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23 FEBRERO 2018
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El futuro de Irán después de Rafsanjani

Claudio Fontana | 0 comentarios valoración: 3  482 votos
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El equilibrio político de Irán se ha visto sacudido por la inesperada muerte del expresidente de la República islámica, Ali Akbar Hashemi Rafsanjani. Desde la revolución islámica de 1979, Rafsanjani, en cuyos funerales ha participado una multitud enorme, a pesar de la gran parte de la población que lo consideraba un emblema de la corrupción que aflige al país, ha tenido un papel central en el panorama político iraní. Portavoz parlamentario en los años 80, comandante en jefe de las fuerzas armadas en los momentos finales de la sangrienta guerra entre Irán e Iraq, presidente de la República durante dos mandatos, presidente del Consejo para el Discernimiento (órgano encargado de redimir las controversias entre el Parlamento y el Consejo de los Guardianes) y miembro de la Asamblea de Expertos. El conservador pragmático Rafsanjani supo atravesar, permaneciendo siempre en el centro del tablero político, todas las etapas de la vida de la República islámica. Tanto cuando eran reformistas los que gestionaban el poder como cuando los ultraconservadores ocupaban los cargos políticos más importantes.

Pejman Abdolmohammadi, investigador de la London School of Economics y profesor en la Universidad de Génova, subraya la centralidad de Rafsanjani, muerto en Teherán a los 82 años por un paro cardiaco, en la historia reciente de su país, y explica qué efectos tendrá su desaparición en Irán y esa turbulenta región. El mismo guía supremo, el ayatolá Ali Jamenei, “difícilmente habría ocupado su posición actual si, a la muerte del ayatolá Ruhollah Jomeini, Rafsanjani no lo hubiera apoyado”, explica Abdolmohammadi. Se trata de un dato que Jamenei recuerda con cierta dificultad. No es casual que el guía haya enviado su mensaje de condolencias por Rafsanjani no utilizando el título de ayatolá –que le pertenecía– sino el de hojjatoleslam, que es inferior en el clero chíita, casi como queriendo remarcar su superioridad.

El ascenso de los pasdaran

A pesar de las divergencias entre ambos, la capacidad del pragmático Rafsanjani para desarrollar un papel de equilibrio entre los distintos centros de poder iraníes le faltará al guía supremo, que sigue estando privado de uno de los “pilares” de la República islámica. El expresidente erra uno de los pocos, quizás el único, que desde su posición podía criticar el sistema, hablando sin rodeos hasta con él. Basta pensar que fue Rafsanjani en 2011 quien aconsejó al guía supremo que marginara a los ultraconservadores, explicándole los riesgos del “fascismo islámico” de los pasdaran (guardianes de la revolución), declara Riccardo Redaelli, profesor de Geopolítica en la Universidad Católica de Milán. Precisamente esta es la previsión de Abdolmohammadi: al faltar Rafsanjani, se hace más fuerte el empuje hacia el poder por parte de los pasdaran y del frente conservador cercano al establishment militar. Rafsanjani habría podido influir en el futuro incluso en las negociaciones para la elección de un nuevo guía supremo, dada la edad –77 años– y la salud incierta de Jamenei. Y en las negociaciones para la elección del guía supremo, el dominus de todo el sistema político-religioso iraní, quieren jugar un papel cada vez más importante, incluso a pesar del clero tradicional, muchas “instituciones revolucionarias”, como los pasdaran y las bonyad, fundaciones y centros de poder económico local que controlan capitales enormes.

Rouhani y Zarif

Las primeras “víctimas” del creciente poder de los ultraconservadores serían los “moderados”, como el actual presidente de la República, Hassan Rouhani, y su ministro de Exteriores, Mohammad Javad Zarif. En las últimas elecciones para la renovación del Majlis y de la Asamblea de Expertos, el buen resultado que obtuvieron se debió también a la presentación de la papeleta Rouhani-Rafsanjani, que supo reunir y llevar a la victoria la que fue llamada “lista de la esperanza”. Los moderados y llamados reformistas, según Redaelli, se beneficiaron “de la capacidad del táctico Rafsanjani para negociar bajo la mesa, moviendo para ello las manivelas de las que disponía en los aparatos de poder”. No existe, en el ámbito de los pragmáticos moderados, una figura que pueda desarrollar con la misma eficacia el papel del expresidente, según Abdolmohammadi, y por eso las elecciones presidenciales de mayo asumen ahora contornos preocupantes para moderados y reformistas.

Las relaciones con Occidente

La firma del acuerdo nuclear entre Irán y las potencias internacionales, encabezadas por Estados Unidos y fuertemente buscado por el presidente americano saliente Barack Obama, pareció coronar la convicción mostrada desde los años 90 por Hashemi Rafsanjani: para salvar la República islámica era necesario tener relaciones también con el mundo occidental y con Washington. La elección de Donald Trump, que durante su campaña electoral amenazó con romper el acuerdo con Irán, hace temer por el mantenimiento del entendimiento internacional. Ahora, la muerte del expresidente iraní y la eventualidad de que sin su apoyo Rouhani, defensor del acuerdo nuclear, pierda las elecciones, abre una incógnita sobre las futuras relaciones entre Washington y Teherán. Y entre Teherán y sus inquietantes vecinos árabes.

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