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20 MARZO 2019
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Horizonte Mujica

Alver Metalli | 0 comentarios valoración: 3  469 votos
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No está dicho que no vuelva a intentarlo en 2020, cuando Tabaré Vázquez termine el mandato que heredó de sus manos en 2015. Hay tiempo, y mientras tanto “el presidente más pobre del mundo”, como lo llamó por primera vez un diario estadounidense experto en construir y derribar iconos, el presidente que dona una buena parte de su sueldo para beneficencia y que circula en un Volkswagen de museo, no rechaza las invitaciones que le llegan de todo el mundo. Para hablar de sí mismo, de su país, Uruguay, de cómo ve la vida desde sus ochenta y un años, de la América Latina “por construir”.

“Los latinoamericanos hemos logrado nuestros estados pero todavía tenemos que construir la nación”, afirma en tono tranquilo. “Una nación es algo que va más allá de nuestras fronteras políticas, que nos necesita a todos, porque en un mundo que se está achicando y apretando cada vez más, para existir tenemos que unirnos, tenemos que acentuar nuestra interdependencia para conservar nuestra independencia”. Más dependencia para una mayor independencia: el juego de palabras requiere algunas aclaraciones, que Mujica saca de una mochila de conocimientos históricos mucho más amplia de lo que parece. “Insisto mucho en los fundamentos sobre los que nos apoyamos, las dos raíces de nuestro ADN: la lengua y la tradición de la Iglesia católica. Con la primera pensamos, soñamos, proyectamos, escribimos poesías y hacemos matemática; con la segunda introducimos en este circuito los significados propios de la herencia religiosa que hemos recibido”.

¿Qué significa construir la nación?

No quiere decir borrar la frontera o la bandera. Eso es secundario. Es construir un alero que nos proteja, donde todos tengan reparo y sombra. Europa lleva muchos años tratando de alcanzar una integración. En su historia hubo guerras, enfrentamientos, divisiones, y llegó un momento en que un puñado de gobernantes tuvieron la sabiduría y la audacia de decir: dejemos de matarnos y construyamos una casa común.

Este tema de la integración de América Latina era muy importante para Alberto Methol Ferré, un compatriota suyo muy apreciado por el Papa Francisco, como usted pudo comprobar en su viaje a Roma, cuando le regaló el libro “La América Latina del siglo XXI”.

Claro, por eso Methol Ferré era mi amigo. Yo pienso en clave metholiana, y el Papa también. Methol era un personaje heterodoxo con una libertad de pensamiento fenomenal, un tipo de una tremenda audacia intelectual, cosa difícil de encontrar en el clima de dogmatismo intelectual contemporáneo.

Methol Ferré consideraba que la integración era una necesidad histórica de América Latina para no caer en lo que él llamaba “el coro de la historia” y poder tener protagonismo en un mundo de estados continentales…

No se puede hacer por una imposición militar o política, porque nunca realiza una verdadera integración. Debe ser el convencimiento de las mutuas conveniencias lo que acerca y da origen a proyectos comunes. Los latinoamericanos debemos aprender que para no pertenecer al coro de la historia y ser verdaderamente independientes debemos depender cada vez más los unos de los otros. Allí está China, cada vez más dentro de nuestro horizonte latinoamericano. El imperio más viejo de la tierra, con una tradición milenaria y un conjunto de culturas, acostumbradas a ser chinas, pero que son muchas. Al lado está la India, un estado multinacional de proporciones enormes. Y Europa, que está construyendo una gigantesca unidad, que tendrá contradicciones y retrocesos, pero sigue avanzando en la dirección correcta. ¿Qué hacemos nosotros en un mundo así? ¿Nos balcanizamos? Tenemos que pensar mucho y a fondo en estas cosas, ver lo que tenemos en común. Me siento un francotirador de esta lucha.

¿Cómo se ve el nuevo presidente de Estados Unidos desde el sur de América?

Es un florecimiento del ultranacionalismo dominador. El nacionalismo es una fuerza importante para perpetuar la identidad de los pequeños países, el hipernacionalismo de los grandes países, en cambio, es una herramienta imperial peligrosísima porque tiende a desequilibrar el mundo y a crear conflictos. Lo que más me duele es que anunció que piensa aumentar hasta 4.000 millones de dólares el presupuesto militar. Inmediatamente tuvo la respuesta del parlamento chino, que decidió aumentar 7 puntos el suyo. ¡Estamos locos! ¿Estamos gastando 2 millones de dólares por minuto en el mundo en presupuestos militares y queremos aumentarlo todavía más? Estamos locos. El hombre nunca tuvo tantos recursos como hoy para enfrentar los fantasmas del hambre y la desnutrición, de la falta de agua y de las enfermedades, pero los está malgastando. El hombre puede crear ríos nuevos, hace treinta años que existen proyectos de ese tipo, puede comunicar, a través del Sahara, el Océano Índico con el Atlántico y crear una sucesión de mares interiores que aumenten la eco-transpiración, contribuyan a mitigar el clima y aumentar el nivel pluviométrico del África Subsahariana; el hombre puede cuidar la meseta del Tíbet, donde nacen los cuatro ríos principales que sostienen a la humanidad, puede hacerlo, tiene los recursos y tiene la ciencia, pero no se pone de acuerdo, malgasta, tira el dinero. Prefiere rechazar a los pobres, a los emigrantes, que se ahoguen en el Mediterráneo, en vez de emplear recursos para generar desarrollo en África para que la gente no tenga que emigrar. Ésa es la lucha del Papa.

Usted dijo en las Naciones Unidas, en septiembre de 2013, pocos meses después de la elección de Bergoglio, que “nuestra época es portentosamente revolucionaria, como no ha conocido la historia de la humanidad, pero no tiene conducción consciente, política, tiene una conducción simplemente instintiva”.

Lo confirmo. Nos está dirigiendo el mercado, los negocios…

¿En este sentido se puede decir que esta conducción consciente la está marcando el Papa?

En el sentido de que está marcando una línea, la línea de la responsabilidad colectiva. Todavía estamos razonando y reaccionando como países, pero en este momento tenemos la obligación de pensar como especie. Hay que empezar a cuidar el barco con el que navegamos en el universo: la tierra. Es una responsabilidad global. La globalización existe pero para lo financiero, para el negocio, para el mercado; no hay globalidad para las decisiones que tienen que ver con el equilibrio y la necesidad de preservar la tierra y la vida. También tenemos responsabilidad sobre todas las vidas no conscientes. El universo, o Dios, nos han dado la conciencia para interpretar los fenómenos de la vida; tenemos la responsabilidad de hacerlo, como hermanos mayores; tenemos que cuidar la vida, la vida en el sentido más genérico del término. Y sin embargo la estamos depredando. Aunque sabemos cada vez mejor lo que hay que hacer, o habría que hacer. Hace treinta años que los hombres de ciencia nos dijeron lo que está pasando y lo que va a pasar. Y no pudimos corregirnos.

Usted recomendó la lectura de la encíclica Laudato Si’ poco después de que fuera publicada por el Papa, precisamente por la manera como trata estos temas…

Exacto. Por eso me siento amigo y compañero del Papa y de su lucha en estos frentes.

Los mexicanos y los centroamericanos se sienten agredidos por Trump, por su política antimigratoria. Tienen buenas razones para sentirse amenazados; sus economías dependen enormemente de su poderoso vecino. ¿Pero esto no podría ser también una oportunidad? Quiero decir, México, que en cierto sentido es la frontera de Estados Unidos con América del Sur, y la misma América Central se verán obligados a integrarse más con el resto de América Latina, como ocurrió con Venezuela, a mirar más hacia el sur, a intensificar las relaciones con esa parte del continente de la que progresivamente se fueron alejando.

Sí, sí, sí… Probablemente aprenderemos más del dolor que de la bonanza. Y probablemente pagaremos un alto precio por este proceso. Nosotros tenemos que estar más cerca de México y de América Central. Y ellos de nosotros. Nuestros gestos en defensa de México hasta este momento han sido demasiado débiles. El problema de México es un problema de todos nosotros. La agresión no termina en la frontera, empieza en la frontera. Y tenemos que acercarnos a África. Tenemos una idea estereotipada de África. La aristocracia de Nigeria consume carne inglesa y quesos franceses. Es un disparate. Es como besar la mano del amo. Tenemos que acercarnos mucho más al dolor del sur y acercarnos los latinoamericanos entre nosotros.

Colombia. Otra guerrilla que deja las armas, la última si excluimos el ELN en fase de negociación. El balance histórico es de tres guerrillas derrotadas militarmente, los montoneros en Argentina en los años ’80, los tupamaros en Uruguay y Sendero Luminoso en Perú en los años ’90, dos que triunfaron y tomaron el poder, la cubana en 1959 en plena guerra fría, y la sandinista en 1979. Y por último tres guerrillas que por medio de la negociación embocaron el camino de la política y la participación social, la salvadoreña del Frente Farabundo Martí, en 1992, la guatemalteca de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca en 1996 y el Movimiento Zapatista de Liberación Nacional de México en 1996. Y ahora las Farc en Colombia…

Transformar un conflicto que se trata de resolver con las balas, en lucha política es un gran negocio. Es muy dolorosa la historia de Colombia. Por eso la solución no termina con los acuerdos con la Farc. Es más hondo el problema. La construcción de la paz en Colombia es un proceso que empieza con las Farc pero después significa eliminar el paramilitarismo, significa llevar la civilización a la selva, significa recordar 12 millones de campesinos pobres, cuya única alternativa hasta ahora es plantar coca porque los otros productos no los pueden vender, significa reconocer que el 60% de la propiedad rural no tiene títulos, que hay 21, 22 millones de trabajadores de los cuales solo se podrá jubilar un millón. Y si todo eso no se resuelve, son gérmenes de violencia que pasan al futuro. Pero si no se empieza por la paz, todo lo demás es imposible. La paz es importante, un paso sin el cual no se pueden dar los otros, pero hay que ser conscientes de que es apenas el primer capítulo. Porque hay un enorme problema de injusticia social. La guerra empezó por una falta de equidad, no lo olvidemos, y sobre todo por la intolerancia entre liberales y conservadores. Al principio las Farc eran pequeñas zonas donde se refugiaban liberales perseguidos por los conservadores, hasta que fueron aplastados militarmente y llegaron a la conclusión de que debían transformarse en ejército. En ese momento empezó la historia de las Farc. Yo hablé tres o cuatro veces en Cuba con la dirección de las Farc sobre estas cosas y hablé con el presidente Santos. Tenemos que agradecerle al Papa lo que hizo.

A propósito, ¿escuchó que irá a Colombia en septiembre?

Sí. Hace bien. Muy bien.

Otro frente de la diplomacia de Francisco es Venezuela. Pero las cosas no están yendo bien, al contrario. Parece una especie de Vietnam donde ningún mediador logra alcanzar ningún resultado… ¿Cómo ve el futuro de Venezuela?

Venezuela está pagando el precio de una deformación histórica. Paradójicamente a Venezuela la está matando el petróleo, su principal riqueza. Hace muchos años que Venezuela se transformó en un país importador de comida y de trabajo, y vendedor de petróleo. Abandonó el campo –que se empobreció– y se fue a vivir a las ciudades y a la costa. Venezuela se quedó prácticamente sin campesinos. Tiene una tierra prodigiosa, tiene ríos y aguas extraordinarias, una energía extraordinaria, pero la masa del pueblo se acostumbró a vivir directa o indirectamente de la renta petrolera. Más allá de los fenómenos políticos actuales, éste es el problema de fondo. La comida hay que producirla cerca de la cocina. E incluso lo que se acopia en la despensa hay que ponerlo no lejos de la cocina. Vivir importando alimentos y vendiendo petróleo es una distorsión y un peligro. Se puede importar un poco, pero el grueso de los alimentos hay que producirlos en casa. Para hacer eso hay que tener políticas agrarias, comprometerse con el campo, con la tierra. Un país rentista tarde o temprano se derrumba. Yo me puse a ayudar a la lechería de Venezuela. Les llevé personalmente vacas lecheras, unas princesas. Pero ordeñan las vacas una vez al día, cuando con la misma vaca podrían obtener el doble de leche. Hay lugares donde se corta el pasto con un machete, ¡ni siquiera llegó la guadaña! ¡Por favor!

¿Puede imaginar Cuba sin los Castro, visto que para Raúl se acerca el momento de jubilarse?

Sí me la imagino. Es una apuesta difícil, pero es un partido que hay que jugar. Los dirigentes de la revolución apuestan al nivel moral e ideológico del pueblo cubano. Tienen un punto a su favor que yo he comprobado. Los cubanos han exportado médicos a todas partes del mundo. Son poquísimos los que desertaron. Los médicos cubanos de las misiones en el exterior cobran su sueldo y mandan una parte del dinero a su familia en Cuba. Es uno de los principales ingresos de la isla. Sin duda tendrán que liberalizar las relaciones, la participación política, y tendrán que hacer cambios. El cubano hoy es el pueblo más cultivado de América Latina. Mucho más que todos los demás. Yo tengo fe en que la revolución cubana vaya madurando y ampliando el horizonte. Se puede estar de acuerdo con algunas cosas y en desacuerdo con otras, pero hay una regla de oro: nunca imponer algo desde fuera. Hay que apostar por que la gente vaya cambiando y transformando sus cosas. Todas las experiencias de producir cambios provocándolos desde fuera terminaron en desastres colosales. Así ocurrió en Libia, Afganistán, Iraq, Siria… No olvidemos que en la vida también se puede cambiar para peor; entonces, cuidado con meterse desde fuera.

¿Ha sabido que algunos miembros de la Comisión por la Memoria de la provincia de Buenos Aires viajan a las Malvinas?

No tengo dudas de que históricamente las Malvinas son argentinas. Casi diría que son uruguayas. La marina española del Atlántico Sur funcionaba en Montevideo y era la que atendía a las Malvinas, y hasta llevaron indios charrúas, está registrado en la documentación. Su majestad británica siempre se caracterizó por apropiarse de los mejores puntos marítimos para sus necesidades navieras y de comercio, y un día, aprovechando las contradicciones se adueñó del archipiélago declarándolo territorio de ultramar. Ahora en las Malvinas hay un pueblo de tradición inglesa. Yo creo que Argentina cometió un error táctico cuando pretendió conquistar manu militari algo que puede pertenecerle. No tuvo la sabiduría de los pueblos viejos. Hubo una época en que los mongoles conquistaron China, se instalaron y fueron emperadores. Pero era tan fuerte la civilización china que terminó absorbiéndolos, los convirtió en chinos. Fue una cuestión de tiempo. Argentina, en vez de batallones militares debió haber mandado equipos de fútbol, hospitales… en fin, apuntar a una asimilación civilizadora. Tenía todas las ventajas. Si no se conquistan los corazones no se conquista realmente nada.

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>Entrevistas

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Horizonte Mujica

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  11 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

Horizonte Mujica

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

Horizonte Mujica

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  15 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

Horizonte Mujica

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

Horizonte Mujica

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

Horizonte Mujica

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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>Entrevista a Joseba Arregi

Horizonte Mujica

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Entrevista a Tulio Álvarez

Horizonte Mujica

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

El otro es un bien, también en política

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