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13 DICIEMBRE 2018
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Los obispos de USA expresan su preocupación y un optimismo cauteloso en relación con Trump

Michael O` Loughlin | 0 comentarios valoración: 3  317 votos
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Mientras el presidente electo Donald Trump considera cómo cumplir sus promesas de la campaña acerca de construir un muro fronterizo, los obispos católicos han elegido para sus puestos de liderazgo a dos prelados de Estados fronterizos con México, la región de EEUU en la que el catolicismo está creciendo más rápido.

El cardenal Daniel DiNardo, arzobispo de Galveston-Houston, ha sido elegido presidente de la Conferencia Episcopal estadounidense, y el arzobispo de Los Ángeles, José Gomez, vicepresidente. Estas elecciones representan un reconocimiento de que la Iglesia está creciendo en el suroeste, gracias en gran parte a la afluencia de hispanos católicos. Esa realidad la destacó el Papa Francisco en un vídeomensaje para los obispos.

Al promover una reunión de católicos hispanos en EEUU para 2018 con el nombre de Encuentro, el Papa urgía a los obispos americanos a continuar trabajando para abrazar el multiculturalismo de la Iglesia estadounidense. "Nuestro gran desafío es crear una cultura del encuentro que aliente a los individuos y grupos a compartir la riqueza de sus tradiciones y experiencia", decía Francisco, "para romper muros y construir puentes".

El Papa urgía a la Iglesia estadounidense "a salir dela zona de confort" y "ser signo de profecía". "Estamos llamados a ser portadores de buenas noticias para la sociedad, desconcertada por los cambios sociales, culturales y espirituales, y por el incremento de la polarización", decía Francisco.

El cardenal DiNardo, el nuevo presidente, era hasta ahora vicepresidente de la Conferencia, una posición que le sirve como plataforma de lanzamiento para alcanzar la primera posición. Si esa tradición se mantiene, el arzobispo Gómez, nacido en México, se podría convertir en el primer hispano líder de la Conferencia en 2019.

Los dos son tradicionalistas –el Cardenal DiNardo cuestionó las reformas defendidas por el Papa Francisco y el arzobispo Gómez fue ordenado sacerdote del Opus Dei– pero también son defensores francos de una reforma migratoria integral en Estados Unidos, lo que podría llevar a un choque con la administración Trump.

Durante una conferencia de prensa después de su nombramiento, los dos arzobispos advirtieron contra el intento de predecir el futuro, pero dijeron que la Iglesia continuaría defendiendo los derechos de los inmigrantes. Los obispos respetarán al Gobierno, dijo el cardenal DiNardo, pero ellos "también tienen corazón de pastor". "Si hay alguien hambriento, iremos a alimentarle. Si hay alguien sediento, iremos a darle de beber", dijo. "Y si hay alguien que se siente extraño, queremos hacer que se sienta bienvenido".

Trump ha hablado de sus planes de deportar a tres millones de indocumentados que viven en EEUU, menos de lo que había dicho en un principio, que se estimaba en 11 millones. La revisión de esa cifra da esperanzas al menos a un arzobispo.

"Espero que exista la posibilidad de que abran algunas puertas en el muro que quiere construir", dijo el arzobispo Thomas Wenski de Miami en una conferencia de prensa el 14 de noviembre. Dijo que él entiende la ansiedad que algunas familias están experimentando con la victoria de Trump, pero pide calma. "Yo no quiero quitar el miedo o la incertidumbre que muchos tienen por su falta de estatus, pero querría decirles que se lo tomen con calma", dijo. "Es tiempo de tomar aire y continuar con nuestra defensa".

En sus observaciones introductorias del lunes, el arzobispo Joseph E. Kurtz, que acaba de terminar su mandato como presidente de la Conferencia, ofreció un mensaje firme a las familias preocupadas por la deportación. "Dejadnos repetir a nuestras hermanas y hermanos que han venido a América huyendo de la persecución y trabajando duro para construir una vida mejor para sus familias: estamos con vosotros", dijo a todo el cuerpo de obispos.

Los obispos se reunieron en Baltimore, en el hotel Marriott Waterfront, para la asamblea general anual de otoño. Las relaciones entre la Iglesia americana y el Gobierno federal se han enfriado en los últimos años; bastantes instituciones católicas, incluyendo algunas diócesis, han chocado con la administración Obama por reglas relacionadas con la anticoncepción y la orientación sexual. El cardenal DiNardo fue especialmente crítico con Obama, llamando a sus políticas "coactivas" en el intento de restringir la libertad religiosa.

Mientras algunos católicos que apoyaron a Trump ven un posible deshielo, los obispos expresaron cautela en muchos frentes. Un nuevo cardenal americano, por ejemplo, urgió a los obispos a destacar la enseñanza del Papa sobre el medio ambiente, a la luz de las preocupaciones por las opiniones de Trump sobre el tema. El designado cardenal Joseph Tobin, futuro arzobispo de Newark, preguntó en el salón de baile del hotel si "la magistral enseñanza del Papa Francisco en el cuidado de la creación" era lo suficientemente prominente en el plan estratégico propuesto por los obispos. Dijo que la enseñanza del Papa "es más urgente dada la posibilidad de que la administración no vaya a estar muy interesada en las cuestiones en las que el Papa sí lo está", incluyendo "la clara unión que el Papa demuestra entre la miseria humana y la degradación medioambiental".

Aprobado abrumadoramente por los obispos, el plan incluye las cinco prioridades de los obispos hasta 2020: evangelización, familia y matrimonio; vida humana y dignidad; vocaciones; y formación permanente y libertad religiosa. En otro frente, el arzobispo encargado de explorar caminos para que la Iglesia pueda responder a la violencia surgida en los últimos meses, dijo que una declaración de condena del racismo es necesaria en la estela de la elección.

El arzobispo de Atlanta, Wilton Gregory, instó a los obispos a moverse rápido en la redacción de una declaración condenando el racismo "particularmente en el contexto postelectoral de incertidumbre y desafección". El arzobispo Gregory, el primer obispo afroamericano en ejercer como presidente de la Conferencia, presidió un grupo especial de trabajo creado para hacer frente al estallido de violencia por todo el país, incluyendo disparos de la policía a hombres negros desarmados así como ataques letales contra la policía. Dijo que el grupo cree que la Iglesia podría ayudar a sanar el país. "La Iglesia tiene una ubicación única para reunir a las personas en un diálogo honesto para fomentar la sanación", dijo el arzobispo Gregory. "Como obispos debemos reconocer la importancia de este momento, y trabajar con los fieles y por las comunidades afectadas para una paz duradera".

Preocupaciones aparte, algunos obispos expresaron optimismo en el trabajo con la administración Trump, especialmente en cuestiones provida y de libertad religiosa. El arzobispo Kurtz, por ejemplo, dijo que había escrito a Trump para felicitarle y que habían quedado en trabajar en objetivos compartidos. El cardenal DiNardo, que una vez se encargó del Comité de los obispos provida, dijo que estas cuestiones son "muy importantes" para él. Dijo que espera que la nueva administración apoye la prohibición de décadas de uso del dinero federal para financiar abortos y que los representantes de la Conferencia Episcopal puedan sentarse con el equipo de transición de Trump.

El arzobispo William Lori de Baltimore, la cabeza del Comité de obispos para la libertad religiosa, dijo que ve con la nueva administración "tremendos desafíos por una parte, y muchas oportunidades por otra". En una entrevista, el arzobispo Lori dijo que durante la campaña de Trump se hablaba de la derogación de algunas partes de la Ley de Cuidado Asequible con la que los obispos están en desacuerdo, tales como proporcionar cobertura a la anticoncepción. "Realmente no sabemos en qué leyes (de orientación sexual y de identidad de género) está la nueva administración", dijo.

Independientemente de las elecciones, el arzobispo Lori dijo a los obispos que se enfrentan al mismo tipo de desafíos. "Los desafíos a los que nos enfrentamos los obispos son los mismos siempre después de cada jornada electoral", dijo, "y es mostrar que la libertad religiosa no es una máscara de discriminación sino una construcción crítica de una sociedad sana y plural".

El nuevo embajador del Papa en EEUU, el arzobispo Christophe Pierre, ha sido crítico con los obispos estadounidenses en las últimas semanas al sugerir que necesitan hacer más para tratar temas de guerra y paz. Pero utilizó su discurso ante el cuerpo de obispos del 14 de noviembre para hablar de la necesidad de la Iglesia de encontrar formas creativas para mantener la fidelidad de la gente joven. "Un nuevo lenguaje, nuevos métodos y un nuevo ardor misionero para que cada persona joven pueda experimentar de forma tangible la misericordia de Dios", dijo. "Nuestros métodos de evangelización requieren una profunda reconsideración para comprobar si son efectivos para comunicar la auténtica experiencia cristiana con cercanía, sencillez, calor y transparencia". La gente joven "no es alérgica" a la fe, continuó, pero muchos de ellos no saben cómo practicarla o no la entienden.

Por su parte, el cardenal DiNardo admitió que los obispos se enfrentan a muchos desafíos en los años próximos, incluyendo el liderazgo de los fieles en una nación dividida, pero él permanece optimista. "Me gustaría que nuestro trabajo sea de pastores y líderes para unir a los católicos, para reconocer la belleza de la persona humana, incluso si alguno no está de acuerdo contigo", dijo durante la rueda de prensa. "Mi esperanza es que escuchemos al otro".

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