Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
20 OCTUBRE 2019
Búsqueda en los contenidos de la web

>Entrevista a Mikel Azurmendi

'Europa necesita llamar de nuevo al jardinero'

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  449 votos
Vota 1 2 3 4 5
Resultado 3  449 votos

Mikel Azurmendi es uno de los invitados estrella del EncuentroMadrid de este año, que va a tener lugar del 8 al 10 de abril en el Pabellón Satélite de la Casa de Campo de Madrid. Azurmendi, antropólogo y escritor laico, participará en una mesa redonda con el filósofo Constantino Esposito. A debate, la situación de Europa. Hace 250 años Europa, en pleno apogeo de la Ilustración, creyó haber encontrado la fórmula para superar diferencias y conflictos: afirmó una serie de principios y de valores –como la libertad, la igualdad, la dignidad de toda persona– que parecían evidentes en sí mismos. No hacía falta discutir sobre sus fundamentos. Se creía que podían fundamentar la convivencia. Ahora es diferente. La crisis de refugiados y la crisis económica han puesto en cuestión el ideal de construcción europea, quizás hayan hecho aflorar un problema previo. Se cuestiona Schengen, se cuestionan los fundamentos de la Unión. Parecemos condenados a oscilar entre el buenismo y la xenofobia, Europa es una tierra en la que se afirma cada vez con más dificultad que el otro sea un bien. Hay miedo y desconcierto. Triunfan fórmulas utópicas. PaginasDigital.es ha conversado con Mikel Azurmendi sobre el tema de la mesa redonda que tendrá lugar en el EncuentroMadrid.

En su libro “La bellezza disarmata”, Julián Carrón afirma que: "(en Europa) se ha intentado afirmar los valores independientemente de aquello que los ha hecho germinar. En esta perspectiva, si la Iglesia ha sido útil para llegar a un cierto nivel de autoconciencia del hombre, una vez que este ha sido alcanzado se debe prescindir de ella". Pero este intento ha fallado. Ratzinger hablaba de "desmoronamiento de los sentimientos humanitarios". ¿Cómo valora este análisis? ¿Qué puede aportar el cristianismo a la Europa actual?

Cuando un jardinero inventa un esqueje de flor maravillosamente capitosa y la hace germinar en tiestos de tierra apropiada, nadie de sentido común medianamente sano se apropia de la flor, arrincona al jardinero y lo expulsa del jardín. Europa necesita llamar de nuevo al jardinero por si recuperamos el secreto de esa flor: la bondad de la vida (humana), la conversación con los maestros jardineros del pasado a fin de lograr modelos de excelencia y la realización de los bienes inherentes a nuestras actividades.

En su discurso en el Bundestag, Benedicto XVI afirmó: "a la pregunta de cómo se puede reconocer lo que es verdaderamente justo, y servir así a la justicia en la legislación, nunca ha sido fácil encontrar la respuesta y hoy, con la abundancia de nuestros conocimientos y de nuestras capacidades, dicha cuestión se ha hecho todavía más difícil". ¿En qué se sostiene hoy la cultura europea, la forma de legislar? ¿Cómo se puede reconocer hoy lo que es verdaderamente justo?

Nuestra forma de legislar tras un debate racional sin coacción en el parlamento requiere una masa ciudadana instruida e informada. Y un control estricto de nuestros elegidos. Ni los medios de comunicación ni los partidos políticos están contribuyendo a ello de manera orquestada, notoria. Más bien prefieren desinformarlo y manipularlo, convirtiéndolo periódicamente en mero votante. Hoy, por lo general, no es posible reconocer si una ley es más justa que cualquier otra alternativa. Con sensibilidad moral únicamente nos queda la posibilidad de reconocer su daño directo en las personas, como es el caso de esta ley europea por la deportación masiva de refugiados hacia Turquía. O como lo es nuestra actual ley del aborto.

Julián Carrón se pregunta en el libro mencionado, "¿cuál es el camino para renovar la fundación de nuestra vida común?". ¿Puede aventurar usted una respuesta?

Si lo supiese, escribiría sobre ello pero tengo para mí que es importante abrir la mente a cuestiones que carecen de respuesta fácil, una educación hacia el sentido del silencio y del respeto por la vida, y un sentimiento de compasión por los humanos así como por los demás seres y por el mundo mismo.

Don Giussani, fundador de Comunión y Liberación, insistía en la urgencia de redescubrir y comunicar el cristianismo en sus elementos originales, como acontecimiento cargado de atractivo, que aferra al hombre por su belleza, por su correspondencia con las exigencias del corazón. El EncuentroMadrid este año lleva por título “Europa, un nuevo inicio”. A la luz de esta idea de don Giussani, ¿es posible un nuevo inicio en Europa?

Temo bastante la idea de “un nuevo inicio”, tanto como la de construir el “hombre nuevo” y sepultar lo viejo. ¿Por qué ansiar una Europa joven o recién nacida? ¿Existe el camino iniciático para lograrlo? Seguramente lo que quisiéramos expresar es que es posible corregir nuestras incompletitudes políticas; negar lo pernicioso de nuestra cultura; desandar determinadas sendas morales y abrir nuevo camino en el punto mismo de la desviación; hacer más luz en nuestra cooperación con el resto dañado en el mundo.

>Comentar

Sólo los usuarios registrados pueden insertar comentarios. Identifíquese.

0Comentarios

<< volver

>SÍGUENOS EN

>Entrevistas

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja