inmigrantes, sino el sentido de culpa de Occidente. Nos sentimos como explotadores colonialistas, y eso nos convierte ahora en sus siervos. Desde la óptica del multiculturalismo, no se ha buscado la integración de los jóvenes árabes de segunda o tercera generación. Estos se sienten igual que los más decepcionados por el modelo occidental, y esa exclusión la interpretan como hostilidad hacia ellos por ser musulmanes.

¿Por qué?

El sueño de los italianos que hace un siglo emigraban a Francia era que sus hijos fueran en todo idénticos a los franceses. Para la comunidad islámica esto no va, y en vez de enseñarles el francés, el inglés o el italiano se dedican a impartir cursos de árabe en los colegios. El resultado es que una joven inmigrante de tercera generación que vive en Occidente no solo no ha entendido que tiene el derecho de casarse con quien quiera, estudiar y no llevar velo, sino que son justo esas condiciones las “óptimas” para atraparla más fácilmente.

También existen comunidades musulmanes muy fuertes en Italia, Alemania y Reino Unido, ¿Por qué han atacado precisamente en Francia?

En Francia existe un arraigo musulmán desde antiguo, procedente de Argelia, con una comunidad que se siente muy excluida. En el centro y sur del país hay ciudades donde los árabes son mayoría, llegando a ser líderes en zonas totalmente abandonadas. En parte han vencido, porque han creado guetos autónomos, pero de este modo se han aislado. Frente a estas personas el Estado francés es intrínsecamente anti-musulmán. Los que viven en estos suburbios se sienten abandonados o perseguidos.

¿Qué deben hacer Europa y Estados Unidos?

En primer lugar, revisar los esquemas culturales para evitar cualquier coartada a la clase dirigente musulmana. Hay que dar a las personas de fe islámica que viven en Europa la certeza de que si se comportan de una cierta manera serán bien acogidos y considerados como ciudadanos de primera. Pero también hay que usar la fuerza, porque el Isis nos está aplastando. Y deben hacerlo los americanos, puesto que los europeos no están dispuestos a medirse con las consecuencias políticas de una guerra ni con las víctimas humanas que esto comportaría. No nos hagamos ilusiones con que el Isis podrá ser derrotado con los drones.

¿Y si el objetivo del Isis fuera precisamente el de atraernos hacia una guerra sobre el terreno?

Los juegos políticos y bélicos son siempre múltiples, pero el dato de hecho es que el Isis quiere extender el califato y si no le frena Occidente no lo hará nadie. Los Estados de Oriente Medio, como Siria, Turquía, Arabia Saudí e Irán, sobre el papel son todos contrarios a Al -Baghdadi, pero en su doble juego también se muestran favorables.

¿Por qué está tan seguro?

Piense por ejemplo que el Isis vende cada día petróleo por el valor de un millón de dólares. Evidentemente, lo compra una parte de los 30 estados que forman parte de la coalición anti-califato. Los países de Oriente Medio están esperando a ver cómo evoluciona la expansión militar del Isis, esperando que sus enemigos resulten perjudicados. En esta diáspora de posiciones tan distintas y conflictivas, el único que tiene un plan coherente es Al Baghdadi, y no debemos sorprendernos porque de momento vaya ganando.

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