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21 MARZO 2019
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>¿Cuáles son los desafíos a los que debe responder la política?

Los catalanes en busca de un hogar

Lluís Formiga i Fanals | 0 comentarios valoración: 3  406 votos
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En estas fechas de Navidad, uno se pregunta muchas cosas y durante las largas comidas también me han preguntado muchas. Dentro del tópico de preguntas sobre trabajo, familia y proyectos futuros ha ganado adeptos preguntar sobre el famoso “proceso catalán”. Los puntos de vista de esta amalgama de preguntas y respuestas son tan múltiples y variados que uno no sabe muy bien cómo empezar, bien hablando de sentimientos, historia, economía o cultura entre otros. En mi caso, sólo puedo hablar en base a mi experiencia y de por qué yo he acabado rebelándome contra el status actual para desear un modo de vivir mejor.

Seguimos sumidos en dos Españas ideológicas con una derecha autoritaria y de pensamiento único que con el tiempo se ha cargado sus facciones más moderadas y una izquierda con graves problemas de ascendencia y liderazgo, véase la situación actual del PSOE y Podemos. Y en frente de esto tenemos la realidad catalana, que aunque cierta prensa nacional la conciba como Mordor a la orden de Sauron-Puigdemont y Junqueras-Saruman, con nuestro Gollum-Pujol, yo personalmente no lo percibo así ni en la calle ni en trabajo. Los catalanes hemos intentado construir España y el encaje de sus múltiples talantes muchas veces, desde la Mancomunidad hasta el Estatut de 2006 pasando por la transición hasta los pactos del Majestic. Pero…

¿Qué es lo que ha sido capaz de unir a alrededor de 2 millones de catalanes adultos (el 49% de su población)? ¿Qué piden los catalanes? ¿Qué hay detrás del deseo de independencia?

Durante los últimos seis años se ha pasado de un sentimiento independentista arropado por una minoría (10% de la población) a una reivindicación de desconexión arropada hacia alrededor de la mitad de la población. Teniendo en cuenta que la otra mitad es un conglomerado de federalistas (PSC / Unió), unionistas (C’s y PP), populistas (En Comú Podem) y desinteresados de la política (25% de abstención) se puede decir que el ideal de desconexión es el mayoritario en Catalunya. Quiero destacar que uso la palabra desconexión muy conscientemente porque me niego a hablar de sentimiento independentista. Lo que lleva sucediendo desde el año 2012 no es cuestión de sentimiento nacional ni un exabrupto dada la crisis económica y social de los últimos años. Muchos activistas del proceso se sienten orgullos de ser españoles y hablar español. Ni Antonio Baños, ni Gabriel Rufián, ni Eduardo Reyes ni Sonia Berlanas (entre otros) reniegan de su lengua madre (el castellano) ni del patrimonio cultural español recibido en herencia de muchas generaciones. Pero a diferencia de tantos otros, no contraponen su estima por la lengua y cultura catalana a la estima por la patria española. Reconocen en la sociedad, cultura y lengua catalanas una sociedad que les ha acogido y les ha abrazado con los brazos abiertos vengan de donde vengan y piensen lo que piensen. De hecho, la mentalidad jacobina, centralista y anti-diversidad promulgada desde tiempos del Conde-Duque está en plena decadencia y en quiebra. Soy consciente que esto que digo puede provocar cierta disonancia cognitiva a los que han visitado poco Euskadi, Galicia o Cataluña pero es así.

Entonces, ¿qué es lo que nos ha unido? ¿Qué ha pasado? Muy sencillo, desde los años de la transición buena parte de la política española nos ha ninguneado en nuestra diversidad, aplastado nuestra autonomía, difamado en nuestra economía y engañado en las promesas. Cabe destacar que el único presidente español que se tomó en serio el problema catalán e intentó darle una solución al problema fue JL Rodríguez-Zapatero y, créanme, no es santo de mi devoción. Al menos él encaró el problema de frente y no pretendió engañar a nadie. Tuvo un soporte mayoritario en el congreso y también del pueblo catalán (dos millones de votos). Por cierto, nadie se puede apropiar de la abstención o del no en ese soporte porque había motivos tanto por exceso como por defecto. Pero una cosa está clara: la centralidad política catalana votó a favor de ese Estatuto. Entonces, con un gran pacto político y de encaje consensuado y aprobado… ¿qué pasó? Pues dos cosas que seguimos sufriendo hoy:

El PSOE no tuvo coraje de aplicarlo e incumplió sus promesas mientras arruinaba el país con una nueva versión del café para todos. Ejemplos del café para todos los tenemos en los aeropuertos, AVE y autovías para todos sin estudios de viabilidad previos. A esto hay que añadirle que los incumplimientos en Cataluña fueron graves en el cumplimiento de la disposición adicional tercera, inversión en cercanías o desdoblamiento de infraestructuras. Mientras tanto, el PP sacó las peores artes de la política para contrarrestarlo: difamación en las radios andaluzas, bloqueo del poder judicial, aniquilación del sector moderado en Cataluña (Josep Piqué y Montserrat Nebrera) y para rematarlo sentencia de un Tribunal Constitucional politizado donde se carga cualquier aspiración política catalana. No sólo esto sino que cuando el PP llega al poder en 2011 incumple toda ley orgánica que regula la relación bilateral de la autonomía con el estado de derecho no sólo incumpliendo lo que estaba estipulado sino invadiendo cualquier competencia que ya tuviera la autonomía. Si a esto le añadimos que quien tiene que velar por la imparcialidad y evitar el abuso de poder toma parte y se alinea con el poder fuerte y politizado, no cuesta entender lo que empieza a suceder durante la Diada Nacional de Catalunya el 11 de setiembre de 2012.

La gente deja de creer en el estado de derecho, percibe un poder abusivo centralizado en la capital y se harta de oír cantos de sirena hacia acantilados llenos de dobles lecturas. Mariano Rajoy entonces no sólo se conforma en evitar el problema sino que aviva el fuego lanzando más insultos hacia Cataluña, encabezados por Cristóbal Montoro y José Manuel García-Margallo. Así tenemos el resultado de las elecciones al parlamento de 2012: el independentismo explícito pasa del 10,21% al 17,1% mientras que el catalanismo moderado de CiU decrece del 38,47% al 30,70%. O sea, que el arco de la desconexión se va ensanchando, llegando hasta el 47,91% de los votos en 2015. Es decir, casi el 50% de los catalanes creemos que desde aquí gestionaríamos mejor la cosa pública (la política) comparado a como se está haciendo ahora. Somos conscientes que no sería un paraíso, que no se acabaría ni la corrupción ni el hambre, pero aun así creemos que sería más eficiente que ahora. Y también creemos que podríamos ser más solidarios que ahora con los otros territorios de Europa porque las medidas de control y subsidio europeas obedecen menos al populismo territorial que la solidaridad gestionada por el estado. Es decir, que mientras que el estado español pesca para los territorios con menos desarrollo, la Comisión Europea les enseña a pescar.

El hecho de que la economía catalana haya crecido como nunca durante la crisis y los boicots, sumado al hecho que el 57% de las exportaciones de Cataluña ya son fuera del estado y que se siga atrayendo capital extranjero, da fuerza y dinamismo a la gestión económica y desarrollo que está haciendo la Generalitat de Catalunya y sus oficinas de ACCIÓ (demagógicamente llamadas embajadas). Yo he vivido en primera persona este cambio substancial siendo la mía una empresa que factura más en Brasil, Japón y Estados Unidos que en España.

Solo quiero subrayar un par de hechos antes de cerrar esta cuestión. El primero, que nunca en España ha habido mentes tan clarividentes para la economía liberal como Andreu Mas-Colell y su discípulo Xavier Sala-i-Martín y nunca han sido tan menospreciadas, dando a entender que la única meritocracia existente en España es la del funcionario de carrera. El segundo, que la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) reciba críticas sobre su opacidad mientras que la Agencia de Qualitat Universitària (AQU) sea una referencia de transparencia en Europa y en el mundo da una idea de las distintas maneras de hacer entre la Generalitat de Catalunya y el Gobierno de España.

¿Cómo percibe la sociedad los continuos desafíos por parte de cargos políticos catalanes, entre ellos su presidente y la presidenta del Parlament? ¿Hay hartazgo?

Está claro que la sociedad está dividida en la percepción de los distintos desafíos. Mientras que los constitucionalistas (39,11% del arco parlamentario catalán) lo viven como un sacrilegio al estado de derecho y a las leyes, el resto (56,74% del arco parlamentario) lo vive como un paso hacia delante firme y decidido a acabar con este autoritarismo desde Madrid. No obstante, cabe señalar que un referéndum pactado con Madrid aglutina el consenso del 70% de los ciudadanos de Cataluña.

¿Hartazgo? No lo creo para nada. No lo habrá mientras se sigan dando pasos firmes hacia delante y el proceso de desconexión/autogestión pase de ser una reivindicación lúdico-festiva a una propuesta seria de una democracia del siglo XXI. Esta idea une más que separa a liberales, socialdemócratas, comunistas y populistas y su soporte social es amplio y transversal. Bien es cierto que si se entra en una dinámica de hámster en su rodillo o día de la marmota la gente se dará cuenta de que los políticos catalanes no tienen el coraje que parte de la sociedad les pide y los tendrá como otros encantadores de serpientes, y lógicamente esto no se les perdonará.

Unos y otros hablan de diálogo, pero éste no ha llegado a producirse realmente, aunque parece que el Gobierno ha cambiado de estrategia con la nueva legislatura. ¿Servirá de algo? ¿Qué aspectos se deberían abordar en un diálogo fructífero?

El diálogo, tal como lo percibe Madrid, servirá de poco. Lo que en Madrid llaman diálogo yo lo llamo una operación de lavado de imagen para suavizar la percepción negativa detectada en las últimas elecciones. Su estrategia se basa en: i) mostrar cierta predisposición a negociar un documento de 46 peticiones de Carles Puigdemont, 45 más el referéndum; y ii) el establecimiento de un despacho de visitas de la vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en la delegación del gobierno en Barcelona, operación semejante a la que hizo el CECOF del PSOE Víctor Morlán durante el año 2008. También se ha cambiado la figura del delegado del gobierno en Cataluña siendo este Enric Millo. No obstante, ninguna de estas iniciativas me convencen. El problema de las 45 peticiones, dejando a un lado el referéndum, es que las promesas del gobierno del Estado son papel mojado. Por lo tanto, lo que el gobierno debería comprender es que el documento de 45 puntos son puntos de mínimos sobre promesas de infraestructuras o dinamización de la cultura y la economía que ya se habían comprometido antes. De modo que el gobierno lo único que puede hacer para ganar credibilidad es dar una línea prioritaria de reparación de daños sobre la desinversión y olvido de Cataluña durante los últimos 5 años. Expongo a continuación una lista no exhaustiva: invertir sobre la línea de cercanías sin discusión, las carreteras a medias, la reparación de los daños en las obras del AVE, devolver la CMT a Barcelona, dejar que la sociedad civil intervenga en la gestión de Barcelona-El Prat y promover Barcelona como centro de excelencia en investigación dentro de Europa. Solo así se podría empezar a generar confianza y los catalanes volveríamos a sentirnos abrazados, dentro de un hogar.

Por lo que refiere al diálogo, por parte de Enric Millo y Soraya Sáenz en la delegación del gobierno estaría bien que se entrevistaran con las figuras clave de la sociedad civil y los legítimos representantes del Gobierno de la Generalitat en vez de entrevistarse con los líderes de la oposición o gente de su partido. Su actitud parece más propia de orquestar un golpe de estado autonómico para derrocar a los políticos que piensan diferente en vez de construir puentes. A todo esto ayudaría que no se refirieran a los independentistas como miserables o gentuza, pues esto aún da más fuerza a los que se sienten desamparados.

Desde Cataluña, tanto Gobierno como oposición, ¿cómo deberían gestionar la situación?

En Cataluña es necesario que se pueda gobernar dejando a un lado la idea de desconexión. Es decir, el gobierno debe poder gestionar el día a día sin ser chantajeado por la CUP mientras que la oposición, principalmente C’s y CSQP-Podemos, debería poder tender puentes de diálogo y desarrollo junto con el gobierno. Está claro que no habrá un presupuesto al gusto de todos, pero se puede obtener un presupuesto que favorezca a la clase media, la libertad ideológica y de educación, el desarrollo económico y una partida para una consulta sobre la relación con España, e intentar que sea dialogado y pactado por el gobierno del Estado. Es decir, si se desbloqueara el documento de 45 puntos con acciones concretas (obras adjudicadas y empezadas), se pactara una financiación con principios de ordinalidad, equidad y competitividad más un respeto a las competencias de Cataluña, no se debería tener miedo a un referéndum sobre si se quiere desconectar de España: ganaría el NO por un 70% y la gente se sentiría respetada y amada, y el problema del encaje se habría resuelto con una verdadera transición política.

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Los catalanes en busca de un hogar

Juan Carlos Hernández

Analizamos en profundidad con Daniel Innerarity el momento de la campaña electoral. Para el catedrático de Filosofía Política, existe una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político.

En las campañas electorales se producen situaciones de polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Exageramos cuando aseguramos que se disuelve el “nosotros compartido? ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Me da la impresión de que hay estrategias de los partidos, de unos más que de otros, que han puesto en marcha dinámicas que luego son difíciles de parar. En términos estructurales me parece que se podría hablar de una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político. ¿En qué se caracteriza una campaña? En que polariza y se critica al adversario (a veces en exceso). El problema es que luego hay que pactar con él y aquellas estrategias que sirvieron para ganar dificultan posteriormente la acción de gobierno, cuando se requiere la colaboración del adversario.

¿La polarización política es un falso espejo de la vida social? ¿En nuestro espacio público hay sujetos que se narran, hay relaciones interpersonales y relaciones entre entidades sociales más sanas de las que se dan en la política de partidos?

Es normal que en la política haya una dramatización de los antagonismos que no tiene por qué coincidir con el que hay en la vida real. En la política hay siempre esos dos elementos (antagonización y escenificación) y los ciudadanos tendríamos que aprender a descodificar un poco lo que observamos en la esfera política. Lo que ocurre es que a veces en la vida los personajes que interpretamos terminan devorando a la persona que somos.

Los estudios sociológicos reflejan un interés sostenido por lo político, pero una desafección hacia los líderes políticos. Parece imposible pensar en la política como una vocación animada por un ideal. ¿Qué nos ha pasado? ¿Tenemos graves carencias culturales y educativas?

En mi último libro “Comprender la democracia” analizo un problema que me preocupa desde hace tiempo. Hablamos de una ciudadanía que decide y controla, pero lo cierto es que carecemos de las capacidades necesarias para ello por falta de conocimiento político, por estar sobrecargados, incapaces de procesar la información cacofónica o simplemente desinteresados. El origen de nuestros problemas políticos reside en el hecho de que la democracia necesita unos actores que ella misma es incapaz de producir. Una opinión pública que no entienda la política y que no sea capaz de juzgarla puede ser fácilmente manipulable.

'El entrelazamiento de los destinos colectivos impide definir nuestro bien como el reverso del mal de otros'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  4 votos
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Los catalanes en busca de un hogar

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  13 votos
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Los catalanes en busca de un hogar

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  16 votos
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Los catalanes en busca de un hogar

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

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>Entrevista a Daniel Gascón

Los catalanes en busca de un hogar

Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Daniel Gascón, es escritor, traductor y editor de la edición española de la revista Letras Libres. “A pesar de las circunstancias actuales, de una conversación pública irresponsable y propensa al antagonismo, las instituciones de la democracia liberal resisten”, afirma el articulista del periódico El País.

En un editorial de este periódico se afirmaba que “la democracia requiere de una conciencia del nosotros, de un bien común para aquellos que pertenecen a una comunidad siempre superior a los intereses de los grupos particulares y a sus diferencias. Es lo que ha desaparecido”. ¿Qué le sugiere esta afirmación?

Me parece que se produce una especie de rechazo a ciertos impulsos disgregadores: social y culturalmente rompen algunos vínculos; económicamente estamos en una situación más inestable e individualista. El mundo del trabajo ya no es como antes, una cierta idea de identidad que tenía que ver con la clase, con lo que eras y hacías, se debilita. El Estado-nación tampoco sirve para muchos de esos problemas. No hay otro modelo económico viable que la economía de mercado desde el 89, pero este tiene fallos y produce injusticias. Creo que son factores que influyen en una percepción de la identidad amenazada, y que eso tiene que ver con el rebrote de los nacionalismos, del repliegue. Defiendes algo que crees que corre peligro de desaparecer.

Muchos grupos tienden a intentar defender sus intereses particulares, que pueden ser legítimos, pero que a veces pueden caer en una estigmatización del que piensa distinto. Mark Lilla habla de una “política de la identidad”. ¿Podría ayudar el juicio de Lilla a explicar lo que está ocurriendo?

Estamos en un tiempo de subjetivismo y polarización. Es más importante el elemento expresivo, nuestra visión sobre el mundo, que lo que sucede fuera. Lilla dice que el énfasis en la identidad por parte de los progresistas ha sido contraproducente, porque debilita la unión que permitiría la victoria de la izquierda. Para él, tienes que ganar para defender los derechos de las minorías, tienes que buscar un discurso que unifique para luego implementar tu programa. Un problema de esa idea es que a lo mejor estás hablando de un mundo que ya no puede ser. El discurso encajaba en una comunidad más homogénea y afianzaba una coalición de votantes que ahora parece más complicada por muchos factores. Otros dirían que ese universalismo, que se presenta teñido de nostalgia, no dejaba de ser un particularismo, y que lo que se presentaba como algo para todos era menos inclusivo de lo que pensamos.

¿Cómo se pueden traducir sus ideas a la realidad española?

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

Los catalanes en busca de un hogar

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

Los catalanes en busca de un hogar

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

Los catalanes en busca de un hogar

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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>Entrevista a Joseba Arregi

Los catalanes en busca de un hogar

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Entrevista a Tulio Álvarez

Los catalanes en busca de un hogar

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

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