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18 SEPTIEMBRE 2018
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>ENTREVISTA A RYAN TURNER

"Las redes sociales han contribuido a que no toleremos a la gente que no piensa como nosotros"

Ángel Satué | 0 comentarios valoración: 3  280 votos
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Ryan Turner fue delegado del senador Bernie Sanders en la Convención Nacional Demócrata, elegido en tercer puesto para representar a la región EMEA (Europa, Oriente Medio y África) de Democrats Abroad (sección oficial en el extranjero del Partido Demócrata). Ryan es ex presidente de Democrats Abroad en Madrid y ha sido profesor de Relaciones Internacionales y Gobierno de Instituciones en el Centro Universitario Villanueva adscrito a la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente Ryan vive en Milán, donde está ampliando sus conocimientos de la lengua italiana.  

El próximo 8 de noviembre el pueblo americano votará por Trump o por Clinton (o por la abstención). Probablemente sea una de las elecciones que más ha dividido a un país tradicionalmente unido por sus símbolos, entre ellos la figura casi mística y salvífica del presidente. Durante la campaña electoral, hemos escuchado insultos y descalificaciones personales entre los propios candidatos, sobre todo por parte de Trump. Éste tiene un estilo faltón y fanfarrón, que recuerda al Mussolini de los años 30 y puede que tenga el mismo respeto por las formas democráticas que éste pues puede hasta que no reconozca el resultado electoral. Hillary, por su parte, también es parte de la élite norteamericana. Sobre ella recae la sospecha de conductas inapropiadas para la seguridad nacional, o el papel de la Fundación caritativa Clinton que, según los medios de comunicación, habría recaudado unos 2.000 millones de dólares desde su creación, y se le acusa de ser un vehículo del tráfico de influencias de la pareja Clinton. Este es el panorama.

¿Es posible trabajar por la generación de espacios de encuentro, diálogo y colaboración en EE.UU., o el pueblo americano ha quedado dividido para siempre?

El pueblo americano también está definido por su capacidad de cambiar y de evolucionar. Tanto para lo bueno como para lo malo. Desde el derribo del candidato Bernie Sanders en la convención nacional, varias organizaciones han estado trabajando para crear espacios y proyectos de colaboración para promover el espíritu progresista. Grupos como Democracy for America, Our Revolution and Brand New Congress están trabajando a fin de crear espacios de diálogo para militantes y simpatizantes de todos los partidos, para avanzar ideas progresistas y renovadoras. Democrats Abroad trabaja mucho más allá de las fronteras del país, para organizar eventos, charlas y sesiones para que los americanos fuera del país se puedan informar, votar y participar de manera activa en el diálogo sobre el futuro de EE.UU.

¿Cómo se puede recomponer un país que, no olvidemos, ha estado en varias ocasiones al borde del precipicio fiscal y de no poder aprobar o prorrogar sus presupuestos federales por falta de entendimiento entre sus representantes, y en el que vecinos, familias y compañeros de trabajo se han dejado de hablar por motivos políticos?

La historia de EE.UU. siempre ha sido un reto. Con sus raíces fundadas en la esclavitud, el desplazamiento de millones de personas indígenas y su eventual devastación, nuestra historia está llena de tristeza, pero también es una historia marcada por la perseverancia y el progreso. Estados Unidos es un país marcado por extremos que, debido a su diseño, hace que el progreso se realice siempre y cuando los extremos se junten en el medio y avancen poco a poco. Es decir, la hiperpolarización ha sido una característica de nuestra política desde la concepción de EE.UU. como país: proindependentistas contra promonárquicos, proesclavos contra antiesclavos, pro derechos civiles contra nacionalismo blanco, etc. Desde la lente macro es difícil sacar el contexto de todo eso. Sí, parece horrible que vecinos, familias y compañeros de trabajo se hayan dejado de hablar por motivos políticos, pero no olvidemos que hace muy poco la misma gente no se hablaba por motivos raciales, culturales o religiosos. Una parte de esa división está directamente relacionada con el ambiente creado por las propias elecciones, pero las cosas siempre se calman después de una elección presidencial. Esperemos que la gente se pueda apaciguar y asumir el resultado de las elecciones gane quien gane.

¿Se puede vivir así? ¿Qué razones daría usted para la convivencia?

El mensaje de esperanza y cambio que nos dio la presidencia de Barack Obama es completamente verdadero. No estamos tan divididos como parecemos. Tenemos mucho más en común que aquello que nos divide. La capacidad de la sociedad americana para avanzar continuamente a pesar de nuestras divisiones étnicas, religiosas, culturales, etc., es realmente increíble. En julio de 2016 el expresidente George W. Bush se dirigió a la parroquia en Dallas donde murieron 5 policías y dijo algo bastante impactante: “No queremos la unidad del dolor, ni la unidad del miedo. Queremos la unidad de la esperanza". Con el pronóstico tan negativo que nos pintan los medios, a veces es fácil olvidar qué repentina y extraordinaria ha sido nuestra multiculturalidad. Debemos esforzarnos juntos para crear una sociedad mejor, y creo que el futuro de nuestra sociedad es razón suficiente para la convivencia.

El problema racial parece evidente que sigue existiendo en los EE.UU., se ha estudiado sobre sus causas y vías de solución, pero exactamente ¿cuál es el problema que subyace en este enconamiento del panorama político norteamericano que Trump y Clinton escenifican a la perfección? ¿Es la polarización política anterior o posterior a la social?

La diferencia entre la política y el lenguaje del Sr. Trump y la Sra. Clinton con respecto al problema racial no podría ser más claro. Trump, incorrectamente, intenta movilizar el voto blanco echando la culpa de todos los problemas en EEUU a los inmigrantes, la población afroamericana, y todo aquello que no sea blanco/ judeocristiano. Quiere “hacer de Estados Unidos un gran país de nuevo”, pero curiosamente nunca ha mencionado cuándo piensa que EEUU dejó de ser un gran país. La táctica de Trump es típica del partido republicano hasta ahora: “Divide y vencerás”. No pretende realmente solucionar los problemas raciales que hay en EEUU, solo quiere solidarizar el voto blanco, pero se equivoca terriblemente. No cuenta con la gran importancia que tiene el voto afroamericano y latino en EEUU. Su postura desafía completamente la realidad en un país donde el voto de afroamericanos, latinos y asiáticos constituye un 31% de todos los votantes en las elecciones de 2016. Es decir, que las minorías han aumentado casi un 10% desde 2012 (de los 57.114.000 a los 63.990.000 de ciudadanos), cuando constituyeron un 29% sobre el total de la población. Por otra parte, la Sra. Clinton piensa que somos “más fuertes juntos” y como tal esa frase se ha convertido en el eslogan oficial de su campaña. La Sra. Clinton se da cuenta de los problemas reales a los que nos enfrentamos y propone entre otras cosas, reformar el sistema de justicia criminal (que afecta desproporcionalmente a la comunidad afroamericana) y reformar la ley de derecho al voto de 1965. Hilary Clinton opta por la positividad y la inclusión de todos mientras Donald Trump opta por lo contrario.

¿Trump es solo un problema de formas, o sus políticas públicas son realmente peligrosas?

Donald Trump es una amenaza para la democracia de nuestra república. No hay otra manera de decirlo.

¿Recuerda o conoce alguna elección presidencial como esta?

Francamente, no recuerdo ninguna elección tan negativa. Pero a mis 33 años soy relativamente joven.

¿Qué domina la campaña electoral, el sueño americano de poder perseguir la felicidad y el bienestar material, en libertad de conciencia y religión, o el miedo a los terroristas, la inmigración, el islam, la élite, en definitiva, al otro que es diferente o no piensa como tú o profesa otra religión?

Creo que todo eso comparte igualmente su importancia para el pueblo americano. El expresidente Bill Clinton tenía toda la razón cuando dijo el mes pasado que ahora en EEUU “tenemos menos racismo, menos sexismo y menos homofobia… pero nos queda un fanatismo todavía por erradicar, y es que no queremos estar con gente que discrepe con nosotros”. Las redes sociales, los medios hiperpolarizados y la posibilidad de personalizar al 100% el consumo de noticias y actualidad han hecho que no toleremos a la gente que no piensa como nosotros. Es un problema grave que solo se puede resolver si los políticos predican con el ejemplo y empiezan a colaborar y trabajar juntos para intentar solucionar los diversos problemas sociales que estamos viendo entre la población americana.

El partido demócrata tuvo su momento antisistema, en el sentido de anticasta o antiestablishment, más a la europea, con el señor Sanders, que llegó a hablar de una revolución política y una llamada para depurar el sistema, ¿qué se ha perdido América y el mundo sin Sanders en la carrera presidencial? En concreto, ¿qué medidas no se van a poder aplicar?

El Sr. Sanders ha sido una clave en esta elección. Si no fuera por él la Sra. Clinton no habría llegado tan lejos. No hay ninguna duda de que la participación de Bernie Sanders ha hecho de Hillary Clinton un candidato mejor, al fin y al cabo. La participación de Bernie Sanders ha hecho que Hillary Clinton se posicionara más a la izquierda y juntos han colaborado para aprobar la plataforma del partido más progresista de nuestra historia. Sin la presencia de Bernie Sanders y su revolución no habría sido posible. Bernie Sanders ha dicho muy claro que Hillary Clinton tiene que ser la próxima presidenta de EEUU y está haciendo todo lo que está en su mano para que ella entre en la Casa Blanca. Personalmente, me habría gustado poder ver a Bernie Sanders enfrentarse con Donald Trump dado que esta elección es tan reñida. El mensaje de Bernie Sanders de querer corregir la desigualdad en la distribución de la renta resonó muy fuerte con sus simpatizantes. Aunque Bernie Sanders fue percibido como un candidato unidimensional comparado con Hillary Clinton, habría sido interesante poder ver a Bernie Sanders enfrentarse con Donald Trump. De todos modos, el trabajo de Sanders no ha terminado, ha jurado que va a trabajar estrechamente con Hillary cuando sea presidenta para hacer realidad la plataforma del partido.

Uno de los riesgos de la democracia es considerarla como un fin en sí mismo cuando, al menos para los católicos, es un medio, un instrumento, poderoso, para un fin de orden superior, como es la convivencia en armonía y la preservación de la dignidad de la persona y su libertad. Con una sociedad tan materialista, cientificista y consumista, y unas élites transformadas moralmente, más individualistas, respecto a las que vencieron en la II Guerra Mundial; con un peso tan importante del dinero en la elección presidencial; con el llamado “gerrymandering” (modificación de circunscripciones electorales a conveniencia); y con unas primarias que exacerban a los votantes con convicciones más fuertes, ¿cómo y de qué valores se va a nutrir la democracia de ahora en adelante? Valores como solidaridad, comunidad, reparto y distribución de la riqueza, búsqueda del interés de todos, respeto a las ideas y creencias de las minorías, y no solo de los grupos de intereses, de presión o lobbys, ¿tienen cabida?  

Esto depende de quien gane. Si Donald Trump gana podemos decir que habrá vencido el miedo, la negatividad y la intolerancia. En una presidencia de Trump, solo hay un interés que importa y el mismo Donald Trump ha dejado claro que es el suyo. Mi esperanza es que seamos capaces de ver más allá de la presidencia. Más del 99% de toda la legislación que se propone para su aprobación en EEUU proviene de las cámaras de los estados federales y no son del gobierno federal. Los ciudadanos tienen que darse cuenta de que cada año hay elecciones. Cada año hay candidatos para elegir. En la misma papeleta de mi estado de Georgia tenía 24 candidatos para varios puestos, desde consejero municipal hasta senador estatal. También había dos referéndums para proponer dos enmiendas a nuestra constitución estatal. La presidencia es una gota, comparada con las otras elecciones que tienen lugar cada año en todos los estados de EEUU. Por desgracia, cuando no aparece un presidente en la papeleta la gente no vota, y eso hay que cambiarlo. Realmente damos demasiada importancia a la presidencia, cuando nuestra vida cotidiana se encuentra más afectada por elecciones a nivel estatal y municipal.

Libertarios y Verdes, aunque apenas pueden aspirar a restar votos a las otras dos candidaturas, pueden quitar o poner presidente indirectamente, ¿serán determinantes?

¡Claro que sí! Especialmente en una elección tan disputada como ésta. Si vives en uno de los famosos estados indecisos (“Swingstates” en inglés), un voto para un candidato libertario o verde es un voto completamente perdido. No es como en España, donde el gobierno es representativo y proporcional basado en cuántos votos gana cada partido. En la presidencia, el candidato que gana la mayoría de los votos de un estado, se lleva todo el estado. Desafortunadamente, un voto para Jill Stein (Verde) o Gary Johnson (Libertario) es puramente simbólico. Si los simpatizantes de los partidos “terceros” quieren efectuar un cambio institucional para cambiar nuestro sistema bipartidista, ahora no es el momento. El momento es después de estas elecciones, cuando tienen oportunidades de crecimiento y donde pueden cambiar legislaturas municipales y estatales para crear un movimiento verdadero y no empezando desde la candidatura para la presidencia. No es el momento. Hay demasiado en juego. Mira el resultado de este tipo de comportamiento en el Brexit. Gente que no pensaba que un Brexit fuera posible se arrepiente por votar a favor del Brexit.

¿Por qué cree que hay esperanza, si es que la hay?

La esperanza es lo que nos motiva a seguir adelante en esta vida. Sin la esperanza, no hay vida. Barack Obama dijo en su discurso de Iowa: “No hablo de tener un optimismo ciego, una esperanza que ignore la enormidad de las tareas que nos aguardan ni los obstáculos que encontraremos por el camino. No hablo de un idealismo iluso que nos permita permanecer al margen ni eludir el combate. Siempre he creído que la esperanza es ese sentimiento tenaz en nuestro interior que insiste, a pesar de que todo indique lo contrario, en que el futuro nos reserva algo mejor, siempre que tengamos el valor de seguir intentándolo, seguir trabajando, seguir luchando”. Creo al 100% en sus palabras. Son necesarias para seguir luchando por un mundo mejor, una sociedad mejor y una política mejor.

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