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3 DICIEMBRE 2016
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Sin duda, Patxi lehendakari

Fernando de Haro

Éste es el Paxti López, que el PSOE que le hizo caso a Juan Luis Cebrián en 2001 y convirtió a Mayor Oreja en un apestado, puso para sustituir a Nicolás Redondo; el que se reunió con Batasuna, que propuso un estatuto que sustituyera al de Gernika y que se iba a parecer mucho al de Cataluña, y que también incluía una consulta para no ser menos que el de Ibarretxe, y que seguía los pasos que le marcaba Jesús Eguiguren y su tesis doctoral, luego libro El arreglo vasco, que le gusta tanto a Otegi y que sirvió de inspiración en la negociación con ETA. Pero este Paxti López que los socialistas vascos intelectuales que llegaron después que los socialistas vascos obreros, acompañados por la  gente de Euskadiko Eskerra, la gente que se reunía en casa de Mario Onaindia, miraron siempre por encima del hombro porque era un "chico de sede", de los que no han tenido más horizonte que la burocracia del partido, incapaz de acabar los estudios porque no le gustaban, es el que puede acabar con 30 años de gobiernos nacionalistas en el País Vasco.

Las ha hecho pardas y puede volver a hacerlas. ¿Y qué? Álvaro de la Rica recogía este martes en su blog (alvaro-hobbyhorse.blogspot.com/) el testimonio de unos europarlamentarios que han visitado en los últimos días el País Vasco y que han quedado sorprendidos de cómo son negados sistemáticamente los derechos humanos. Él mismo, que vive en Pamplona,  cuenta que en la clase de su hijo mayor los abuelos de tres de sus compañeros han sido asesinados. No es, por desgracia, un testimonio extraordinario. Por eso, porque existe la posibilidad de un Gobierno definitivamente contundente con el terrorismo es cínico que El País en su editorial "La Paradoja vasca" de este miércoles (www.elpais.com/articulo/opinion/paradoja/vasca/elpepuopi/20090304elpepiopi_1/Tes) ande planteando dudas sobre si es o no democrático que no sea el PNV el que gobierne cuando ha sido la fuerza más votada. "El mandato de las urnas es que hay que poner fin a la década marcada por el empecinamiento de Ibarretxe. Y que los socialistas tienen la llave del futuro Gobierno. Y que deben jugar un papel determinante en el cambio que los ciudadanos han votado en Euskadi. Todo eso está meridianamente claro. Que eso mismo pueda o deba hacerse sin el PNV está bastante menos claro", concluye la oscura pieza.

¿Por qué no está claro? Por el mismo prejuicio destructivo que llevó al diario de Polanco a acabar con el constitucionalismo de 2001, por frentismo anti-PP. Un País Vasco no gobernado por nacionalistas puede acelerar el fin del terrorismo, respetando las reglas del Estado de Derecho, y ése es un imperativo de tal magnitud que cualquier otra consideración casi sobra. Luego están los beneficios derivados de que, al menos en una cuestión crucial, en una zona de España, el partido en el Gobierno y el principal partido de la oposición se acerquen.  A pesar de los fantasmas que agitan en El País, a los socialistas les conviene apoyarse en los populares. Luego Zapatero pondrá en juego en el Congreso de los Diputados lo que llama el juego de las "geometrías variables" y a lo mejor también en Madrid se acercan, Gobierno y oposición, en algo. Que nos vendría muy bien cuando vamos camino de los cuatro millones y medio de parados.

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