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8 DICIEMBRE 2016
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>Estampas de Tierra Santa

¿Hecho aislado?

José Miguel García (Jerusalén)

Con motivo del levantamiento de la excomunión de los obispos ordenados por Mons. Marcel Lefebvre, se han conocido las lastimosas declaraciones de uno de ellos sobre los judíos asesinados en las cámaras de gas durante el Tercer Reich en Alemania. Hace ya algunas semanas diferentes grupos e instituciones judías habían manifestado públicamente su malestar. En estos últimos días, el Canal 10 de la televisión israelí en su programa nocturno Ha-layla ha decidido dar una lección a la Iglesia y la comunidad cristiana realizando una serie de programas cuyo único objetivo es denigrar y difamar al cristianismo. El programa, en las dos emisiones realizadas, comienza con unas palabras del presentador dando las razones de por qué realiza estos servicios y luego proyecta un vídeo donde se ridiculizan groseramente los dogmas y creencias de la fe cristiana. El presentador introduce el programa: "En la Iglesia cristiana cada semana hay cardenales, arzobispos, sacerdotes, monjes o chicos del coro que vuelven a la carga. Niegan el holocausto y yo he decidido que, en lugar de enfadarme, les voy a golpear en la espalda negando el cristianismo. No estoy bromeando; alguien les tiene que dar una lección, y es lo que vamos hacer nosotros ahora". Y hace ver diferentes imágenes, de muy mal gusto y soeces, donde se niegan los milagros, se ridiculiza la última cena, se dice que la Virgen fue una prostituta, se habla de Jesús de forma denigrante, etc.

Lo primero que piensa uno es que alguna institución o grupo judío habrá reaccionado contra esta explícita ofensa del cristianismo, dada la sensibilidad que tienen para percibir la injusticia cuando les afecta a ellos. O al menos, recordando la máxima sapiencial "trata a los demás como quieres que te traten", habrán manifestado inmediatamente su repulsa. Hasta el presente sólo el rabino M. Melchior, presidente de la comisión de educación, cultura y deporte; por obligación del cargo ha respondido a una carta dirigida a él expresando la repulsa por el programa. En su misiva afirma: "Como judío y como rabino de Israel lamento cada vez que se ofende la imagen del hombre... que es también la imagen de Dios en el hombre". El director del programa ha prometido futuras excusas en una próxima emisión. Pero ¿habrá alguna conferencia de asociaciones judías que manifestará su repulsa ante métodos semejantes? ¿Alguna asamblea de rabinos hará público algún comunicado condenando esta ofensa religiosa? ¿Algún político o intelectual judío manifestará su indignación por este trato injusto al cristianismo? ¿Se despedirá al presentador y responsable de este programa? Es difícil de imaginar. En Israel es un delito el proselitismo religioso; pero en el código israelí no se contempla la difamación de las religiones, y en especial del cristianismo. Por eso se explica que en este Estado se publiquen artículos periodísticos y libros difamatorios contra la fe cristiana y no suceda nada; se emitan programas televisivos y de radio criticando duramente a la Iglesia o echando basura sobre su historia y su presente y ningún autor o editor acabe ante el juez. Lamentablemente el programa emitido por Aruz 10 no es un caso aislado. La hostilidad contra el cristianismo es algo muy difundido en la sociedad israelí.

Buen ejemplo de ello son estos párrafos de la carta que la asamblea de los obispos católicos de Tierra Santa ha escrito para condenar estas emisiones. "En estos días, durante un show nocturno en el Canal 10, se han lanzado una serie de ofensas horribles contra nuestra fe y, por consiguiente, contra nosotros, los cristianos. El espectáculo ha dirigido sus ataques contra las figuras más sagradas de nuestra fe cristiana, con el intento, como el director del espectáculo específicamente ha declarado, de destruir el cristianismo. De este modo, Canal 10 se ha utilizado para profanar las figuras más santas del cristianismo ofendiendo a cientos de miles de ciudadanos cristianos israelíes y muchos millones de cristianos de todo el mundo.

Los obispos católicos de Tierra Santa consideran semejante programa un síntoma de los grandes problemas que perturban nuestra sociedad, como la intolerancia, el rechazo a aceptar y respetar a los demás y el odio inherente. Más aún, los responsables de la Iglesia ven este incidente reciente en el contexto más amplio de los continuos ataques contra los cristianos en todo Israel a lo largo de años. Sólo hace unos meses, copias del Nuevo Testamento fueron quemadas públicamente en el patio de una sinagoga de Or Yehuda. Desde hace años, el cristianismo ha estado esforzándose por poner fin a algunas manifestaciones de antisemitismo, ¿y ahora los cristianos en Israel se convierten en víctimas de manifestaciones indignas de anti-cristianismo?".

Aparte de la injusticia flagrante que se ha cometido atribuyendo el pensamiento de un solo hombre a toda la comunidad cristiana, lo terrible es que vivimos en la banalidad del mal. Todo lo que sucede es aceptado sin oponer resistencia. La televisión emite el programa sin ser consciente de la gravedad, el presentador se muestra complacido en herir profundamente el sentimiento religioso de los cristianos, la audiencia no reacciona exigiendo la suspensión inmediata de estos agravios contra el cristianismo. Con agudeza Hannah Arendt identificaba en esta superficialidad, en esta trivialidad, el origen de la terrible persecución que sufrió su pueblo durante el régimen nazi. Y lo extraño, lo sorprendente, es que el mismo pueblo que sufrió en su propia carne este mal terrible promueva en la actualidad las mismas actitudes que fueron origen de tanto sufrimiento.

Diferentes Papas has pedido perdón al pueblo judío por todos esos hechos desgraciados en varias ocasiones; seguramente la más solemne y pública fue realizada por Juan Pablo II en la misma Jerusalén el año 2000, junto al Muro de las Lamentaciones. La Iglesia católica ha condenado sistemáticamente todo tipo de antisemitismo; bien conocida es la declaración Nostra aetate del Concilio Vaticano II. Desde hace años se ha empeñado decididamente en un diálogo franco con la comunidad judía en diferentes foros. La Iglesia católica implora de Dios la gracia de una verdadera conversión y promueve decidida un cambio de mentalidad en relación con el judaísmo. Continuamente valora la tradición judía recogida en sus libros santos; es más, reza diariamente al Dios común con la plegaria de los Salmos. Y mientras, ¿qué ha hecho el judaísmo? ¿Qué hechos se pueden enumerar del cambio que se está produciendo en este pueblo respecto al cristianismo? ¿Cuántas condenas públicas y formales se han realizado en la sociedad judía de la persecución sistemática que sufre el cristianismo en diferentes partes del mundo? ¿Cuántas instituciones o grupos judíos han pedido perdón por las injusticias que el judaísmo ha infligido a lo largo de la historia al cristianismo? Creo que el cambio de mentalidad debe ser recíproco. Y programas como los emitidos en el Estado de Israel favorecen muy poco este cambio en la sociedad judía.

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