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20 MARZO 2019
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Venezuela: lo mejor en lo peor

Aliosha Miranda | 0 comentarios valoración: 3  291 votos
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Ya son 100 días de protestas, 100 días viendo cómo la gente sale a las calles a protestar para pedirle al gobierno un cambio, 100 días viendo que el deseo de libertad se hace cada vez mayor, viendo que comunidades enteras salen a la calle a rezar juntos el rosario para pedirle al Creador que se detenga la violencia, 100 días protestando para que haya democracia, justicia y para que cesen las violaciones a los derechos humanos, 100 días viendo cómo los gobernantes permanecen indiferentes frente al sufrimiento de todo un país.

100 días de protestas pueden parecer demasiado, una exageración, algo sin sentido; pero para un venezolano no es así, para un venezolano pasar 100 días protestando no es más que una respuesta justa, una respuesta justa a un gobierno que, en nombre de una ideología, ha llevado al país a una situación terrible e inhumana. Una situación terrible e inhumana, esto también puede parecer una exageración, por ende, es necesario explicar, así sea de manera muy general, dicha situación.

La crisis económica que vive el país es de las peores del mundo. Las políticas intervencionistas del gobierno, principalmente los fuertes controles de precios y del tipo de cambio, así como el acoso a la propiedad privada y un uso ineficiente de recursos públicos ha generado el desmoronamiento del aparato productivo del país. Por otra parte, la caída de los precios del petróleo, recurso del cual Venezuela obtiene casi la totalidad de sus divisas, ha resentido mucho la economía del país.

La conjunción de todos estos factores ha hecho que casi un tercio de la población venezolana no pueda comer 3 veces al día, la escasez de alimentos es feroz, a tal punto que decenas de miles de niños han abandonado la escuela para ir todos los días a buscar comida. También ha originado una escasez de medicinas que está cerca del 90%, una escasez que, entre otras cosas, se cobró la vida de 11.466 niños menores de un año en los hospitales del país en 2016, ha hecho de la diabetes la tercera causa de muerte en la población, una escasez que ha hecho que todos los venezolanos suframos cuando salimos a buscar una medicina, que ha hecho desesperar a familias mientras ven que sus ancianos mueren por no conseguir medicamentos; por si fuera poco, Venezuela registra la inflación más alta del mundo, 720% en 2016. No es una exageración, es una situación terrible e inhumana.

Por su parte, la situación social no es mucho mejor. La violencia es brutal, tanto que el número de asesinatos que hubo en Venezuela desde 2011 hasta 2016 fue de 150.000, este fue el mismo número de asesinatos que hubo en la guerra de Iraq desde 2003 hasta 2011. Venezuela no está en guerra, pero su número de asesinatos es el de un país en guerra, y una muy sangrienta. Por otra parte, la sociedad está polarizada, hay muy pocos espacios para el diálogo. No es una exageración, es una situación terrible e inhumana.

Finalmente, la situación política es preocupante, frente a la crisis del país los gobernantes no hacen más que buscar culpables en aquellos que piensan distinto, no hacen más que justificar por qué su ideología no ha traído prosperidad ni progreso para el país, cuando la realidad es que precisamente esa ideología es lo que ha traído la miseria que hoy nos envuelve. Además, el gobierno ha bloqueado todos los mecanismos posibles para una salida democrática a esta situación: en 2016 impidió ilegalmente el referéndum revocatorio, no ha llevado a cabo los acuerdos resultantes de un proceso de diálogo con la oposición ocurrido a finales de 2016, ha inhabilitado al parlamento del país, que tiene mayoría opositora. Hace unos días el presidente de Venezuela afirmó: “si la revolución bolivariana fuera destruida, iríamos al combate; nosotros jamás nos rendiríamos. Y lo que no se pudo con los votos lo haremos con las armas”. Lo que no se pudo con los votos lo haremos con las armas, así son los gobernantes de mi país, así es la política en mi país. No es una exageración, es una situación terrible e inhumana.

Pues bien, cuando hay tantas muertes como en una guerra, cuando los ancianos mueren porque no hay medicinas, cuando los niños dejan de estudiar para ver si pueden encontrar comida y la respuesta del presidente es “lo que no se pudo con los votos lo haremos con las armas”, entonces es justo levantar la voz, es justo ser disidente y oponerse al gobierno, entonces se comprende por qué la gente ha pasado 100 días protestando.

En estos 100 días la represión del gobierno ha sido brutal; los venezolanos hemos visto demasiadas atrocidades, son muchos días leyendo en las noticias “otro joven murió mientras protestaba”. Hemos sentido mucho dolor cuando vimos que Armando Cañizales, joven de 17 años que tocaba la viola en una de las tantas orquestas que hay Venezuela, moría el 3 de mayo debido a un disparo en su cabeza, Armando nunca más volverá a tocar la viola. También nos quedamos sin aliento al ver el asesinato de David Vallenilla mientras protestaba el 22 de junio a manos de un militar. El video es cruel, inhumano, indignante, terrible. El militar tiene a David a 2 metros de distancia, David está completamente indefenso, el militar lo apunta con su escopeta y dispara, David cae al piso, el militar le vuelve a disparar dos veces más, el militar se va y David muere. Nos hemos llenado de rabia al ver que en varias ocasiones los militares han entrado disparando armas de fuego en distintas universidades del país. Observamos con impotencia que el 12 de mayo los el gobierno reprimía con gas pimienta a ancianos que marchaban con sus bastones. Hemos visto demasiadas atrocidades.

Pero hay que tener una mirada atenta, no debemos dejar que la tristeza y la molestia nublen nuestro juicio, no es justo decir que solo han ocurrido atrocidades, no es verdad, porque esta situación ha sacado lo peor de los venezolanos, pero también ha sacado lo mejor.

También ha sacado lo mejor porque, un día después de que asesinaran a David, su madre dijo públicamente, con lágrimas en los ojos, que ella perdonaba al asesino de su hijo; la madre de David dejó claro que el perdón es más fuerte que el odio, que el perdón se impone a la violencia, que el camino no es la venganza. También ha sacado lo mejor porque, cuando los colegas de Armando supieron de su muerte, ellos decidieron no responder con violencia, decidieron tomar otro camino, y al día siguiente, en las calles de varias ciudades venezolanas, había miles de jóvenes cantando y tocando música de los más grandes maestros de la historia como una respuesta al asesinato de Armando; de hecho, uno de estos jóvenes afirmó: “ellos nos envían muerte, nosotros respondemos con música”, ellos nos demostraron que para combatir con un monstruo no es necesario convertirse en uno. También ha sacado lo mejor porque pocos días después de la muerte de Armando su madre estaba en una protesta donde la gente descubrió a un paramilitar del gobierno infiltrado, los manifestantes querían amedrentar al paramilitar, la madre de Armando se dirigió al que estaba más alterado y le dijo: “¡Estás frente a la mamá de uno de esos muertos y no vas a hacer nada incorrecto. Nada fuera de la ley. Te vas a mantener de este lado de la historia!”. Luego de esto, el manifestante empezó a llorar y abrazó a la madre. Ese paramilitar pudo haber asesinado a su hijo. Ella impidió que le hicieran daño. La madre de Armando nos testimonia que el perdón es una postura más razonable que la venganza. También ha sacado lo mejor porque vecinos que llevaban 20 años sin hablarse ahora se reúnen todas las noches para rezar juntos y pedir por un país mejor, pedir por quienes han llevado al país a esta situación. También ha sacado lo mejor porque si se mira atentamente la realidad se comprende que la historia de Venezuela no es la historia de la violencia, sino la historia del perdón y del amor. La historia de las personas que trabajan juntas en contra de la obra totalitaria.

Ya son 100 días, 100 días viendo cómo de la dramaticidad surgen historias bellísimas, viendo cómo el corazón del hombre es capaz de mantenerse firme aun en las peores situaciones. No hay certeza de qué es lo que ocurrirá en el próximo mes, si el gobierno logrará estabilizarse y seguir con la dictadura en el país, no sabemos si después de este gobierno vendrá otro con la imbécil pretensión de instaurar otra ideología mejor que sí sea capaz de resolver los problemas del pueblo, no sabemos cuántos muertos más habrá y cuándo se terminará la violencia. Lo que sí ha quedado claro en estos 100 días de protestas es que en Venezuela existe una infinidad de hombres y mujeres que no quieren tomar el camino de la violencia, personas como la madre de David, que tienen el coraje de perdonar aun cuando el dolor las invade, personas como los colegas de Armando, que frente a la violencia responden con su vocación. Pues bien, no seamos parte de los radicales que hay en cada bando, esos radicales que se llevan toda la atención mediática en el acontecer del día a día. Seamos todos parte de esta infinidad de hombres que perdonan y aman y que trabajan silenciosamente, para que, lentamente y con alegría, construyamos una comunidad viva y alegre que demuestre que el camino razonable no es el de la venganza sino el del diálogo.

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Venezuela: lo mejor en lo peor

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  12 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

Venezuela: lo mejor en lo peor

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  15 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

Venezuela: lo mejor en lo peor

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  16 votos
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>Entrevista a Daniel Gascón

Venezuela: lo mejor en lo peor

Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Daniel Gascón, es escritor, traductor y editor de la edición española de la revista Letras Libres. “A pesar de las circunstancias actuales, de una conversación pública irresponsable y propensa al antagonismo, las instituciones de la democracia liberal resisten”, afirma el articulista del periódico El País.

En un editorial de este periódico se afirmaba que “la democracia requiere de una conciencia del nosotros, de un bien común para aquellos que pertenecen a una comunidad siempre superior a los intereses de los grupos particulares y a sus diferencias. Es lo que ha desaparecido”. ¿Qué le sugiere esta afirmación?

Me parece que se produce una especie de rechazo a ciertos impulsos disgregadores: social y culturalmente rompen algunos vínculos; económicamente estamos en una situación más inestable e individualista. El mundo del trabajo ya no es como antes, una cierta idea de identidad que tenía que ver con la clase, con lo que eras y hacías, se debilita. El Estado-nación tampoco sirve para muchos de esos problemas. No hay otro modelo económico viable que la economía de mercado desde el 89, pero este tiene fallos y produce injusticias. Creo que son factores que influyen en una percepción de la identidad amenazada, y que eso tiene que ver con el rebrote de los nacionalismos, del repliegue. Defiendes algo que crees que corre peligro de desaparecer.

Muchos grupos tienden a intentar defender sus intereses particulares, que pueden ser legítimos, pero que a veces pueden caer en una estigmatización del que piensa distinto. Mark Lilla habla de una “política de la identidad”. ¿Podría ayudar el juicio de Lilla a explicar lo que está ocurriendo?

Estamos en un tiempo de subjetivismo y polarización. Es más importante el elemento expresivo, nuestra visión sobre el mundo, que lo que sucede fuera. Lilla dice que el énfasis en la identidad por parte de los progresistas ha sido contraproducente, porque debilita la unión que permitiría la victoria de la izquierda. Para él, tienes que ganar para defender los derechos de las minorías, tienes que buscar un discurso que unifique para luego implementar tu programa. Un problema de esa idea es que a lo mejor estás hablando de un mundo que ya no puede ser. El discurso encajaba en una comunidad más homogénea y afianzaba una coalición de votantes que ahora parece más complicada por muchos factores. Otros dirían que ese universalismo, que se presenta teñido de nostalgia, no dejaba de ser un particularismo, y que lo que se presentaba como algo para todos era menos inclusivo de lo que pensamos.

¿Cómo se pueden traducir sus ideas a la realidad española?

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

Venezuela: lo mejor en lo peor

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

Venezuela: lo mejor en lo peor

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

Venezuela: lo mejor en lo peor

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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>Entrevista a Joseba Arregi

Venezuela: lo mejor en lo peor

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Entrevista a Tulio Álvarez

Venezuela: lo mejor en lo peor

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

El otro es un bien, también en política

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