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20 MARZO 2019
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¿Por qué Podemos puede?

Carlos Bueno | 0 comentarios valoración: 2  105 votos
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La formación que lidera Pablo Iglesias ha sabido afrontar los conflictos que España ha aplazado durante años esperando que se resolviesen por sí solos o que se terminasen olvidando.

Desde su nacimiento como partido, en septiembre de 2014, Podemos se fijó un objetivo claro que ha perseguido desde entonces: vencer las elecciones generales para cambiar la política de este país. Hoy, con más de cinco millones de votantes y 69 diputados en el Parlamento, se puede afirmar que lo ha logrado. Es evidente que el triunfo de la formación que lidera Pablo Iglesias no se lo ha otorgado ser la fuerza más votada –es la tercera–, sino haber conseguido acabar con la concepción, hasta ahora inamovible, de que una victoria electoral concede al partido que la obtiene el poder de imponer su criterio y sus intereses al conjunto de la ciudadanía.

Llegados a este punto, 'gobernabilidad' y 'pactos' son las palabras más repetidas tanto por la mayoría de medios de comunicación como por los viejos partidos, que permanecen aún aturdidos por la sacudida electoral del domingo y que no han asimilado todavía que estos conceptos pertenecen ya al pasado y no son funcionales para explicar la nueva realidad política de España. La gobernabilidad a la que tantos apelan y la estabilidad que reclaman son las que este país ha padecido durante los últimos años y las que han traído a la situación actual, de la mano de mayorías absolutas y pactos poselectorales, como si estos fueran sinónimos de responsabilidad y de orden social. Y nada más lejos de la realidad. De hecho, Podemos le debe buena parte de su éxito a la irresponsabilidad de los partidos tradicionales, desprestigiados no solo por los inagotables casos de corrupción que emergen en sus sedes, sino también por la forma en que los han afrontado.

No obstante, y a pesar del evidente rechazo que ha generado en la sociedad española la impunidad con la que nuestra clase política ha llegado incluso a institucionalizar y a legalizar la corrupción a través de la politización de la justicia y de las llamadas puertas giratorias por citar dos ejemplos flagrantes, son muchas más las razones que explican el ascenso de Podemos.

La primera de ellas es que en España se ha producido un cambio generacional que ha tenido como resultado el que una inmensa mayoría de jóvenes no nos sintiéramos ya identificados con los adjetivos políticos hasta ahora empleados, izquierda y derecha, pues no encontrábamos diferencias sustanciales entre los partidos que se posicionaban en uno u otro lado. Las encuestas del CIS, que otorgan porcentajes de voto irrisorios a los partidos tradicionales entre los votantes de 18 y 25 años, son bastante reveladoras en este sentido. Millones de jóvenes nos sentíamos políticamente huérfanos, ya que, hasta la llegada de Podemos, teníamos la sensación de que las fuerzas políticas que se habían estado turnando en el gobierno cada ocho años dirigían sus discursos a la economía y a los mercados, dos conceptos abstractos y volátiles que han monopolizado las preocupaciones de la clase dirigente, que ha tratado de convencer a la población española de que su bienestar pasaba por no enfadar a estas nuevas deidades. No se puede afirmar que esta forma de entender la política sea exclusiva de España, pues la crisis ha golpeado con fuerza en todo Occidente. Sin embargo, este país ha sufrido especialmente los estragos, con una tasa de paro de más del 20% y decenas de miles de jóvenes exiliados. Antes de 2008 ser un 'mileurista' era sinónimo de frustración y de descontento, hoy sería para muchos de nosotros un privilegio ingresar 1.000 euros en la nómina todos los meses. Esta situación se puede tratar de explicar con más o menos atino, pero desde luego, no se puede justificar de ninguna de las maneras. Ante este panorama, Podemos ha dirigido su discurso a las personas, ha señalado las desigualdades y ha ejercido la labor de contrapoder que le correspondía ejecutar a la prensa, más atenta a las cuentas de Twitter de los nuevos concejales.

Otra de las claves del ascenso de Podemos es la gran cualificación de sus dirigentes, muchos de ellos provenientes de la Universidad Complutense de Madrid, una institución que a pesar de sus directivos y de los constantes recortes que sufren sus presupuestos, sigue contando con su activo más importante, los profesores que allí trabajan y que demuestran ser capaces de influir notablemente en la sociedad española. En el caso de los dirigentes de Podemos, de la facultad de ciencias políticas y sociología, nadie podrá negarles el logro de haber transformado este país, habiéndose curtido previamente asesorando a otros gobiernos tanto en Latinoamérica como en Europa. Quizás si los principales partidos hubiesen buscado consejo en las universidades públicas en lugar de rodearse de asesores cuyos méritos se reducían a su lealtad, no tendrían enfrente a la tercera fuerza política. Podemos no despreció ni desoyó la voluntad de cambio de los jóvenes que el 15-M de aquel año 2011 tomaron las plazas y le dijeron al poder: 'Ya basta, hasta aquí hemos llegado'. La formación morada supo canalizar toda esa frustración y transformarla en un proyecto político que el pasado domingo dio sus primeros frutos ya maduros.

El hecho de haber sido la única formación política que ha propuesto una solución a las demandas nacionalistas explica por sí solo sus buenos resultados en comunidades como el País Vasco y Cataluña, donde se han alzado hasta el primer puesto y han relegado tanto a PP como al PSOE a ser partidos prácticamente testimoniales.

Pero si hay una razón que explica por encima del resto la irrupción de Podemos como fuerza representativa de más de cinco millones de personas en este país, es que por fin, después de tantísimo tiempo, han tratado a los españoles como adultos. Su máxima 'si no haces tú la política, la harán otros por ti' ha calado en una población que parecía despolitizada y puerilizada, sumida en un profundo letargo. España tiene una serie de conflictos constantemente aplazados que ya no pueden esperar más para resolverse y que hasta ahora han sido conscientemente ocultados en aras de una convivencia y de una reconciliación que no han sido tales, pues todo proceso de transición tiene tres requisitos indispensables: verdad, justicia y reparación. Ninguno de ellos se ha dado en este país para forjar dos relatos indispensables que nos perseguirán irremediablemente hasta que hayan sido resueltos. Uno es el de la transición y otro es el de la lucha contra ETA. En el caso del final de la banda terrorista, el discurso que se pretende hacer es el de una superación que no es tal, representada por la exitosa película 'Ocho apellidos vascos', que viene a decir que 'aquí no ha pasado nada y primero paz y después gloria', una infamia que atenta contra la memoria de todas las víctimas. El otro gran relato es el de la transición, un proceso encumbrado hasta los altares celestiales de la política y que no puede ser rebatido, ni siquiera parcialmente. Así que debemos obviar todas las sombras del proceso, como la afirmación de que fue Juan Carlos de Borbón, el heredero político del dictador Francisco Franco, el que trajo la democracia a España, olvidando que muchísimos de los que murieron defendiéndola del franquismo permanecen aún enterrados en las cunetas. No es baladí que Pablo Iglesias, tras el triunfo electoral del pasado domingo, dedicase sus primeras palabras a recordar a grandes personalidades de este país como Federico García Lorca, Dolores Ibárruri, Riego, Rosalía de Castro, Clara Campoamor... en los que muchos encontramos a nuestros referentes ideológicos y que han permanecido silenciados y ocultos porque eran disonantes con el relato idílico de la transición. No en vano, al término de la celebración podían escucharse los acordes de la guitarra de Paco Ibáñez, quien dotó de música a los versos de Rafael Alberti que dicen así: “¡A galopar, / a galopar, / hasta enterrarlos en el mar!”. Somos muchos los españoles que hemos enterrado nuestros miedos, que ya no tenemos miedo a la historia, ni a la economía, ni a los mercados, ni a la política, ni por supuesto, a la democracia. No tenemos miedo y queremos tomar las riendas del presente. Ya no aceptamos que sean otros los que pretendan asustarnos para arrogarse el deber de protegernos y de hacer política por nosotros.

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¿Por qué Podemos puede?

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  11 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

¿Por qué Podemos puede?

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

¿Por qué Podemos puede?

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  15 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

¿Por qué Podemos puede?

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

¿Por qué Podemos puede?

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

¿Por qué Podemos puede?

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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>Entrevista a Joseba Arregi

¿Por qué Podemos puede?

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Entrevista a Tulio Álvarez

¿Por qué Podemos puede?

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

El otro es un bien, también en política

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El caballero de la mano en el pecho

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